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Trump no es nuestro problema

María Elena Yrízar Arias

El triunfo de Donald Trump en Estados Unidos ha causado una serie de expectativas y miedos que han generado infinidad de opiniones. Los mismos ciudadanos de aquel país –me refiero a los  legales– se encuentran confundidos, divididos y enojados. Las reacciones son muy naturales, ya que como candidato a la presidencia de la república más poderosa del mundo, sus palabras en campaña, ríspidas y amenazantes, sacaron de quicio a varios gobiernos de las diversas regiones del orbe y alcanzaron hasta a nuestros paisanos potosinos que habitan ilegalmente en aquel país, ya que la llegada de este hombre al próximo gobierno les ha dado incertidumbre del futuro inmediato, ya que si son expulsados de aquellos lugares donde habitan y laboran para llevar a cabo el sueño americano y fueran remitidos a nuestro país, pues sus situaciones serían aún más difíciles desde cualquier punto de vista. Pero como hemos visto Trump ya se ha retractado de sus afirmaciones tan ilógicas y exageradas, lo que posiblemente obedezca a una postura más inteligente que se adecue a la realidad política de nuestros vecinos. Esto es muy simple porque del dicho al hecho, hay un gran trecho. Por acá, le consideramos como un exagerado.

Es para reírse un poco eso de que se va a hacer un muro entre nuestras fronteras. A lo mejor nadie le ha dicho a Trump que tenemos varios miles de kilómetros entre los dos países. Lo que sería una locura de costo y trabajo para poder hacerlo. Es más, no existe el cemento suficiente y necesario para tal fin, y llevaría muchos años de construcción, que no se le podría exigir a México que la pagara. Pero, ahora ya cambio la versión, ya no será muro, será una malla, que desde luego entre esas dos cosas hay una grandísima diferencia, lo anterior nos demuestra que la mesura en su discurso se está adecuando a la realidad. A lo mejor alguien de sus asesores le dijo: mire usted, señor presidente electo, los mexicanos son unos hijos desobedientes muy expertos en hacer túneles debajo de nuestras fronteras, así que a lo mejor nos pasaría igual que como cuando se hizo la gran muralla china, bien reforzada, alta e imponente y no fue obstáculo para ser brincada, asaltada y hasta corrompían a los guardias para que dejaran pasar a los invasores de aquellos tiempos.

Con relación al dicho de Trump de que pondría un fiscal especial para investigar a Hilary Clinton y hasta encarcelarla, ahora ya cambió su discurso, pues ya no ve necesario seguir persiguiendo a su ex rival política, lo que para muchos es un incumplimiento de sus promesas de campaña. Aunque sus asesores apoyan esta promesa rota, lo que nos demuestra que está mesurando el discurso. Uno de los integrantes del equipo de Trump que adelantó el cambio de postura fue Kellyanne Conway. La colaboradora afirmó que el presidente electo quiere “pasar la página”. Por ejemplo, el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, se mostró a favor de pasar la página. “Hay cierta tradición en Estados Unidos, que cuando ganas una elección hay cosas que simplemente dejas atrás”, explicó Giuliani. La promesa incumplida podría ayudar a unir al país, afirman los asesores. Véase http://www.guatevision.com/sin-categoria/la-primera-promesa-rota-de-donald-trump/

No se podrá dudar que los mismos asesores en las propias pláticas que tienen con Donald Trump le digan: ¿Señor, cómo quiere usted deportar a nuestra servidumbre, si son la dicha y felicidad en nuestros hogares? Nomás piense ¿qué haríamos sin nuestras cocineras latinas que preparan ricos platillos para comer? Para muestra, está el caso del ex gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, con su cocinera guatemalteca de nombre Gladys, quien trabajo con él por casi 20 años.

Imaginando un poco, a lo mejor sus asesores le insisten: Señor Trump, nuestras empleadas domésticas tienen nuestras casa muy limpias y las contratamos a trevés de las compañías de limpieza, es más, ellas tienen pagado por adelantado una fianza a favor de las empresas locales, para garantizar que no roben o hagan algún desmán en nuestros hogares. Le dicen, piénselo señor ¿apoco cree que mi esposa va a pulir pisos, lavar la losa y hacer de comer? Los perjudicados seríamos nosotros. También retráctese de sacar a los ilegales. Hágalo hasta por nuestro bien, total, usted ya es presidente, eso nada lo cambia.

mariaelenayrizararias@gmail.com

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