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Luis Ricardo Guerrero Romero

Contento de descansar de aquella molestia que le aquejó por seis años, fue agradecer la omnipotencia del Creador, dejó en aquel templo, cerca del mihrab unas flores y unos milagros a la usanza de su país mexicano. A penas llevaba unos días en aquella región, pero podía comer de todo, beber de todo, pues las molestias habían desaparecido, gracias a las oraciones que levantaba religiosamente hacia la santa Madre. En el nicho donde depositó su ofrenda, tuvo la oportunidad de ver una luz prístina, símbolo de que sus ruegos habían sido escuchados. Según sabemos, era de noche, lo cual aumentó la certeza de que no mintió, de saber que lo que le pasó fue tan cierto como la palabra misma.

Dicen pues que, en su propia casa, erigió un nicho donde colocó las advocaciones que le dieron plenitud y salud, y otros nichos más que escondía en su corazón con la sonrisa de su madre, el valor de su hermano, la paciencia de su hermana y el amor de su mujer. Todo eso ocurrió mientras corría el año y el tiempo oportuno para que aconteciera. En efecto, todo lo que va a pasar, pasará cuando el tiempo le dé cita. El nicho que cura todo es el mismo tiempo.

En lo personal, la palabra nicho, es una voz que me suena mexicana, será por su /ch/ /ʈ ꭍ/; aunque no todos los sonidos de la “che” son mexicanos, y es el caso de la palabra nicho, que más bien pertenece a las lenguas romances, como el italiano nicchio, que derivó al sustantivo nicho. Con el significado de un sitio especial donde se alberga algo de invaluable garantía. Una cavidad donde poner lo sagrado, o también tristemente lo que ya no es de este mundo. En ambos casos, los nichos son un espacio extraterrenal, pues ya sea para un santo o para los restos de un familiar, el nicho vive por la memoria y el amor a la perpetuidad. Inclusive podemos por extensión decir que el nicho es extraterrenal en un tercer caso, los nichos como el hábitat ocupado por organismos unicelulares o no, como el nicho ecológico de protozoarios. Muy por otro sentido, Nicho es un hipocorístico del nombre helénico Dioniso, que, dicho sea de paso, el Dioniso más popular de la historia (el de las fiestas dionisiacas) también pertenece a los efectos extraterrenales.

Cabe resaltar que todo lo dicho del nicho, es gracias a la conexión que hay con su origen latino: nidus que da vida a la voz nido. Por antonomasia, el nido es entendido como el sitio donde las aves se sientan, allí albergan sentadas para seguir dando vida, como lo hace un santo en su nicho, como lo hacen las cenizas de un difunto, como lo hacen todos los que desean perpetuamente vivir.

l.ricardogromero@gmail.com