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Carlos López Torres

No es mera ocurrencia o deseos de molestar a los cómodos funcionarios de la administración estatal, se trata de poner el acento en aquellos temas que, como el ambiental, han dejado de atenderse desde hace tiempo ante el asomo de un complejo proceso de deterioro del medio ambiente, que avanza rebasando a la secretaría responsable de construir políticas ambientalistas de cara al presente y futuro de la entidad.

Ciertamente los impulsores del modelo neoliberal impuesto en nuestro país, no sólo no han  demostrado en la práctica los grandes logros que se tendrían a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, como el abatimiento de la inflación, la reducción de la deuda externa, el crecimiento económico de manera constante o el saneamiento de las finanzas públicas, sino que tales realizaciones se perciben cada vez más lejanas.

En materia ambiental, por ejemplo, el aumento de las concesiones a empresas mineras canadienses y extranjeras que irracionalmente explotan los minerales mexicanos, mediante el despojo de tierras a indígenas y campesinos, violentando las leyes de la materia y actuando directa o indirectamente contra los opositores a este saqueo desmedido, prácticamente abarcan más de 30 por ciento del territorio nacional, con graves consecuencias para el medio ambiente.

A este proceso que afecta la sustentabilidad ambiental se suman factores como la ineficacia e ineficiencia de funcionarios estatales, especialmente de quienes ocupan la secretaría de la consolación política y alianzas circunstanciales, como la Segam, cuya vocación por el dejar hacer y dejar pasar no sólo ha consolidado el deterioro de ríos y lagunas en la Huasteca, sino que ha permitido la contaminación creciente en la zona metropolitana de San Luis Potosí.

Los del Verde no sólo han demostrado su falta de visión y capacidad para la aplicación de los fondos “verdes”, fondos federales destinados a la sustentabilidad ambiental, dadas las escasas obras que tienen que ver con ese fin, según informe del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), sino que han descuidado las labores de vigilancia e inspección en la Zona Industrial, donde además la falta de cumplimiento de la normatividad e inexistencia de protocolos ha derivado en incendios, merced asimismo a la no menos negligente actitud de las autoridades del trabajo respecto a la observancia de las disposiciones de seguridad industrial.

Sin embargo, mientras los actos publicitarios encabezados por el titular del Ejecutivo aparecen un día sí y otro también en un claro afán de ganar popularidad, y la Arquidiócesis promueve una especie de ley mordaza a los sacerdotes, los integrantes de la Diócesis de Matehuala aseguran que “caminan al lado del pueblo” del Altiplano en su lucha para impedir la instalación del confinamiento tóxico en el municipio de Santo Domingo, en franca respuesta a Francisco, quien nos ha exhortado a no ser partícipes resignados, denunciando además la clásica “compra de voluntades” mediante la institucional política de dádivas como el reparto de televisores, láminas para viviendas y hasta empleo. Todo ello, con el apoyo de la Comisión Estatal del Agua, dependencia que, seguramente con la instrucción del gobernador, ha afirmado que no habría contaminación de los acuíferos de la región. ¿Y la Segam, que dice de todo ello?