El incumplimiento institucional
5 febrero, 2016
La transapariencia en el sector energético
5 febrero, 2016

Los golpes bajos de la Secult

Ignacio Betancourt

A continuación, van algunas pinceladas acerca de la reciente reunión celebrada en la Secult entre representantes del Colectivo de Colectivos Mariano Jiménez y Armando Herrera, Secretario de Cultura; Eunice Sandoval, directora general de Organismos, y Arturo Gómez, director de Gestión y Seguimiento (quien ha llegado a afirmar que lo del Mariano Jiménez es un mal ejemplo que debe impedirse). El encuentro inició con la desbordada amabilidad del secretario de Cultura como señal inequívoca de una estrategia plena de engaños e incapacidad para entender una situación altamente significativa: la presencia ciudadana entre la irracionalidad y el autoritarismo más rampante, característica permanente del comportamiento burocratizado de la Secult en sexenios anteriores y en el actual. El nuevo secretario puede ser amable mientras por debajo de la mesa permite los golpes bajos, todo parece indicar diseñados con brillante torpeza por Arturo Gómez (a quien por cierto le fue creada la dirección que hoy ocupa, quizá pensando en el trabajo sucio  que le permita al secretario presumir de angelical cordialidad).

De manera unilateral, el pasado viernes 29 sorpresivamente la Secult rompió el diálogo con el Colectivo de Colectivos e impuso al caricaturista del periódico Pulso, Pingo, como encargado del Centro, pese a que de manera conjunta se había establecido que toda persona designada al Mariano Jiménez debería ser advertida de que en el Centro Cultural existe y funciona, una Comisión Mixta o comité que es quien decide las actividades del Centro, integrado por tres representantes de la Secult y tres representantes de los colectivos, formalizada desde el 22 de octubre de 2014 en la sala de juntas de la Secretaría General de Gobierno y avalada por la firma del secretario de Cultura de ese momento, por el secretario particular del secretario de Gobierno y por un representante del Colectivo de Colectivos Mariano Jiménez; instancia que desde hace 16 meses ha mantenido la oferta cultural que se ofrece a la ciudadanía desde ese Centro que la Secult intentó desaparecer, atropello que el Colectivo de Colectivos pudo evitar logrando conservar un lugar que ahora propicia la más amplia pluralidad, pese al sistemático boicot que la Secult realiza a través de provocadores encubiertos y de sus empleados (en el Mariano Jiménez) que anualmente cobran dos  millones de pesos en sueldos por hacer nada (salvo comer, boicotear y difamar a los colectivos) mientras el Centro Cultural no tiene un solo centavo de presupuesto para su funcionamiento cotidiano. Cada vez resulta más evidente que la Secult dispone anualmente de cientos de millones de pesos no para propiciar actividades artísticas, sino para generar plazas a personas que dormitan junto a miles de escritorios, además apropiándose de espacios que deberían ser lugares de creatividad y disfrute público, basta ver en lo que han convertido la casona frente al jardín de San Francisco (que incluso tiene un pequeño teatro, ahí donde ensayaba la Orquesta Sinfónica).

Luego de la sorpresiva imposición del viernes 29, el sábado 30 apareció en Internet un grupo anónimo (Secult sabe quiénes son) que ya hasta entregaron una programación anual (sic) para el Centro; dicha desconocida instancia se dedica a divulgar mentiras como que el Colectivo de Colectivos Mariano Jiménez ha desaparecido y que ahora se ha convertido en algo llamado Colectivos Insurgentes, además incluyendo fotografías de múltiples eventos organizados por el colectivo adjudicándolas a la nueva agrupación (que Arturo conoce bien). La estrategia resulta clara: la amabilidad impostada y los ataques anónimos, nunca la intención de ofrecer a los ciudadanos espacios para la creación y el disfrute estético. Armando Herrera dijo que se debe atender a todo mundo intentando justificar la presencia de los embozados provocadores, pero pasando por alto que la Comisión Mixta es un comité nombrado oficialmente para coordinar el funcionamiento de una instancia cultural para los ciudadanos. Dicha opción fue la única manera de evitar su desaparición, pese al denodado empeño de la propia secretaría que con toda impunidad había decidido convertirlo en bodega. A como dé lugar, de las maneras más viles, la burocracia cultural del Estado intenta eliminar la intermediación del Colectivo de Colectivos para poder seguir actuando con la impunidad de siempre; insisten los nuevos capos en que nadie se acerque a los colectivos, que sólo se dirijan a ellos. Quienes les crean pronto habrán de desengañarse.

Los colectivos del Mariano (actuando sin percibir un solo peso), se han cansado de solicitar que galerías y foros deben funcionar de mañana y tarde, que se debe apoyar no sólo a incondicionales sino también a cientos de creadores de diversas edades y condiciones sociales que permanecen excluidos por el autoritarismo de funcionarios mediocres y llenos de resentimiento. Todos entendemos que la creación artística de cualquier sociedad ocurre independientemente de la burocracia cultural del Estado, pero eso no impide señalar la irracionalidad y el despilfarro (cientos de millones de pesos anualmente) con que se maneja la Secult. Si los académicos y los creadores independientes no defienden el Centro Cultural Mariano Jiménez, lo mantienen a salvo de las garras de la voracidad burocrática y se lo apropian para el uso ciudadano, en unos cuantos meses el sitio habrá desaparecido.

Una postrera denuncia: en cuanto la Secult se enteró de que el Colectivo de Colectivos Mariano Jiménez es, junto a muchos más, parte del consejo artístico y cultural que está impulsando el Municipio de la capital, de inmediato se autonombraron como la única instancia decisoria advirtiendo que los vínculos de los colectivos los determinarían ellos. Por supuesto se les aclaró que no se requería para nada su autorización; encima de que no hacen lo que están obligados a hacer, tampoco permiten que otros lo hagan.

Del poeta peruano César Vallejo (1892-1938), algunos fragmentos de su poema Traspié entre dos estrellas: ¡Hay gentes tan desgraciadas, que ni siquiera/ tienen cuerpo; cuantitativo el pelo,/ baja, en pulgadas, la genial pesadumbre:/ el modo, arriba;/ no me busques, la muela del olvido,/ parecen salir del aire, sumar suspiros mentalmente, oír/ claros azotes en sus paladares!// Vanse de su piel, rascándose el sarcófago en que nacen/ y suben por su muerte de hora en hora / y caen, a lo largo de su alfabeto gélido, hasta el suelo.// ¡Ay de tanto! ¡Ay de tan poco! ¡ay de ellas// (…) ¡Amado sea aquel que tiene chinches,/ el que lleva zapato roto bajo la lluvia,/ el que vela el cadáver de un pan con dos cerillas,/ el que se coge un dedo en una puerta,/ el que no tiene cumpleaños,/ el que perdió su sombra en un incendio,/ el animal, el que parece loro,/ el que parece un hombre, el pobre rico,/ el puro miserable, el pobre pobre!// Amado sea/ el que tiene hambre o sed, pero no tiene/ hambre con que saciar toda su sed,/ ni sed con que saciar todas sus hambres! (…) ¡Amado sea el niño, que cae y aún llora/ y el hombre que ha caído y ya no llora!// ¡Ay de tanto! ¡Ay de tan poco! ¡Ay de ellos!