Alondra
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Algunos retos de San Luis Potosí

Carlos López Torres

No se requieren análisis altamente sesudos para advertir que el anticuado modelo de desarrollo económico-social de nuestra entidad –basado en la desigualdad social, los bajos salarios y las inercias políticas de los gobernantes, por decir algo–, reclama cambios más allá de la simplificación gubernamental que estima que una vez instaladas las armadoras, el crecimiento económico habrá de propiciar un nuevo horizonte en medio del ancestral rezago de algunas asignaturas pendientes en el campo y la ciudad, que aún nos mantienen en el atraso.

El boom de las armadoras y la inversión extranjera esperado desde tiempo atrás por quienes han sido incapaces de generar un verdadero desarrollo que, mínimamente atenúe las desigualdades sociales, económicas y regionales existentes, tiene que ver con el desafío que efectivamente supone la inexistencia de mano de obra calificada como lo plantea el economista Arturo Damm, factor ineludible en la satisfacción de la demanda, aunque el académico reconoce que las empresas trasnacionales empleadoras “debieron ver algún potencial alentador en la entidad”.

Por supuesto, dichas empresas al hacer sus estudios de factibilidad antes de tomar la decisión de instalarse, debieron tomar en cuenta el principal factor que garantizara sus inversiones, las ganancias y el aumento a corto plazo de las mismas: los bajos salarios que se pagan en la entidad y el sometimiento de los trabajadores potosinos a un régimen precario en sus relaciones de trabajo con las empresas, garantizado “of course” por el viejo pero aún vigente charrismo sindical arraigado en la CTM, central favorita del gobierno de Carreras López; así como todas las facilidades, apoyos y exenciones de gravámenes que disminuirán sensiblemente el presupuesto.

En cuanto al reto que significa la preparación de mano de obra calificada al mediano plazo, ya el gobierno federal, de la mano del estatal, han dado algunos pasos para en lo inmediato crear ingenieros y técnicos al vapor, que cubran los requerimientos de las armadoras y sus respectivos proveedores, aunque los puestos más importantes serán cubiertos por profesionales e ingenieros de las empresas.

Sin embargo, la demanda existente ha priorizado la inversión en la educación en la entidad poniendo énfasis en el crecimiento de la enseñanza tecnológica, aunque el abatimiento del rezago educativo se seguirá atendiendo a cuentagotas. Todo ello, por supuesto, con la colaboración del corporativizado SNTE. Más aún, pareciera que nuestra entidad se perfila en materia de instrucción hacia su conversión en una especie de laboratorio, en el marco de una “reforma educativa” que no camina por el masivo rechazo del magisterio nacional al proyecto privatizador de la educación, que tiene en el centro la pérdida de derechos laborales y la violación sistemática de las garantías individuales más elementales de los maestros.

Pero no son sólo esos los retos que se avecinan, algunos de los cuales ya se pasaron de maduros, ante la incapacidad, la apatía y el autoelogio de los gobernantes. Nos referimos a los temas de la inseguridad creciente, al abandono definitivo del campo como factor productivo, al rezago educativo y el grave problema de salud, con el infaltable ingrediente del agravamiento de la contaminación ambiental, por citar sólo algunos de los problemas sobre los cuales se habrán de empalmar los que serían generados con el crecimiento económico desordenado de la entidad.