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Saludo con sombrero ajeno

Carlos López Torres

Hilarante sería la escenita del regateo de obra pública entre los funcionarios federales, estatales y municipales de los partidos tricolor y amarillo, si no fuera porque efectivamente, como hubo de reconocer Rosario Robles Berlanga, secretaria de Desarrollo Urbano y Territorial, el dinero invertido en la pavimentación de la calle Xicoténcatl es del pueblo, y no de los gobernantes, debió haber recalcado, toda vez que incluso el salario de los mismos es pagado con el dinero del pueblo.

Por supuesto, los inventores de la dádiva, la concesión condicionada y el saludo con sombrero ajeno, no iban a permitir que su aventajado alumno de la comuna capitalina, el alcalde Ricardo Gallardo Juárez, usara la obra inaugurada por la no menos oportunista funcionaria de la Sedatu, para llevar agua a su molino, como lo está haciendo con los programas de agua purificada y el de las tortillas.

Y es que el presidente municipal en su afán por la consecución de más cargos públicos, aprovechó para atribuirse la pavimentación inaugurada como una obra de su administración que generará plusvalía a los propietarios beneficiados, amén de mejorar la comunicación de los habitantes de la colonia.

De inmediato, la funcionaria federal y el gobernador Carreras saltaron como movidos por un resorte para defender la iniciativa de su jefe Peña, que hizo posible la disputada obra antes de que el gobernador tomara posesión y el alcalde igual tampoco ejerciera el cargo al frente del ayuntamiento.

La ex perredista Chayito, no sin antes reclamar a la mujer que previamente recibió el escrito puesto en sus manos para agradecer a Gallardo Juárez, y a nadie más, la obra de pavimentación regateada por los tricolores, terminó aclarando que efectivamente había sido su jefe Peña, y nadie más, quien autorizó la inversión desde hacía dos años para la obra que se inauguró con la presencia de un numeroso grupo de acarreados que portaban globos amarillos, acaso para recordarle a Robles Berlanga su pasado “izquierdista”, por lo que al final de su alocución la funcionaria aclaró de manera un tanto enérgica: “que nadie se ponga medallas que no le corresponden”.

Sin embargo, el colgamiento de medallas y el saludo con sombrero ajeno apenas empieza, con la conclusión de obras iniciadas por el innombrable ex gobernador Toranzo, inauguradas por el gobernador Carreras López, sin aclaración alguna, por supuesto.

Hoy o mañana a más tardar, los aduladores de siempre habrán de colgarle otra medalla al gobernador a propósito del informe Índice de Paz México (IPM) que nos ubica en el quinto lugar como entidad más pacífica del país, después de ocupar el octavo sitio según el estudio elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP).

La medalla que lucirá la administración carrerista será ensombrecida, sin embargo, por la ola de violencia de los últimos días en la que participaron cuatro policías estatales que terminaron en el asesinato de una jovencita del Cobach de Villa de Arista, la ejecución de un joven prácticamente dejado sin rostro y visiblemente torturado encontrado en el camino a Peñasco y la balacera de cinco jóvenes en Prados tercera sección, heridos de gravedad, provocando el fallecimiento de uno en la clínica 50 del IMSS, mientras decenas de policías estatales aún sin castigo desde hace tiempo, son investigados al decir del jefe de la SSPE.

De todas maneras la medalla será presumida con el boato acostumbrado.