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Manifestación pública que acaba en vandalismo es inaceptable e indignante

María Elena Yrízar Arias

La manifestación pública es un fenómeno social que actualmente ha adquirido una gran importancia, no tanto por el contenido de los derechos que entran en juego, sino más bien porque se ha optado por ella como un mecanismo muy importante de protesta social. Cualquiera que sea el origen de la manifestación pública, es un derecho humano establecido en el artículo 6 de la Constitución Política Nacional, que establece: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público.”

Otro derecho humano a la reunión se establece en el artículo 9, que no se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada tiene derecho de deliberar.

Las reglas del juego político están debidamente demarcadas, están los límites bien establecidos. ¿Se puede manifestarse libremente? La respuesta es un contundente sí. ¿Por qué? Porque es un derecho de cualquiera que lo quiera ejercer. Pero, así como concede y reconoce un derecho, asimismo tiene condiciones para ejercitarlo. Entonces, es simple el planteamiento, sí se puede, pero sin ataque a la moral, a la vida privada, a los derechos de terceros, que provoque algún delito o perturbe el orden público.

La protesta o reclamo tiene por objeto manifestar inconformidad por algún acto, ante la opinión pública o la autoridad gubernamental. Generalmente se practica en espacios públicos donde todos puedan acceder, sin importar el número de personas que asistan, donde es lógico entender que está implícito el derecho a la libertad de expresión.

El 25 de mayo pasado, en la ciudad de Minneapolis, estado de Minnesota, EU, el afroamericano George Floyd fue víctima del abuso policial al ser detenido con violencia, sometido y muerto por un policía blanco, de nombre Derek Chauvin –tal como lo vimos en el video que se subió a las redes sociales– quien presionó su rodilla en el cuello de Floyd durante 8:46 minutos a pesar de que Floyd repetidamente dijo que no podía respirar y, sin embargo, siguió presionándolo sin ninguna compasión hacia su víctima.

Lo anterior fue un acto de racismo y discriminación, que desató toda una ola de rechazo, manifestado en protestas públicas en varios países y las ciudades más importantes de Estados Unidos. Desafortunadamente, esas manifestaciones han llegado hasta la violencia.

En la Ciudad de México también hubo manifestaciones públicas de rechazo a estas conductas policiacas. En la versión mexicana, también pudimos ver el video del momento en que Giovanni López fue detenido por varios policías en Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco, por no traer cubrebocas, y fue llevado de su domicilio bajo la custodia policial, luego salieron con la novedad de que había muerto. En un video publicado por su hermano, se muestra el arresto de manera violenta y la forma en que los oficiales agredieron verbal y físicamente a Giovanni antes de subirlo a la patrulla. Según la autopsia legal, el albañil de 30 años murió por los golpes que le propinaron con un  objeto contundente, según el certificado del médico legista, quien dijo que la causa de la muerte fue traumatismo craneoencefálico.

Como era de esperarse, la muerte de Giovanni indignó al país y es uno de los principales temas mediáticos. En Guadalajara, el jueves 5 de junio, hubo manifestaciones violentas, con consignas, pintas, destrozos en la vía pública y protestas por la muerte de Giovanni López; un joven quiso prenderle fuego con gasolina a un policía, pero lo impidieron sus compañeros. También los manifestantes quemaron dos patrullas policiacas, entre otros muchos destrozos.

En las redes sociales, un grupo de jóvenes estuvio convocando a una manifestación a causa del homicidio de Giovanni López, para el pasado viernes 5 de junio a las 17 horas en la Plaza de Armas de San Luis Potosí. Ubicándose primeramente en el kiosco y de allí salieron rumbo de la Fiscalía General de Justicia, ubicada en el Eje Vial, donde incendiaron una patrulla del municipio de Soledad, que se encontraba estacionada al frente en la Fiscalía. Luego se trasladaron a las oficinas de Seguridad Pública Estatal, ubicada en el mismo Eje Vial e Insurgentes, y al llegar, con un bate dieron golpes al parabrisas y a la carrocería de una patrulla, que quedó destrozada.

Enardecidos –según se aprecia en el video– regresaron a la Plaza de Armas, y mientras avanzaban hicieron destrozos en comercios y edificios públicos. Estando en la plaza frente al Congreso, allí fue donde le dieron rienda suelta a sus emociones de brutalidad, al parecer porque se escudaban en el hecho de traer tapados sus rostros como si estuvieran en el anonimato. Procedieron a tirar las rejas que protegían el recinto legislativo, rompieron vidrios, entraron a las oficinas, hicieron pintas, tanto en el exterior como en el interior, rompieron escritorios, pantallas y quemaron papeles. Se vio que desde el segundo piso, desde el balcón, lanzaron objetos a la calle. Hubo la destrucción del monumento del abogado potosino Ponciano Arriaga Leija, diputado federal constituyente en 1857 y funcionario en el gabinete de Benito Juárez. Pero, pues, estos ignorantes ¿cómo pueden saber quién fue?

La brutalidad dominó el corazón de los participantes, que sintiéndose anarquistas, dieron una muestra de lo que realmente son, lo que se ha calificado de inaceptable e indignante. Nomás veamos que hasta quemaron un símbolo patrio como es la Bandera Nacional, que también es bandera de ellos.

Con la misma prontitud con que convocaron, con esa misma se supo de inmediato quiénes encabezaban esta marcha o quiénes son los probables responsables de los disturbios: Han señalado a Sebastián Domínguez López, quien fue identificado por las primera fotografías que se difundieron de su participación, ya que usó camisa blanca y quien en su cuenta de Linkedin dice ser miembro del Partido Acción Nacional. Otros participantes se dicen miembros del “Frente Revolucionario Aliado Antirepresivo”, se encuentran Claudia Hernández y Fernando Agundis, según lo señalan en las redes sociales.

Aquí cabe una reflexión, si bien todos estamos indignados con las muertes de personas en manos de la policía, ¿dónde está la facultad para romper las reglas legales? No, se entiende un derecho, pero en el ejercicio de ese derecho, van las condiciones obligatorias de una manifestación: Pacífica. Tenemos que vivir dentro del orden. ¿Quién gana con esto? Me parece que todos perdemos. Además, los jóvenes no se mandan solos, los han mandado a hacer destrozos y disturbios. Ellos son nada más carne de cañón, utilizados por otras personas que tampoco se les ve el rostro. Sólo mandan a generar el caos al mismo gobierno.

Entre las pintas frente al Congreso, reclaman el aborto. Pues, entonces ¿que no están protestando en contra de la muerte?

mariaelenayrizararias@gmail.com