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México S.A: Deuda pública a galope

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Al ritmo que lleva no alcanzará presupuesto alguno para pagar los compromisos gubernamentales en materia de deuda. Mes tras mes el reporte oficial irremediablemente indica que el nivel de endeudamiento ha impuesto récord, y que van por más. Pero no sólo en el ámbito federal, sino en el estatal y en el municipal, mientras los habitantes de esta República empeñada son los encargados de pagarla.

Recurrentes son los informes sobre la deuda federal –tanto del gobierno como del sector público en general– y en menor medida los relativos a la estatal. Si se suman ambos conceptos, el débito supera los 9 billones de pesos, pero hay más.

Ahora el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados ha documentado la deuda municipal, lo que cierra el endeudadísimo círculo de los tres niveles de gobierno que, quiéranlo o no, debe pagar proporcionalmente cada uno de los mexicanos (la federal, y la de sus respectivos estados y municipios), en un promedio que al cierre del primer trimestre de 2016 se aproxima a 80 mil pesos.

Pues bien, el CEFP ha documentado que en la pasada década el saldo de la deuda municipal se incrementó 34 mil 605.7 millones de pesos, para colocarse al cierre del primer trimestre de 2016 en 47 mil 530.2 millones. Lo anterior equivale, en términos reales, a una tasa de crecimiento del saldo de las obligaciones financieras de los municipios de 148.6 por ciento, es decir, una tasa anual promedio de crecimiento de 14.9 por ciento.

De ese total, 49.5 por ciento (23 mil 519 millones) se adeuda a la banca privada; 43.5 por ciento (20 mil 664.7 millones) a la banca gubernamental (denominada de “desarrollo”); 2.9 por ciento (mil 376.3 millones) a emisiones bursátiles, y el 4.1 por ciento restante (mil 970.3 millones) a “otros conceptos”, como fideicomisos.

De 2006 a 2016, subraya el citado centro de estudios, “se destaca la menor participación de la banca gubernamental en la deuda de los municipios, pues existe una diferencia, a la baja, de 17.1 puntos porcentuales entre un año y otro”. Los beneficios, pues, se han trasladado a la banca privada, mientras el gobierno evade su obligación de fomentar el desarrollo en todo el territorio nacional.

La progresiva participación de la banca privada en perjuicio de la banca gubernamental coincide con la reducción experimentada en las tasas de interés a las cuales se adquieren las obligaciones financieras, expresada por la tasa de interés ponderada a nivel nacional, que pasó de 9.8 por ciento en 2006 a 5.8 por ciento al primer trimestre de 2016.

Los municipios que superan los mil millones de pesos en endeudamiento son: Tijuana, Baja California (2 mil 600 millones); Guadalajara, Jalisco (2 mil 300); Monterrey, Nuevo León (2 mil); Hermosillo, Sonora (mil 400); León, Guanajuato (mil 400); Benito Juárez, Quintana Roo (mil 200); Mexicali, Baja California (mil 100) y Zapopan, Jalisco (mil 100).

El saldo de la deuda municipal se ha incrementado notablemente en los pasados 10 años, al pasar de 12 mil 924.5 millones de pesos en el primer trimestre de 2006 a 47 mil 530.2 millones en igual periodo de 2016. Sin embargo, apunta el CEFP, dicho saldo como porcentaje del total de las obligaciones financieras reconocidas oficialmente (hay otras no documentadas) se ha mantenido relativamente constante a lo largo de esos 10 años. Tal saldo como porcentaje de la deuda de las entidades federativas y los municipios del país (deuda subnacional) registró su máximo en el segundo trimestre de 2011, al colocarse en 12.1 por ciento.

Al ponderar la deuda municipal en relación con la población, para aquellos con una deuda superior a 100 millones de pesos, se encuentra que los municipios con una deuda por habitantes arriba de 2 mil pesos son Cozumel, Quintana Roo; Solidaridad, en el mismo estado; Agua Prieta, Sonora; San Pedro Garza García, Nuevo León; Nuevo Laredo, Tamaulipas; Guaymas, Sonora, y Nogales en la misma entidad.

Tal es el promedio, pero se dan casos como el de Cozumel, donde la deuda municipal por habitante es de 4 mil 612 pesos, monto que debe sumarse a los cerca de 70 mil pesos por cabeza por concepto de deuda pública federal y 5 mil pesos por débito estatal.

Entonces, a las espaldas de los pobladores de esa bellísima isla los tres niveles de gobierno le han cargado alrededor de 80 mil pesos per cápita, sin mayores resultados para ellos, salvo el pase de factura.

No es el único caso, desde luego, porque los habitantes de, por ejemplo, Zapotlán el Grande, Jalisco, adeudan mil 237 pesos por cabeza, más lo correspondiente del endeudamiento federal y estatal, de tal suerte que la factura para los pobladores de este municipio rebasa los 76 mil pesos. En el extremo sureste del país, la única “solidaridad” existente en el municipio del mismo nombre en Quintana Roo es la que todos los moradores deben cubrir su cuota de deuda correspondiente a los tres niveles de gobierno, que les acumula un débito per cápita superior a 78 mil 550 pesos.

Los anteriores sólo son ejemplos, pues la República se divide en alrededor de 2 mil 500 municipios, todos dependientes en grado sumo de los ingresos provenientes de la Federación. Está el caso de Tijuana, el más endeudado del país, donde de cada peso que ejerce 45 centavos provienen del gobierno federal, de tal suerte que para darle servicio a su deuda (intereses, comisiones y, cuando hay, amortización de capital) debe destinar el total de dineros federales.

Hay casos más complicados, desde luego. Cozumel, de nueva cuenta: su deuda representa 90 por ciento de sus ingresos totales; Tonalá, Jalisco, 92 por ciento, y Othón Blanco, Quintana Roo, 66 por ciento. El que mejor la libra, por decirlo así, es Culiacán, Sinaloa, con poco menos de 20 por ciento.

Aparentemente, cuando menos con base en la información del CEFP, el municipio con menor endeudamiento en el país sería Lagos de Moreno, Jalisco, con apenas 50 millones de pesos.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Para fortalecer la brillante tesis presidencial (en México “a todos, en términos generales, les está yendo bien”) la Organización Internacional del Trabajo aporta su granito de arena: “todos los países emergentes y en desarrollo, con excepción de México, vieron una reducción en la severidad de la pobreza, y los salarios tuvieron un papel importante en esa reducción” (Perspectivas sociales y del empleo en el mundo 2016: transformar el empleo para erradicar la pobreza), excepto, obviamente, en este México lindo y querido… Y el dolarito a 18.95 pesos en ventanilla bancaria. Ya casi.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.