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Pedir perdón el PRI, ni les queda, mejor perdónense a ustedes mismos

María Elena Yrízar Arias

La Revolución Mexicana de 1910 fue un movimiento armado contra los terribles efectos sociales de la explotación de los trabajadores, la pobreza extrema, productos del liberalismo mexicano del siglo XIX, que surgió en todo el territorio, en las comunidades indígenas y ciertas capas medias y proletarias de todo el país. Este movimiento dio lugar al surgimiento de una Constitución Política del 5 de febrero de l917, donde se reconocieron los derechos y garantías individuales por las cuales se había luchado en contra de ese liberalismo y sus ideologías de individualismo.

En el sexenio del priísta Miguel de la Madrid, desde 1985 unos jóvenes economistas, partidarios de desplazar al Estado por el mercado, maniobraron con habilidad y lograron arrebatar el poder a los políticos tradicionales. Así, al llegar a la Presidencia de la Republica como candidato priísta, Carlos Salinas de Gortari identificó su proyecto de gobierno en el liberalismo social, concepto que pretendía ligar la legitimidad del pasado estatista –donde se suponía que el interés colectivo subordinaba al individual– con la nueva economía de mercado.

Para la sucesión presidencial del PRI, en 1994, lanzaron como candidato a Luis Donaldo Colosio, quien fue asesinado en Lomas Taurinas en Tijuana, BC, el 23 de marzo de dicho año. En ese momento, el PRI sufrió su más grande descalabro, pareciera que ese balazo fue en la cabeza del partido. También en ese mismo año mataron a José Francisco Ruiz Massieu, secretario general del PRI. Ante lo anterior, el tricolor se sacó de la manga la candidatura de Ernesto Zedillo, quien ganó las elecciones y gobernó hasta el 1 de diciembre del 2000, en ese año el PRI perdió las elecciones presidenciales ante el panista Vicente Fox Quesada y luego, seis años después, volvió a perder ante Felipe Calderón Hinojosa. La anterior pérdida fue el reflejo del cansancio del pueblo con los priístas.

Fueron doce años que gobernó el PAN en la Presidencia y que debido a la forma en que gobernaron, no dejaron satisfechos a los mexicanos. Situación que aprovechó el PRI nacional para lanzar a Enrique Peña como su candidato. El PRI, utilizando su vieja práctica de dictar línea, para que se aceptara sin poder decir ni “esta boca es mia”, en otras palabras, todos alineados y disciplinados para hacer llegar al candidato de telenovela casado con una actriz de Televisa. Pero los resultados de su gobierno cada vez enojaban más a los electores –hasta a los mismos priístas– quienes más informados y enojados, en las siguientes elecciones de 2018 dieron su voto a favor de AMLO, como un acto de castigo al partido en el poder, después de ver las terribles corruptelas de gobernantes como los Duarte de Veracruz y Chihuahua, que no se midieron para sus robos, lo que ya tenía cansados a todos los 30 millones de votantes que optaron por AMLO, quien había sido víctima de dos fraudes electorales previos. Hay que aclarar que dentro de esos votantes, participaron los priístas cansados de su partido a favor de la propuesta de la 4a. Trasformación.

En días pasados, la priísta Dulce María Sauri Riancho, ex gobernadora de Yucatán y actual diputada del PRI, declaró que “debería pedir perdón a los mexicanos” porque no supo entender los cambios ni las demandas de la nueva sociedad, además que cometió errores actuando como hace 40 años.

“Si no hay perdón, no habrá redención, por lo que el PRI debería dar amplias, concretas y sentidas disculpas”, declaró al periódico capitalino El Universal. Indicó que el partido ha sido una organización que creó muchas instituciones, logró evoluciones, desarrollo y crecimiento, “eso es una realidad”. Sin embargo, resaltó, el PRI también “cometió errores que para la gente no pasaron desapercibidos, por lo que en el proceso electoral de hace dos años dijo ‘Basta’ y emitió su sufragio por el cambio”, en referencia al proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Señaló que el priísmo logró que el pueblo mexicano le devolviera la confianza con sufragios en 2012. No obstante, precisó, aunque el gobierno del ex presidente Enrique Peña Nieto fue un gran reformador en lo económico, no lo fue en lo político, “y ahí estuvo el error”.

La legisladora sostuvo que pedir perdón es porque “no supimos entender lo que la nueva sociedad mexicana quería, por no asumir las responsabilidades que significa tener una confianza restaurada, pues en 2012 la gente le volvió a dar la confianza al PRI y no lo entendimos”. “El PRI ha sido una organización que creó muchas instituciones, logró evoluciones, desarrollo y crecimiento, es una realidad”, pero agregó que el partido también cometió errores que para la misma gente no pasaron desapercibidos y fue cuando dijo: “Basta y ya… se acabó en el 2018”.

Hay que reconocer que la legisladora Sauri Riancho es una mujer muy valiente, ya que sus afirmaciones tienen el suficiente valor, por haber sido ella presidenta nacional del PRI.

Ahora bien, si ella misma reconoce que el PRI se acabó en el 2018, ¿entonces, qué les tenemos que perdonar? Mejor perdónense ustedes mismos.

Aquí en el estado de San Luis Potosí, el PRI no gobierna las principales ciudades como Matehuala, Soledad de Graciano Sánchez, Ciudad Valles, San Luis Potosí, Tamazunchale y Rioverde. Lo que pasa es que el priísmo real les ha dado la espalda y no creo se hayan dado cuenta que ya no quieren saber nada de ustedes. Para muestra, les pongo el caso de Matehuala, donde el PRI propuso como su primer regidor al panista Gabriel Medellín Varela, ampliamente conocido como miembro del PAN y sin embargo, lo lanzaron por órdenes superiores. Lo peor del caso es que –no obstante que se tuvieron que tragar su coraje– ahora resulta que el regidor Medellín pidió permiso para ausentarse de sus labores y ni siquiera les valió la pena, pues dejó su puesto. Ese simple hecho tiene enojados a los priístas distinguidos. Así que también, perdónense sus errores que han cometido con las bases del partido, que ya no están dispuestos a que los usen, ya que no quieren saber nada del partido, por eso votaron por el PVEM que llevó a la presidencia municipal a Alejandro Segovia. Aquí también les cabe el perdón.

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