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Más que un gobernador partidario de la economía moral, se requiere cambiar los objetivos de Banxico

Arturo Huerta González

El Presidente de la República, el viernes 21 de mayo, dijo que el próximo gobernador de Banxico “va a ser un economista con dimensión social, partidario de la economía moral”. Y ante ello, se ha generado una gran cantidad de comentarios. Hay quienes se preocupan de que “una institución que ha ejercido su autonomía con plenitud y que es una de las anclas de la estabilidad en México empiece a ser cuestionada por el presidente”. Señalan que “la estabilidad financiera que existe en México está cimentada en la certidumbre que ofrece un banco central autónomo”. Los defensores de la autonomía de Banxico señalan que al afectarse ésta se minaría “uno de los pilares de la solidez macroeconómica, lo cual va en contra de la mayoría de los mexicanos”. De hecho, habría que preguntarles, ¿a quién ha servido la autonomía del banco central? ¿De qué estabilidad financiera y solidez macroeconómica se habla? ¿De la baja inflación? ¿De la estabilidad del tipo de cambio? Hay que preguntar ¿a que costo se ha logrado? ¿Quién se ha beneficiado de ello? ¿Ello ha mejorado el poder adquisitivo y el nivel de vida de la mayoría de la población? ¿Ello se ha traducido en mayor crecimiento económico y en mayor generación de empleo?

Los beneficiarios de la autonomía del banco central y de su política de alta tasa de interés para bajar la inflación y promover entrada de capitales para aumentar reservas internacionales para estabilizar el tipo de cambio, han sido los dueños del dinero, que son los que quieren que la moneda controlada por ellos no se devalúe. Le resulta muy caro al país dicha política, pues la alta tasa de interés encarece el costo de la deuda y frena el crecimiento económico.

La autonomía del banco centra, le quitó el control de la moneda al gobierno, por lo que no puede financiarse con ella, y está obligado a trabajar con austeridad fiscal, lo que ha reducido el tamaño y participación del gobierno en la economía. De ahí el menor crecimiento económico, la menor generación de empleo, la creciente pobreza y delincuencia y la mayor desigualdad del ingreso y la riqueza en el país. El gran capital nacional e internacional ha pasado a invertir donde el gobierno ha dejado de hacerlo, acentuando ello la privatización y extranjerización de la economía. Ello no se ha traducido en mayor crecimiento de la productividad y de la economía, pues siempre se culpa de ineficiente al sector público y se coloca al sector privado como eficiente. Hoy en día la economía está más privatizada que antes de la autonomía del banco central y de las políticas neoliberales de libre movilidad de mercancías y capitales que le acompañan, y hemos pasado a crecer menos y a tener crisis económicas recurrentes, donde es cada vez más difícil salir de ellas, pues perdimos el manejo soberano de la política económica para poder atender los reclamos nacionales.

Hay quienes afirman que “la forma de la declaración del Presidente, pone en cuestionamiento la futura autonomía de Banxico con el nuevo Gobernador”. Se evidencia que predomina la posición neoliberal de defensa de la autonomía de Banxico, sin siquiera preguntarse a quién ha beneficiado dicha autonomía y sin cuestionar lo disfuncional que ha sido dicha política, que ha actuado contra el empleo y el crecimiento económico.

Una economista de la banca comercial señaló que “la mejor forma de lograr una economía moral es mantener la autonomía de Banxico”, debido a que “el mantener el poder adquisitivo de la moneda bajo esquema de baja inflación. Eso es economía social”, y agrega “¿qué más social y moral puede ser procurar la estabilidad de precios?” Lo que no reconoce tal economista, es que esa baja inflación se ha logrado a costa de contraer la actividad económica, de aumentar el desempleo y subempleo y reduciendo salarios y prestaciones laborales, por lo que esa baja inflación no ha mejorado el nivel de vida de la mayoría de la población, por lo que no hay nada de social y moral en la política monetaria predominante. Lo que debe hacer el Ejecutivo es mandar una iniciativa de ley para modificar los objetivos de Banxico, para que compatibilice baja inflación con crecimiento económico y alto empleo, como lo hace la Reserva Federal en Estados Unidos. Para lograr tales objetivos, ya no podrán seguir las altas tasas de interés y la austeridad fiscal, pues para impulsar el crecimiento económico y el empleo, se requiere baja tasa de interés y expansión del gasto público, para que la oferta (la producción) sea mayor que la demanda para bajar la inflación en condiciones de crecimiento.

En noviembre de 2018, el grupo parlamentario del Partido del Trabajo presentó una iniciativa de ley para cambiar los objetivos de Banxico, donde además de baja inflación, se incorpore crecimiento económico y alto empleo, pero el dirigente de la fracción mayoritaria (egresado del ITAM), frenó dicha iniciativa. Para salir de la crisis, se requiere una política monetaria que acompañe la expansión del gasto público, para incrementar la productividad, baje la inflación y aumente la dinámica económica y el empleo formal.

ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975