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México SA: TPP, ¿quién entra?

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TPP, ¿quién entra?

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Más allá de que desde ya Donald Trump prácticamente lo ha dado por muerto, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) generaría ganancias pequeñas a México (lo mismo para Chile y Perú) en términos de un mejor acceso a los mercados de las naciones participantes, y en el mejor de los casos, sólo en él, nuestro país tendría alguna posibilidad en el sector agrícola y de alimentos, aunque para nadie es un secreto la enorme cuan creciente dependencia que esos renglones mantienen en esta República maquiladora con su vecino del norte.

Así, la nueva puerta al primer mundo (la primera fue el TLCAN) que el gobierno peñanietista pretendió vender a los mexicanos devino portazo y no pudo pasar siquiera la prueba más elemental. Ahora deberá tocar en otra parte –como en la morada del gran dragón chino– para intentar arreglar el escenario que su amigo Trump les ha tirado.

El gobierno mexicano ha dicho que la negativa del próximo inquilino de la Casa Blanca no detendrá el avance del TPP, pero no es tan fácil como lo plantea. Como bien recuerda la Cepal, tal mecanismo comercial es de una magnitud y complejidad pocas veces vistas. Tras el pronunciamiento en contra de Trump, anota, existe una fuerte incertidumbre sobre el futuro del acuerdo, ya que para que entre en vigor debe ser ratificado como mínimo por seis de sus miembros que conjuntamente representen al menos 85 por ciento del PIB total de los (12) países firmantes. Esto implica que su entrada en vigor es imposible sin la ratificación de Estados Unidos y Japón. Entonces, ¿con qué fuerzas empujarán las huestes peñanietistas, si a ninguna de ellas le alcanza?

Podría ser China, entonces, pero uno de los objetivos geopolíticos del TPP era, precisamente, aminorar el potencial de dicha nación, de tal suerte que habría que recomenzar las negociaciones y ajustes. De cualquier suerte, como detalla la Cepal, todos los principales exportadores latinoamericanos al gran dragón registraron descensos del valor de sus envíos entre 2013 y 2015; destacan las fuertes caídas de Brasil, Chile y México, que conjuntamente representaron 70 por ciento. Sólo algunas naciones que exportan montos reducidos al país asiático tuvieron incrementose en el último bienio.

El creciente déficit comercial de América Latina con China se debe fundamentalmente al cada vez mayor saldo negativo que tienen México (alrededor de 65 mil millones de dólares) y Centroamérica con la nación asiática. Sin embargo, América del Sur, que durante la década pasada tuvo un balance comercial cercano al equilibrio con China, desde 2011 también viene registrando un déficit comercial creciente con ella.

De acuerdo con la Cepal, lo anterior se explica principalmente por la menor demanda china de productos primarios, la que se reflejó en fuertes caídas de sus precios y, por lo tanto, en el valor de los envíos sudamericanos. América Latina y el Caribe en conjunto exhiben un superávit comercial con China en productos primarios y manufacturas basadas en recursos naturales, el que se genera específicamente en Sudamérica. Sin embargo, no alcanza a compensar los déficits que tienen la región y todas sus subregiones con China en el comercio de las demás manufacturas.

Así, la mayoría de los países regionales mantienen déficits comerciales con China. Sólo tres, todos ellos sudamericanos, registraron saldos positivos: Brasil, Chile y Venezuela. En todos los casos, estos superávits se generan gracias a las ventas de un número reducido de productos primarios. En el otro extremo se ubica el déficit comercial de México con China, que equivale a más de dos tercios del déficit total que registran América Latina y el Caribe con ese país. Ello refleja el hecho de que, mientras sólo uno por ciento de las exportaciones mexicanas en 2015 se dirigió a China, 18 por ciento de sus importaciones en ese mismo año provinieron de ésta.

Entre 2000 y 2015, apunta la Cepal, el número de productos exportados por la región a China casi se duplicó, pasando de representar 26 por ciento del número de productos exportados a la propia región en 2000 a 53 por ciento en 2015. Sin embargo, la diferencia entre el número de productos enviados a ambos mercados es mucho más pronunciada a nivel de países. Con excepción de Brasil y México, fluctúa entre 9 y 48 veces para las demás naciones regionales. Por otra parte, sólo cinco productos, todos primarios, representaron 69 por ciento del valor de los envíos regionales a China en 2015.

Los anuncios de nuevos proyectos de inversión desde China hacia la región cayeron de 10 mil millones de dólares en 2014 a 3 mil 700 millones en 2015. Pese a esta caída, China se posicionó como el quinto país con mayores montos de inversión anunciados en América Latina y el Caribe, después de Estados Unidos, España, Francia y Japón. Entre 2005 y 2015, la mitad de la inversión anunciada correspondió a proyectos en Brasil y Perú, destacando también México (con 13 por ciento), Argentina (9) y Venezuela (5).

Sin embargo, subraya la Cepal, las inversiones efectivamente materializadas por China en México aún se mantienen en niveles muy bajos, representando apenas 0.1 por ciento del total de la inversión extranjera directa recibida por este país en 2015. Asimismo, a finales de 2014 se cancelaron dos grandes proyectos previstos para México: el Dragon Mart en Cancún, y el tren de alta velocidad entre la Ciudad de México y Querétaro (en realidad en esto último influyó el compadrazgo del inquilino de Los Pinos con el dueño de Higa).

En extracción de petróleo y gas, China se encuentra entre los inversionistas extranjeros más importantes de Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. En minería, China ha concentrado sus inversiones en Perú y en menor medida en Brasil, y las petroleras chinas están presentes en todos los países de América Latina que exportan petróleo y gas, con excepción de Bolivia y México.

Entonces, ¿China será la salvación de un acuerdo comercial que originalmente pretendía hundir a la nación asiática?

Las rebanadas del pastel

En sectores patronales afirman la existencia de un acuerdo nacionalpor medio del cual el próximo diciembre el salario mínimo aumentaría a 89.35 pesos por día, es decir, 16.31 pesos más que el micro ingreso vigente, o si se prefiere un incremento de 22.33 por ciento. ¿Será?, porque en el Consejo Coordinador Empresarial afirman que no se ha firmado nada… Y el dólar cierra semana financiera en 21.18 pesitos (Bancomer).

Twitter: @cafevega

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.