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8 febrero, 2016
Spotlight potosino
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Privatización, deuda y opacidad ¿dónde queda el ciudadano?

capital

Continúa la crisis de la basura. A más de una semana de haber iniciado el conflicto entre el Municipio de SLP y la empresa Vigue Red Ambiental que tiene la concesión del servicio de recolección de basura, el asunto se debate y negocia aun en el Ayuntamiento.

Si bien el llegar a un acuerdo es necesario, puesto que el Ayuntamiento y su plan de emergencia de recolección, son provisionales y han funcionado con regularidad hasta el momento. Hay que recordar que esta es una crisis política y que en el fondo las implicaciones del resultado de la negociación entre la autoridad municipal y la empresa privada de recolección de basura, tendrán efectos respecto a si debe o no el interés privado participar en la prestación de los servicios municipales.

También vale la pena recordar que esta crisis es de fondo el resultado de tomas de decisiones opacas y nada democráticas respecto a la privatización de este servicio el cual impulsó la gestión del Alcalde panista Jorge Lozano en el trienio 2006-2009; las cuales se sumaron al colapso de las finanzas públicas municipales en los dos trienios priistas 2009-2015 en el Ayuntamiento de la capital.

Lo anterior: toma de decisiones donde nunca se incluyó el voto del ciudadano de la capital sobre si el servicio de recolección debía ser público o privado, y el manejo corrupto e irresponsable de las finanzas municipales que dispararon un brutal endeudamiento. Son las dos principales variables que ocasionaron estallara en esta crisis de recolección de basura en nuestra capital.

En razón de esto es ineludible, empero, incluir a los ciudadanos en el debate acerca de que el servicio de recolección retorne a ser una responsabilidad municipal y no privada, ya que de seguir este esquema continuarán lacerándose más las finanzas que administra el ayuntamiento de la capital. Pues el dinero que eroga el Municipio en los pagos a la empresa privada, bien podrían ser de utilidad en mejorar la calidad del resto de los servicios municipales o la generación de infraestructura urbana en nuestra ciudad la cual es muy, muy desigual. Desigualdad que resulta evidente si contrastamos los servicios y espacios públicos entre las colonias con estratificación de altos y medios ingresos, con los de las colonias de constitución obrera y de bajos ingresos, estas últimas dónde es lógico encontrar una mayor densidad de población.

Ahora bien, después de lo expuesto atrás, el objetivo de este breve texto es invitar a una reflexión elemental sobre este dilema. Y esta es que si la labor política de anteriores administraciones municipales disfuncionales, trajo consigo privatizaciones negociadas entre muy pocos actores, donde el lucro y el negocio como lógicas máximas del mercado, estuvieron por encima del interés público, y además trajeron consigo opacidad y con ello un endeudamiento desmedido e irresponsable. Habría que preguntarse entonces: ¿y dónde queda el ciudadano? ¿Cuándo se le preguntó o incluyó en la toma de tan delicadas decisiones?

A pesar de que la discusión política se haya canalizado por la institución representativa del Poder Legislativo, donde existen fuertes intereses privados cobijados por diputados y sus emblemas de partido, la clase política local nunca se atrevió y es posible que no se atrevan, a impulsar mecanismos de democracia directa para que el ciudadano potosino decida sobre el manejo de los servicios públicos y exija una mejor calidad de estos a las autoridades. Eso nos toca exigirlo desde la organización entre todos y presionar de forma legítima a las instituciones para que se nos tome en cuenta y se respete el interés general y no solo el de unos pocos empresarios y políticos.

De fondo vivimos en lo local, en lo que nos afecta de inmediato, consecuencias perniciosas de haber excluido a la mayoría de los ciudadanos en la toma de decisiones políticas y de política pública. Aunque algunos argumenten que el que los ciudadanos intervengan en directo solo complica más el proceso de la toma de decisiones, el darle la espalda al ciudadano sobre asuntos tan delicados, solo evidencia la crisis de legitimidad de nuestra limitada democracia electoral que es muy vertical y de paso también exhibe una crisis de representación, porque los intereses que se representan se focalizan en extremo al pasar a los políticos que parece deciden a favor de unos cuantos –cual mandato imperativo– y no a favor del interés de la mayoría que les votó.

Como arguye Joaquín Estefanía en el prólogo del Libro: “Derecha-Izquierda” del filósofo político italiano Norberto Bobbio (1994), desde la caída del muro de Berlín en 1989, donde el pareciera que triunfó la hegemonía del mercado y sus reglas junto con su simbiosis con la democracia procedimental, y la promoción “global” de sus supuestos: muy amplia libertad de mercado, Estado adelgazado-“eficiente” y libertad política de “elección”. Se ha desgastado a la par de este supuesto triunfo la noción de lo público. Y con esto no es extraño encontrar muchos manejos corruptos entre políticos y empresarios los cuales han erosionado las mismas bases democráticas que en apariencia promueven. Para Estefanía el colapso bursátil de 2008 es la prueba de que las reglas “campeonas” del mercado y su mancuerna con la derecha política han fracasado y devenido en crisis. Pues bien, este escenario se vive ahora en SLP y el dilema de sus servicios públicos.

Es importante considerar también que este es un conflicto de poder. Ya que es urgente como ciudadanos que demandemos una solución al problema grave de la deuda municipal. Una vez más en este asunto el interés privado es cómplice de la crisis. Pues algunos empresarios locales con mucho poder e influencia en la política local (sobre todo los del ramo inmobiliario) deben millonarios adeudos del impuesto predial[1]. Y como es obvio, su simbiosis con los políticos (pues estos invierten en campañas políticas) en los cargos de gobierno es cómoda pues estos no se atreven al menos hasta ahora ninguno, a dar una batalla institucional por que estos deudores paguen lo que deben al Municipio y con ello coadyuven a solventar el déficit rojo de las arcas municipales.

Como conclusión, se puede construir una hipótesis que nos ayude a entender este problema y dar pistas sobre cómo trabajar en su solución.  Esta es que: la crisis de la basura que se vive en SLP es solo una muestra superficial de una crisis institucional y democrática mayor, producto de una alianza ilegítima entre poderes fácticos y miembros de la clase política en los cargos de toma de decisión. Este es un fenómeno multinivel, que se puede rastrear y localizar incluso desde el plano global hasta el plano municipal.

Su posible solución, es revitalizar el papel del ciudadano en los asuntos públicos. Denunciar estos fallos irresponsables de las gestiones municipales y exigir respuestas que castiguen actos de evasión de impuestos y de corrupción. Factores que sin duda han estancado el potencial y la posibilidad de construir una ciudad más justa, con una mejor calidad de vida, y con un desarrollo y servicios equitativos y de calidad.

La divulgación de esta crisis y sus implicaciones es primordial y los ciudadanos no pueden seguir al margen, ya lo hemos estado en los asuntos de este municipio por demasiado tiempo, y las evidencias muestran que eso nos ha salido mucho, muy caro.

[1] Véanse la cuantiosa deuda y la lista de deudores: http://proyectotabano2014.blogspot.mx/2014/02/adeudos-de-predial-suman-mil-663-mdp.html

Jaime Nava N.
Jaime Nava N.
Estudiante de maestría en Derechos Humanos por la UASLP. Activista en Amnistía Internacional.