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Tema de inseguridad a todos nos compete

María Elena Yrízar Arias

Este domingo, aproximadamente al medio día, la noticia de que una joven de 17 años fuera encontraba sin vida, presentando lesiones de violencia física y sexual, en el interior de una construcción de casa en obra negra atrás de las instalaciones del Juzgado de Matehuala, por el rumbo de la Central Camionera, provocó conmoción en la ciudadanía, ya que un hecho de esa magnitud no puede pasar desapercibido. Luego del hallazgo, se informa a las autoridades, quienes concurrieron al lugar donde se dieron los hechos y encontraron que a un lado de la joven estaba un bloque de cemento con manchas de sangre, posiblemente usado para provocar la lesión que sufriera en el cráneo y cara, lo que le causó la muerte.

Los policías especializados en la investigación procedieron a realizar la indagatoria correspondiente, concurriendo con los familiares de la occisa, quienes informaron que la noche anterior la joven, que llevo por nombre Ana Citlaly, estando en su casa, salió con su primo David Bernardo, quien se la llevó en una motocicleta, al parecer a una fiesta. El primo de la difunta fue detenido en la colonia Olivar, ubicada al poniente del lugar donde fue encontrado el cadáver, y declaró que, efectivamente, mantuvo relaciones sexuales con su prima, pero que ella le dio una bofetada, lo que hizo que él se enfureciera y la golpeó en la cara con el bloque de concreto. El Ministerio Público solicitó al juez que obsequiara el mandamiento judicial en contra de David Bernardo por los delitos de feminicidio y violación. El sujeto ya está en la cárcel distrital de Matehuala.

El anterior caso sólo es una muestra de lo que pasa en el estado, ya que la violencia, asaltos, robos y demás delitos se han vuelto tema y sucesos cotidianos que tienen a los ciudadanos llenos de miedo por la inseguridad que nos rodea.

Sobre este tema, hemos sabido que los asaltos a las personas pasan por cualquier parte de la capital, ya sea en restaurantes, estacionamientos, tiendas de conveniencia, gasolineras, entre otras, que desde luego nos tiene a los ciudadanos bajo el manto de la inseguridad.

El vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, Juan Jesús Priego Rivera, indicó que ante los últimos hechos delictivos ocurridos en la entidad y la serie de crímenes que han ocurrido y que cada vez son más constantes, sería positivo que la Fiscalía General del Estado (FGE) endurezca las leyes para quienes infundan el miedo en la población.

Asimismo, aplaudió el hecho de que el titular de la FGE, Federico Garza Herrera, haya reconocido durante su comparecencia que existen muchos retos pendientes ante estos tiempos de violencia y criminalidad disparada en México, sin embargo, dijo que no sólo son responsabilidad de la dependencia, sino de todas las autoridades. Dijo desconocer cómo estos hechos delictivos van a impactar en la economía de San Luis Potosí, pues han sido recurrentes en los lugares públicos, sobre todo en restaurantes, donde la gente va en el plan de pasarse un buen momento y no uno que le afecte. Finalmente, lamentó que esta incidencia delictiva incontrolable sea tan visible en el doceavo mes del año, que es cuando las personas gustan de salir y convivir en restaurantes, centros comerciales y otros puntos que deberían de fortalecer a la economía local y nacional.

Ya sabemos que la garantía de seguridad no existe, por eso estamos inseguros y desde luego resulta muy triste y dolorosa esta situación que afecta por igual a todos. Pero, hay que ver cuál es la parte que nos corresponde a los ciudadanos del común. El caso con que inicié este artículo, sobre el feminicidio en Matehuala, podría dejarnos a los padres de familia alguna lección que ayude a prevenir en un futuro inmediato este tipo de tragedias. Por ejemplo, vigilar a nuestros jóvenes, fijarnos con quién andan y con quiénes se juntan, ser más estrictos, procurar que no salgan solos, que se acompañen con más hermanos o amistades, para que no haya oportunidad de que se viole o mate a las chicas. Un primo no es garantía de cuidado, como lo vimos en este caso. Ahora bien, echarle la responsabilidad de lo que le pasa a nuestros hijos a las autoridades o al gobierno, resulta inapropiado. Si nosotros no tenemos el cuidado y vigilancia de nuestros jóvenes, ¿cómo podemos querer responsabilizar al gobierno o la policía de su seguridad?

Debemos redoblas las precauciones sobre el cuidado de nuestros hijos. Es como si viéramos la tempestad y no nos hincáramos. La confianza debemos retraerla. Nosotros debemos involucrarnos desde nuestros hogares con el cuidado de nuestras familias. Independientemente de lo que está pasando con la inseguridad, nosotros debemos involucrarnos en nuestro medio donde vivimos, para tomar toda clase de precauciones para no exponernos. Vigilar a nuestros hijos. Es tarea difícil pero necesaria.

mariaelenayrizararias@gmail.com