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Schiaffino, non grato para los potosinos

María Elena Yrízar Arias

En las prácticas tradiciones de los políticos responsables de los comités ejecutivos nacionales de sus partidos, generalmente estos comités designan a algunos  personajes con la más amplia experiencia en los manejos políticos, por lo regular ex funcionarios públicos con muy buena reputación, que sean hábiles, astutos, conocedores del contexto estatal a donde se le mande y ser muy prudentes en las opiniones que viertan, porque cuando declaren alguna postura ideológica desde luego se entenderá que hablan a nombre del instituto político que representan.

Lo anterior tiene que ver con el muy sonado caso del actual representante del comité  nacional del PRI en el estado de San Luis Potosí, Jorge Schiaffino Isunza, quien en el ejercicio político de sus funciones y en una de sus declaraciones hace unos días dijo que “en los ayuntamientos de Soledad y San Luis hay presencia de dinero mal habido y gobierna el crimen organizado”.

A la anterior afirmación hubo como consecuencia múltiples reacciones de rechazo, indignación y enojo, no solo de priístas, sino de los diversos partidos políticos en la entidad, inclusive hasta de personas dentro del gobierno del estado y del Congreso local. Así las cosas, durante la semana pasada el tema y las consecuencias fueron ampliamente comentados por analistas, periodistas, líderes de partidos políticos, entre otros muchos.  Hubo opiniones que tildaron a Schiaffino hasta de tener  problemas de salud mental, como lo dijo por el presidente estatal del PRD.

Sobre este asunto, anteayer el gobernador del estado, Juan Manuel Carreras López, declaró a nuestro compañero periodista Samuel Estrada, cuya nota se publicó ayer en este mismo medio, que “no comparte los dichos del delegado nacional del PRI”, y manifestó el mandatario su respeto al presidente municipal capitalino, ya que reconoce que es una autoridad electa por las mismas personas que lo eligieron a él. Con las anteriores palabras enfáticas del gobernador, en su calidad de primer priísta potosino, se da de facto la estocada política al delegado nacional y lo coloca como persona non grata para los priístas.

Ante un priísmo nacional muy impactado por haber perdido varias de las gubernaturas nacionales, es obvio que el asunto del delegado en nuestro estado viene siendo una peccata minuta para los dirigentes nacionales, ya que les va a costar más trabajo reponerse del impacto de perder el poder en Aguascalientes, Veracruz, Tamaulipas, Durango, Quintana Roo, Puebla, Chihuahua y Baja California que ocuparse de una regada de manteca que hizo uno de sus delegados.

Para el priísmo potosino, más que sentir vergüenza ajena, estarán esperando las consecuencias lógicas que tiene un delegado político cuando transgrede ciertas normas no escritas dentro del sistema político que son reglas de oro y que se cumplen al más puro estilo de eficacia de las mismas, porque son reconocidas y aceptadas por quienes participan en el juego político. Los delegados en sí mismos homologan al partido que representan, así que sus posturas son muy delicadas, ya que sus opiniones tienen peso específico. En el presente caso, resulta que al no ser Schiaffino un hombre con credibilidad en lo que dice, entonces, independientemente de que sea verdad o no lo que afirma, desafortunadamente para él no exhibió indicios o pruebas irrefutables para que su voz tuviera el eco que pretendió provocar, de tal manera que le está haciéndole el flaco favor a los gobiernos perredistas, ya que se pueden poner en la postura de víctimas ante los ojos de los ciudadanos que juzgan a la ligera.

Para tener claro este asunto, por ejemplo los gobiernos ofendidos han declarado que presentarán denuncias formales contra el delegado priísta. Debemos recordar que desde el 4 de julio de 2009 ya no existen en nuestro estado los delitos contra la reputación de las personas, o sea la difamación y la calumnia. Así que habría que ver qué pasa con las echadas de palabras irresponsables, si constituyen algún delito. No van a pasar de ser unas simples habladurías de alguien non grato para los potosinos, que posiblemente cuando recobren la cordura los dirigentes nacionales, pueda que lo cambien a otro estado. Aquí, en lugar de ayudar a sus compañeros de partido, les vino a allanar el camino a los simpatizantes del perredismo, por sentirse ellos ofendidos por la afrenta de llamar criminales a los gobiernos.

mariaelenayrizararias@gmail.com