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México S.A: México devaluado

reforma energética

Desde hace un par de semanas el tipo de cambio peso-dólar roza la frontera de las 19 unidades por una, pero la “mano oculta” (tan clandestina como la Secretaría de Hacienda y/o el Banco de México) trabaja afanosamente tras bambalinas (aunque todo el mundo lo sabe) para impedir que de nueva cuenta supere esa “barrera sicológica” y, por lo mismo, le llueve (sobre mojado) al siempre triunfalista “ministro del (d) año”, quien no ceja en su empeño de convencer a propios y extraños de que la “volatilidad” cambiaria es “pasajera”, y tanto lo ha sido que en el transcurso del sexenio peñanietista la famélica moneda nacional se ha devaluado 44 por ciento frente al billete verde.

En alguna ocasión el susodicho “ministro” declaró que a México no le había ido tan mal con eso de la “apreciación del dólar” (léase la devaluación del peso), pues a otras naciones la “volatilidad pasajera” les había destrozado sus respectivas monedas, como si una caída de 44 por ciento fuera una gracia y no generara “cierto escozor” (EPN dixit) entre los mexicanos.

Ayer, el billete verde cerró jornada cambiaria a 18.75 pesos en ventanilla bancaria, y acumula varias jornadas a punto de tocar los 19 por uno. De cualquier suerte tarde que temprano rebasará esa barrera y probablemente la que le sigue, porque la autoridad respectiva no ha hecho otra cosa que sacrificar reservas internacionales en su intento –fallido, desde luego– de amortiguar la zarandeada “pasajera”.

Y en eso de la “apreciación del dólar” (ya saben cómo debe leerse correctamente) a México nada bien le ha ido, por muchos discursos color de rosa del “ministro del (d) año”. De hecho, contrario al dicho de Luis Videgaray, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) revela que la famélica moneda nacional se cuenta entre las más golpeadas de América Latina (en términos nominales y reales), sólo por debajo del real brasileño y el peso colombiano.

Así, el BID reporta que de junio de 2014 a octubre de 2015 (periodo de análisis de la institución financiera sobre movimientos cambiarios en la región) el afamado bilimbique azteca se devaluó alrededor de 22 por ciento, con lo que compartió la tercera posición latinoamericana (medalla de bronce) con el peso uruguayo, aunque de esa fecha a la actual la depreciación se ha mantenido. Y si se considera desde el inicio de la administración peñanietista, entonces la caída acumula 44 por ciento.

En su balance, el BID resume que el real brasileño y el peso colombiano se han depreciado más de 35 por ciento en relación con el dólar estadunidense desde mediados de 2014, y otros países de la región con tipos de cambio flotante también han experimentado depreciaciones nominales importantes. “De hecho, 11 países en la región han visto cómo se depreciaban sus monedas, y en ocho de ellos la depreciación superó 15 por ciento a lo largo del mismo periodo”.

Otros países, como Bahamas, Barbados, Ecuador, El Salvador y Panamá, tienen tipos de cambio fijo o han adoptado oficialmente el dólar y, por lo tanto, no han experimentado variaciones. Por el contrario, naciones como Guatemala y Costa Rica han experimentado apreciaciones nominales (alrededor de 5 y 3 por ciento, respectivamente) frente a la moneda estadunidense.

El Banco Interamericano de Desarrollo reseña que la depreciación cambiaria regional se ha producido a medida que los precios de las materias primas han caído (petróleo, por ejemplo), la actividad económica se ha desacelerado y los valores de las exportaciones en dólares se han desplomado. “Aunque los titulares de los medios de comunicación se centran en los tipos de cambio nominales, cuando se analiza la competitividad de las exportaciones, lo que importa es el tipo de cambio real y, más concretamente, el tipo de cambio real efectivo (TCRE), el cual tiene en cuenta la diferencia de la inflación entre socios comerciales para calcular un tipo de cambio ponderado”.

Sin embargo, apunta, otro factor que se debe tener en cuenta es si un país en la región compite con otros en determinados productos en terceros mercados. “Por ejemplo, puede que México no exporte mucho directamente a China, pero ambos países compiten vendiendo productos similares a Estados Unidos. La combinación de un destino compartido de las exportaciones y una canasta exportable similar significa que es sumamente importante para la competitividad mexicana cómo varía el peso mexicano en relación con el yuan chino”. En el caso argentino, dice, “una apreciación sustancial fue parcialmente revertida por la devaluación nominal a final del año”, aunque esta nación destaca por su apreciación real en términos de competitividad.

Pero los resultados en relación con la evolución de los TCREAson sorprendentes, subraya el BID: “la mayoría de los países en la región no ha experimentado depreciaciones en términos reales. Sólo tres países (Brasil, Colombia y México) han tenido depreciaciones importantes, mientras que otros 15 han experimentado apreciaciones reales. Además, en algunos más (como Bolivia, Ecuador, Surinam y Trinidad y Tobago) las apreciaciones son bastante considerables y superan 15 por ciento”.

De acuerdo con el BID, “si se considera la variación del TCREA de octubre de 2015, los países (latinoamericanos) se pueden agrupar en tres categorías: aquellos con grandes apreciaciones de más de 20 por ciento, entre ellos Argentina, Ecuador, Bolivia y Trinidad y Tobago; aquellos con grandes depreciaciones, México, Colombia y Brasil; y aquellos con apreciaciones moderadas, además de Chile, con una depreciación ligera. Ecuador, Colombia y Perú, respectivamente, son representantes adecuados de cada grupo”.

Por último, el BID señala que la depreciación monetaria “ha alimentado una percepción errónea de que la competitividad de las exportaciones de la mayoría de los países ha aumentado. Al dar cuenta del comercio con diferentes países y la competencia en productos similares en terceros mercados, la mayoría de las naciones en realidad ha experimentado apreciaciones reales importantes. Si se emplea una medida ajustada, sólo tres países –Brasil, Colombia y México– han tenido depreciaciones reales de gran envergadura”.

Entonces, México registra un fuerte deterioro cambiario, tanto nominal como real, pero cuenta con una incuantificable ganancia retórica en la región gracias a los floridos discursos del “ministro del (d) año”.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

En lugar (o además) de silbatos, Miguel Ángel Mancera debe repartir tanques de oxígeno para que los ciudadanos no sólo puedan respirar, sino para tener suficiente aire y utilizar el denominado pito anti acoso… Y el barril mexicano de exportación cierra mayo en 40.26 dólares.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.