Arturo Huerta González
El 31 de julio de 2025 en el comunicado del presidente de Estados Unidos Donald Trump, dijo que se había acordado extender por un periodo de 90 días las negociaciones comerciales y que México continuaría pagando 25% de aranceles en autos y 50% en aluminio, acero y cobre y que México había acordado terminar inmediatamente con las barreras comerciales no arancelarias de las cuales tiene muchas.
La presidenta de México ese día señaló que “ha funcionado nuestra estrategia de cabeza fría, temple y defensa con firmeza de nuestros principios… que, comparado con otros países, México tiene el mejor acuerdo posible con Donald Trump y que se actuó destacando la soberanía… y que hay cooperación sin subordinación”. Por su parte, el secretario de Economía aseguró que, con el acuerdo logrado, México ha conseguido tener un mejor trato comercial con EU, sin otorgar “ninguna otra concesión” y que estamos en una “posición favorable” y que el país ha recibido un trato “muy especial” por parte de la administración de Trump y añadió que “México ha hecho todo lo necesario para proteger su economía y sus exportaciones”.
Las declaraciones del gobierno mexicano no se apegan a los hechos. El arancel de 25% a los autos es superior al 10% establecido al Reino Unido, al 15% a Japón, a Corea del Sur y a la Unión Europea, por lo que los autos exportados desde México resultarán más caros que los autos provenientes de tales países. La eliminación inmediata de barreras no arancelarias implicará mayor penetración de las importaciones de EU hacia el país. Hay que señalar que las barreras comerciales no arancelarias son las que ponen cuotas y licencias de importación a ciertos productos a fin de proteger la producción nacional, por lo que la eliminación de estas barreras ocasionará que la producción nacional de estos bienes será desplazada por las importaciones estadunidenses. Dentro de estas barreras no arancelarias están las normas de sanidad, donde México prohíbe la importación de productos transgénicos, donde se encuentra el maíz, que es lo que EU ha venido demandando que se permita la exportación de estos productos hacia México. Por consecuencia, con la eliminación de estas barreras, México dejará de proteger la producción nacional de muchos productos, lo que contraerá más la producción nacional y acentuará los desequilibrios productivos estructurales, aumentará el déficit externo, y contraerá más la economía.
La continuación de los aranceles implicará que proseguirá la caída de exportaciones de los productos sujetos a éstos y EU seguirá avanzando a costa nuestra, evidenciando que el gobierno mexicano no tiene fuerza para frenar el vasallaje de que hemos sido objeto.
EU tiene todo el derecho de imponer aranceles a sus importaciones, pero no obligar a otro país a que elimine las barreras comerciales no arancelarias que protegen ciertos productos e industrias. El gobierno mexicano no debió aceptar dicha imposición, lo que implica pérdida de soberanía en la determinación de su política económica. Ello nos seguirá llevando al atraso que arrastramos desde hace décadas.
La presidenta del país dijo que con el acuerdo alcanzado “se salvaguarda el T-MEC y que ello es muy importante”. Se evidencia como México se subordina a los designios de EU a fin de mantener el T-MEC, donde las únicas favorecidas han sido las empresas transnacionales exportadoras, sin que ello haya beneficiado a la industria nacional, ni al crecimiento económico, ni al sector externo. México creció en los años 40, 50, 60, y 70 del siglo pasado con políticas proteccionistas, y pasó a tener bajo crecimiento cuando se optó por el libre comercio y los acuerdos comerciales, por lo que cabe preguntarse si vale la pena aceptar las imposiciones del gobierno de Donald Trump para mantener un acuerdo comercial que no ha impulsado el crecimiento del país y las políticas que nos imponen acentuarán nuestros problemas productivos y de empleo.
La presidenta del país señaló que en la llamada con Donald Trump se planteó cómo reducir el déficit comercial [de EU], así como las inversiones de empresas estadunidenses en México, y que ello se quedó sobre la mesa, en el sentido de que se discutirá en los próximos 90 días. Ello se encamina a que México le pase a comprar más a EU en vez de que México avance en la sustitución de importaciones, reduzca su déficit comercial e impulse el crecimiento económico y el empleo. EU continuará presionando a que empresas estadunidenses ubicadas en México regresen a su país, lo que actuará en detrimento de la economía nacional. Asimismo, EU ha venido señalando que quiere que se quiten las trabas para invertir en Pemex y la CFE, así como en el litio, y ante los problemas financieros que enfrenta el gobierno mexicano, es probable que acceda a tales presiones, lo que comprometería el control soberano del gobierno de los sectores estratégicos del país, y todo por mantener el T-MEC.
México debe recuperar el manejo de su política económica para atender los problemas y desafíos que la economía nacional enfrenta y no ser sujeto a las decisiones del gobierno estadunidense.
ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975




