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Milagro del Vístula y otros portentos

Federico Anaya Gallardo

La actual Ucrania era administrada, bajo el zarato granruso, por ocho “gobernaciones” provinciales (губерния/губернии, guberniya/gubernii) de las cuales sólo tres estaban bajo la jurisdicción del gobierno general de Kiev. Esta última ciudad se encuentra actualmente al centro-norte de la República de Ucrania, pero hasta 1914 estaba en el extremo occidental del Imperio Ruso. El imperio habsburgo (Austria-Hungría) gobernaba sobre muchos ucranianos, aunque los llamaba rutenos. Estos vivían en una región llamada Galitzia y que hoy forma la mitad occidental del país. La mitad oriental, al Este de Kiev, era gobernada a través de otras guberniyas rusas. Esta dispersión del pueblo ucraniano en varias provincias rusas y en dos imperios separados es el mal fundamento de Vladimir Putin para alegar hoy que la Ucrania moderna fue un “invento” de Lenin.

En realidad, el pueblo ucraniano era una de las naciones encerradas en la prisión de pueblos que era Rusia antes de 1917. Y los límites entre guberniya y guberniya eran las paredes de varias celdas que lo mantenían dividido. Cuando llegaron las dos revoluciones rusas, el Partido Obrero Socialdemócrata ruso llevaba dos décadas defendiendo el derecho a la autodeterminación –que debía incluir el derecho a la secesión de todos los pueblos oprimidos. En 1914, pocos meses antes del inicio de la gran guerra, en un discurso que Lenin preparó para el diputado socialdemócrata a la Duma, los bolcheviques comparaban la situación de los ucranianos en Rusia y en Austria-Hungría: mientras Petrogrado prohibía a los kievanos festejar al poeta nacional ucraniano Taras Shevchenko (1814-1861), Viena y Budapest reconocían los derechos culturales de su minoría ucraniana. (Liga 1.)

La posición bolchevique era clara tres años antes de las dos revoluciones: la represión que la nación granrusa ejercía contra los pueblos prisioneros “ayudará a despertar, iluminar y sacudir a los ucranianos, tanto austríacos como rusos”. Los socialdemócratas radicales no temían hablar de “la separación de Ucrania de Rusia”. La derecha granrusa y los moderados (liberales) advertían, en cambio, contra el colapso del Estado. Por eso mismo, cuando en 1917 el Estado nacional granruso se disolvió y los pueblos quedaron en libertad de auto-constituirse, los leninistas no tuvieron mayor problema en reconocer la separación de las naciones oprimidas. Lo habían afirmado desde años antes: decían que era su deber “defender, predicar, reconocer [el] derecho [a] la igualdad de las naciones, … luchar contra cualquier privilegio estatal de cualquier nación, … cultivar en los trabajadores de las diferentes naciones la completa solidaridad de clase [la cual] se beneficia de la sustitución de lazos violentos, feudales y militares por lazos voluntarios.”

El problema es que cuando el pueblo ucraniano estuvo en posibilidad de constituirse como un Estado separado surgieron, entre 1917 y 1923, al menos tres distintas formaciones Estatales. En febrero de 1917 se forma en Kiev una Rada (asamblea) que propone gobernar una provincia autónoma ucraniana dentro de una república federal rusa –incorporando dentro de una nueva jurisdicción muchas guberniyas imperiales. La Rada tuvo apoyo del gobierno provisional de Petrogrado y también de los soviets de soldados y trabajadores en toda Ucrania. En octubre de 1917 la Rada proclamó la República Popular de Ucrania, pero los bolcheviques se separaron y proclamaron una república soviética separada con capital en Járkov. Dos contradicciones separaban a estos dos proyectos republicanos: la urbana/rural y la burguesa/proletaria.

La rendición soviética a principios de 1918 en Brest-Litovsk implicaba dejar el territorio de la actual Ucrania bajo el control alemán y austriaco. Al principio, Berlín-Viena colaboraron con la Rada de Kiev y reconocieron a la República Popular de Ucrania –pero el poco control territorial que tenía ese gobierno (urbanita y burgués) los convenció de crear otro, encabezado por el aristócrata cosaco-ucraniano Pablo Petróvich Skoropadski (1873-1945), llamado el Hetmanato. Skoropadski era monárquico y jugueteó con la idea de crear un reino de Ucrania a partir de su elección como atamán al estilo cosaco. Su debilidad: trató de echar atrás la reforma agraria espontánea que el campesinado ucraniano ya había realizado. (Esto era indispensable, si quería asegurar a sus socios germánicos el abasto de granos.) El Hetmanato duró sólo unos meses. Cuando Alemania y Austria capitularon en el frente occidental a fines de 1918, la tropa que apoyaba a Skoropadski abandonó Ucrania. La Rada se volvió a reunir, pero la República quedó al mando de caudillos conservadores que se autonombraron El Directorio. Estos seguían representando los intereses de los terratenientes. Desde el oriente, los ucranianos bolcheviques (originalmente sólo obreros urbanos) seguían defendiendo su propia república soviética pero ahora con el apoyo del Ejército Rojo –y empezaron a ganar el apoyo de los campesinos ucranianos.

En el occidente de Ucrania, la disolución de Austria-Hungría dejó en libertad la región de Galitzia. Los ucranianos urbanos y de izquierdas proclamaron la República Popular de Ucrania Occidental en el invierno 1918-1919. En teoría el pueblo ucraniano debería haberse unido en ese momento bajo un solo gobierno. Pero Polonia invadió la república occidental –buscando la reorganización del viejo Estado Polaco-Lituano del siglo XVII (incluyendo el arreglo terratenientes/campesinos del viejo régimen). Francia e Inglaterra apoyaron la pretensión polaca porque deseaban fortalecer a Varsovia como una barrera contra el avance bolchevique.

Para incrementar el caos ucraniano, durante 1919 el oriente y centro de Ucrania fueron invadidos por el general blanco Denikin, quien buscaba restablecer el viejo régimen agrario –y tal vez la monarquía. Tropas griegas y francesas ocuparon la costa del Mar Negro para apoyar la contrarrevolución. Las armadas francesa e inglesa bombardearon los puertos de Crimea. En esta situación el gobierno nacionalista de la Rada en Kiev no pudo mantenerse –no tenía suficientes bases sociales, ni en el campo ni en las ciudades. De las varias formaciones Estatales ucranianas surgidas en esos meses la única que sobrevivió fue la república soviética, cuya legitimidad se incrementó en 1920 cuando el campesinado optó finalmente por los Rojos en la guerra civil. (Esta alianza fue difícil, fue pactada región por región y permaneció llena de recelos.)

En 1920, Polonia invadió el resto de Ucrania –apoyada por el caudillo ucraniano de derechas Simón Vasiliévich Petliura (1879-1926). Tomaron Kiev. El líder polaco era el mariscal Józef Piłsudski (1867-1935) quien concebía el nuevo Estado Polaco-Lituano como una federación Este-Europea “entre mares” (el Báltico y el Negro) o Międzymorze (Intermarum). Franceses y británicos estaban contentos de que los polacos enfrentasen a los bolcheviques, pero desconfiaban de la autonomía que mostraba Piłsudski. La aventura polaca era peligrosa porque apenas en 1918 una revolución filo-soviética había estallado en Berlín y en 1919 se había proclamado en Budapest una República Soviética Húngara. Un Ejército Rojo victorioso contra Piłsudski podía reavivar la llama revolucionaria en el resto de Europa.

La invasión polaca de 1920 clarificó el debate social y político ucraniano: sólo quedaban dos polos, los defensores del viejo régimen social asociados a Polonia y la alianza de obreros y campesinos liderada por los soviéticos. Las tropas de Piłsudski  y Petliura fueron derrotadas, el Ejército Rojo recuperó todo el terreno y avanzó hasta la capital polaca. El escenario temido por París y Londres. Justo en esos momentos, Lenin recibía a delegados de todo el mundo para la segunda reunión de la Internacional Comunista.

Los polacos aún llaman “el milagro del Vístula” a la batalla de Varsovia del Verano de 1920. Pese al avance bolchevique, Piłsudski supo reorganizar sus fuerzas (reclutando una milicia multiclasista contra la “horda” invasora). Por su parte, el mando soviético resultó ineficaz. Habían sobre extendido sus líneas y su tropa eran milicianos campesinos y obreros mal equipados. Los Rojos perdieron esa batalla y en 1921 debieron retirarse muy al Este –reconociéndole a Polonia el occidente bielorruso y ucraniano. Pero Polonia también cesó sus agresiones.

A partir de 1921 los soviéticos convocaron a los pueblos de la vieja Rusia a definir cómo se organizarían. En diciembre de 1922 cuatro repúblicas formaron la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Dos eran Estados unitarios (Bielorrusia y Ucrania) y dos eran Federaciones (Rusia y Transcaucasia). Transcaucasia se dividió posteriormente en varias repúblicas soviéticas –siguiendo criterios étnicos. En los años siguientes, el antiguo Turkestán ruso dio origen a varias repúblicas que se agregaron a la gran federación soviética. Por eso es que, en 1991, al desaparecer la URSS, se independizaron cinco repúblicas centro-asiáticas: Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán.

Los muy católicos polacos llamaron milagro a la batalla en que vencieron a los Rojos. Éstos últimos, laicos y ateos, no podrían llamar milagro a la formación de su compleja federación. Pero la integridad territorial de la URSS fue un portento inesperado. Observa con atención, lectora, el mapa que acompaño a este ensayo: muestra el pequeñísimo territorio que controlaban originalmente los soviéticos en 1918 –cuando varios ejércitos blancos se habían levantado en armas y varias potencias extranjeras habían invadido el antiguo Imperio Ruso.

Esa tremenda realidad geopolítica de 1918-1922 es la que explica por qué un siglo más tarde Rusia define a una Ucrania coaligada con la OTAN como “peligro existencial”. Los Estados no inventan sus intereses geoestratégicos. Estos nacen de la experiencia histórica concreta de los pueblos que forman esos Estados.

Entre las cenizas del Imperio Ruso, a partir de 1917, se proclamaron los más diversos Estados. La República de Idel-Ural tenía capital en la antigua Kazán y gobernaría una coalición de Tártaros, Bashkires, Alemanes y Chuvasios en la gran cuenca del río Volga (Idel es la palabra tártara para ese río). La república fue disuelta por los Rojos en 1918, pero Kazán es hoy la capital de la República de Tartaristán dentro de la Federación Rusa –adonde la religión más notoria no es la cristiana ortodoxa, sino el Islam.

Una República del Extremo Oriente, controlada por bolcheviques, fue reconocida por Lenin entre el Lago Baikal y Vladivostok entre 1920 y 1922 mientras el Imperio Japonés mantuvo tropas en la región. Esos orientales se unieron a la URSS como parte de la república rusa una vez que Tokio terminó de evacuar ese territorio.

La República Popular de Tannu Tuvá, fue reconocida como país independiente por sus vecinos la URSS y Mongolia desde 1926. En los 1920 y 1930 muchos geógrafos seguían creyendo que era parte o de Mongolia o de la China. En 1941 fue el primer Estado en declararse aliado de los soviéticos contra la invasión nazifascista. Tannu Tuvá terminó integrándose a la República Socialista Soviética (RSS) Rusa luego de la guerra y hoy día es una de las 48 entidades federativas de la moderna Federación Rusa.

La prisión de pueblos del siglo XIX se convirtió en una federación inesperada en el siglo XX. Los bolcheviques tenían una clave para resolver el problema: la autodeterminación de los pueblos. Durante las revoluciones y la guerra civil descubrieron otra: el principio federal. Cuando aún no habían tenido que gobernar nada, a los socialdemócratas rusos no les gustaba el federalismo, porque “en teoría” dividía el esfuerzo del Estado proletario. Pero fue este último principio el que permitió crear la URSS en 1922 y el que evitó un armagedón nuclear en 1991 al disolverse esa federación. Atención: el sustrato humano del problema sigue allí. La increíble diversidad étnica del territorio permite imaginar fácilmente un nuevo escenario de desintegración, guerra civil y… una catástrofe nuclear. Por eso es que importa revisar con detalle el mapa de Abel Gil Lobo de 2019. Te lo dejo, lectora, para seguir analizando estos temas.

agallardof@hotmail.com

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:
http://libelli.ru/works/25-5.htm