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Luis Ricardo Guerrero Romero

En un reportaje hecho ayer antes de las 13:00 horas, uno de los entrevistados con un aliento a jerez me dijo: —Muy peculiar pero históricamente y digno, saludaba a los vecinos “el tío” de la cuadra, ese sujeto que eventualmente subía volumen a canciones de los 90´s, el amigo de los niños, la envidia de los que no adictos. En su departamento olores cannábicos transitaban con alegre paso pues su trabajo oneroso le solicitaba ese tipo de vicios y más. Yo no lo vi feliz jamás, únicamente lo vi buena onda. ¿Habrá en realidad una diferencia entre un tipo feliz y un tipo con onda?, ¡qué diablos es tener onda! Para la generación de cristal, la generación de mazapán, la generación oportunista y convencional que hoy vive su adolescencia, o rondan entre los 20 años aproximadamente, eso de ser buena onda no es nada súper bonito, sino un termino arcaico. Con alta probabilidad un perreo y ser “bellacoso”, ser bebecita es mejor que ser buena onda. Por eso no tendré hijos, porque supongo que las generaciones próximas pretenderán ayudar al prójimo con un baile en tik tok, si enferman los likes serán la compañía y no sabré si trato con un hombre-mujer; mujer-medio hombre; cisgénero-femenino; o no sé qué más exista.

—Le agradecí la entrevista al fulano de tal, y con el saludo de puño le dije: ¡buena onda!

Esa expresión se suscitó al menos en nuestro país a principios del siglo XX, y explicaba la buena vibra que tenía un tipo ante la vida. Aunque, la onda en sentido estricto es de tipo electromagnético, acústico, sonoro, mecánico. Todo ello con su taxonomía: cresta, valle, periodo, amplitud, frecuencia, longitud y ciclo. Quizás en la actitud de una persona se puedan encontrar ese tipo accidentes y por eso se le llana “buena” o “mala” onda a una persona. En resumen, ser o no ser buena onda es una aptitud y actitud ante la vida. Aunque ayer mi vecino murió y un chico propaló: —tuvo una muerte buena onda.

El sustantivo onda es de origen latino: unda, describe una ola, un soplo de Dios ante la inmensidad, una idea de agua agitada, también de multitud. Asimismo, de un ciclo. La palabra cerró su vocal inicial de /u/ a /o/, para llegar a nuestra onda. Ondular, ondulatorio, inundar, entre otras palabras son herencia de nuestra palabra primitiva onda. Así que, ser o no ser buena onda, es un ejercicio con mucha onda.

l.ricardogromero@gmail.com