El control está en Palacio
30 agosto, 2019

La utopía de las verdades múltiples

Renata Terrazas

Vivimos en una hermosa época en la que nos hemos alejado de la odiosa Verdad. Esa que antes nos imponían expertos de diferentes campos que se preparaban durante años para aportar con sus conocimientos y mediante un método establecido y reconocido.

Ahora somos libres de esa Verdad, ya no existe más que las opiniones de cualquier persona y nosotros tenemos la libertad de decidir a quién creerle. Lo mejor es que podemos hacerlo según tenga ojos bonitos, sea simpática, tenga un perro, juegue algún deporte o piense como nosotros.

Podemos elegir creerle a quien queramos. Ya no tenemos límites y cada uno puede construir su verdad según su intuición, prejuicios y, lo mejor, ¡nuestras incompetencias!

Estamos en una época donde todo es posible y la imaginación es nuestro límite. Por ejemplo, ¿te gusta un gobernante y crees que es el mejor de todos los tiempos? Pues no importan los datos, en vez de creerle a los mal llamados “expertos”, podemos decidir creerle a personas sin experiencia que juran que los datos son una invención de los malvados.

Fascinante, ¿no?

Lo mejor es que no significa que nos engañemos a nosotros mismos, significa que decidimos cuál de las verdades que hay allá afuera es la que más nos conviene. Porque es importante decirlo, si odiamos al gobernante en turno, podemos creerle a cualquier persona que lo ataque y denigre, aunque no haya evidencia que sostenga lo que dicen.

Es hermoso. Vivimos la mejor de las épocas, donde no necesitamos científicos que entiendan el cambio climático porque podemos mejor creerle a la verdad de que eso no existe. Podemos no vacunar a nuestros hijos si decidimos aceptar la verdad de que las vacunas son peligrosas para nuestros bebés o podemos creer a quien dice que la depresión es un invento de las farmacéuticas.

Quizá lo que siga es que nos dividamos cada vez más entre quienes creemos ciertas verdades y fundemos comunas. Yo, por ejemplo, viviría en la comuna donde la cerveza es el alimento más sano del mundo, la diabetes un invento de las farmacéuticas, todos los políticos son honestos y los gatos nos aman y son fieles.

¿Qué es lo peor que puede pasar?

Imaginen que podamos eliminar la pobreza si la medimos diferente y resulta que cada vez hay menos pobres, que los programas de gobierno son todo un éxito y ya no necesitamos pensar en las acciones de gobierno porque todo funciona de maravilla. ¿No les gustaría?

Hasta podríamos reescribir el pasado, rescatar a héroes olvidados, eliminar de nuestra memoria colectiva tiranos o momentos dolorosos para nuestro país. ¿No les gustaría que el temblor del 85 y el de 2017 nunca hubieran sucedido? Podríamos eliminarlo de nuestra memoria, al final, sólo son un recordatorio del dolor y la incapacidad de los gobiernos en este país.

¿Quién juzgaría que en México vivimos en una crisis de inseguridad si dejamos de contar a nuestros muertos? Dado que no hemos podido contra el crimen organizado, podríamos cambiar uno que otro número, quitarles algún cero o de plano ni siquiera contarlos y construir una verdad donde expliquemos que la gente muere en México por exceso de felicidad –al cabo que ya tenemos una encuesta que dice que somos los más felices–.

Habrá quienes digan que esto es una distopía, o que alguien ya lo retrató como crítica a los gobiernos de mediados del siglo pasado. La verdad yo creo que es la más grande de las utopías, un lugar donde cada quien posea su propia verdad, cuente lo que quiera y en donde todas sus ideas estén validadas por unos cuantos. Total, ¿qué cosa podría salir mal?

@Renaterra_zas