Federico Anaya Gallardo

¿Qué significa darse todo al ejemplo? La frase-idea forma parte de uno de los versos de Pablo Milanés en su canción “A Salvador Allende en su combate por la vida”, del álbum Canción por la Unidad Latinoamericana de 1978. Podemos encontrar una respuesta en la entrevista que publicó La Jornada el 20 de febrero de 2023. Blanche Petrich preguntó a Francisca Calvo Zapata acerca de las luchas de su larga vida. Paquita, nacida en 1940, tenía 83 años. Entre 1969 y 1970 un compañero suyo de la Facultad de Derecho de la UNAM le invitó a unirse a un grupo guerrillero que adoptó el nombre de Frente Urbano Zapatista (FUZ). La organización se consideraba colaboradora urbana de un movimiento guerrillero campesino de Guerrero –liderado por el maestro normalista Genaro Vázquez Rojas y la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR).

Vamos por partes. La ACNR no era una organización “extremista”. En su nombre estaba el mandato cívico que recibió de los pueblos y comunidades campesinas guerrerenses que la conformaron. Armando Bartra, en su Guerrero Bronco (Era, 2000) desmenuza la historia de luchas cívicas que el campesinado guerrerense emprendió una y otra vez durante el siglo XX. El antropólogo concluye definitivo: esos pueblos siempre prefirieron la lucha ciudadana, la competencia abierta y democrática. Lo bronco se los sacó la represión infame y estúpida con que les respondían, cada vez, los poderes fácticos.

Para no irnos más lejos, tenemos el testimonio reciente de un personero contemporáneo de esos poderes fácticos en el Estado del Sud, Rubén Figueroa Alcocer (n.1939).

El 28 de junio de 1995 un grupo de militantes de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) se dirigía a Coyuca de Benítez para parlamentar con el gobierno de ese Figueroa. A tres kilómetros de Aguas Blancas, en el vado de un río, fueron emboscados por policías y agentes judiciales del Estado. 17 campesinos fueron masacrados allí. El gobernador Figueroa (tercero de ese apellido al frente de la Casa de Gobierno guerrerense) explicó sus razones al entonces subsecretario de Gobernación Arturo Núñez quien, en cumplimiento de sus funciones, se comunicó con el mandatario estadual ese mismo día: “‘¿Y qué querían? ¿que los recibiera con un ramo de flores?” (Liga 1.)

Importa, lectora, que meditemos en lo siguiente. El monstruo que dijo lo anterior aún vive entre nosotros y representa una línea no interrumpida de infamia.

Su padre, Rubén Figueroa Figueroa (1908-1991) fue el segundo gobernador de Guerrero de ese apellido entre 1975 y 1981, al final de la Guerra Sucia. Ese segundo Figueroa fue secuestrado por Lucio Cabañas Barrientos y luego dirigió las fuerzas estaduales que colaboraron en la represión de las guerrillas.

Su tío abuelo fue Francisco Figueroa Mata (1870-1936), el primer gobernador de ese apellido (1911 y 1918-1921). Un hermano de este primer Francisco, llamado Ambrosio, era considerado cacique de Huitzuco, Guerrero y en 1911 estaba nominalmente levantado en armas a favor de la revolución maderista. Pese a ello, colaboró con las fuerzas porfiristas en una acción en Jojutla, Morelos, cuyo objetivo era asesinar a Emiliano Zapata –de acuerdo con el historiador Francisco Pineda. (Liga 2.)

¿Qué hace que una élite estadual sea tan perseverante en la represión? ¿Cómo afecta esto a las alianzas políticas y a los entendimientos entre los intereses políticos estaduales y las instituciones federales? Estos son temas harto complicados que ya eran sin embargo de evidente importancia en 1969, cuando Paquita Calvo Zapata fue invitada a apoyar a los campesinos guerrerenses levantados en armas en Guerrero. Pero ella, estudiante de Derecho, no necesitaba estos detalles que historiadores y etnólogos nos aportan hoy día para saber de qué lado estaba la Justicia (sí, escrita con mayúscula). Y Paquita se fue a la lucha armada.

De acuerdo con su recuento, el FUZ apenas realizó dos acciones en la ciudad de México. Ambas ocurrieron en 1971. Los jóvenes guerrilleros asaltaron una sucursal del Banco Nacional de México en la Colonia del Valle y secuestraron a Julio Hirschfeld Almada (1917-2004). En ambos casos, se trataba de obtener fondos para apoyar a la ACNR. Los dos operativos fueron exitosos. Al rememorar su segundo operativo, Paquita nos muestra que aquellos jóvenes no eran ajenos a los procesos de larga duración de la Historia mexicana. Nos dice que Hirschfeld “reunía tres características fundamentales. Era el director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares [ASA], es decir, un funcionario del régimen sanguinario y genocida de Echeverría. Segundo, era un multimillonario, socio de PM Steel Co, una trasnacional. Y tercero, [era] yerno de Aarón Sáenz, yerno a su vez de Plutarco Elías Calles”… y quien era el epítome del revolucionario convertido en empresario monopolista y abusador.

Más interesante aún, Paquita nos relata que una vez consumado el secuestro de Hirschfeld –quien entonces tenía 54 años– el funcionario les pidió que NO negociaran con su suegro (Aarón Sáenz) sino con su hijo. Podemos imaginar que el director general de ASA sabía cómo se las gastaba el viejo callista. Este detalle, entre otros, nos muestra la atención que pusieron aquellos jóvenes respecto de lo que tenían que decir aquellos que eran sus enemigos en la guerra de clases que habían decidido combatir.

Esa capacidad de entender no iba en un solo sentido. Paquita recordaba de Hirschfeld comprendió con claridad los motivos de la lucha de los muchachos del FUZ. Luego de recluirlo en “un cuarto todo forrado de periódicos y con una foto enorme de Emiliano Zapata” y de explicarle su causa, el empresario-funcionario-oligarca cooperó razonablemente.

Hay en el relato de Paquita un detalle que me sorprendió. Los del FUZ deseaban obtener recursos para su movimiento, no hacerle daño en lo personal a su cautivo. Y cuando el hijo del secuestrado se quedó corto en 14 mil pesos, la exguerrillera nos dice que el mismo Hirschfeld “los sacó de su cartera y nos los dio. Entonces le dimos un aventón lo más cerca posible de las Lomas y ya.” Nota el detalle: el funcionario-empresario seguía en posesión de su cartera. Los muchachos no eran vulgares ladrones.

Este relato me recordó otro. En enero de 1994, cuando un comando del EZLN llegó a la finca del general Absalón Castellanos para detenerlo y llevarlo al lugar en que sería juzgado por el Pueblo en armas, los insurgentes tocaron la puerta y explicaron serenos su misión. Castellanos sereno se vistió y los acompañó. A poco de salir, uno de los zapatistas pidió a la mujer del general que si podían llevarse una vaca para comer. La exgobernadora asintió, correspondiendo con generosidad a la educación del guerrillero. La guerra social es parte de un continuo de la lucha de clases. No es necesario que haya en ella odios individuales, se combate por las causas en conflicto. Podrá sonarte extraño, lectora, pero aún en el combate se puede (y se debe) ser civil.

Tengo para mí que esta claridad es la que hizo que Paquita, sus compañeras y sus compañeros mantuviesen altísima su moral en la prisión –pese a las torturas que sufrieron en el Campo Militar No.1. Lucharon por una causa que necesariamente incluía a quienes en un momento dado fueran sus enemigos. Construían la Nación. No la destruían. Por eso, cuando llegó la amnistía a los siete años de su encierro (el Estado la condenó a 30 años de prisión), Paquita siguió luchando por la causa –aunque para entonces la opción armada había sido derrotada.

Entender que hay un tiempo de hacer la guerra y un tiempo de hacer la paz, como cantaba el sabio del Eclesiastés hace milenios y los Byrds con Pete Seeger en los 1960 es un signo de bondad. Por eso Paquita criticó a Los Enfermos de Sinaloa que se negaron a reconocer que a principios de los 1980 había llegado el tiempo de la lucha por la vía pacífica y electoral. La ceguera de los sinaloenses era, para ella, un signo de una derrota más profunda.

Yo no conocía a Paquita y sólo en el evento de su muerte, he tenido oportunidad de aprender de ella. Este es uno de los aprendizajes de la Historia reciente de nuestra República que debemos recuperar y sistematizar. Aunque los represores de ayer y hoy sigan oponiéndose a esta memoria.

agallardof@hotmail.com

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:
https://lahoguera.mx/se-resolvio-muy-bien-lo-de-guerrero-celebra-amlo/

Liga 2:
https://revistamemoria.mx/?p=2565

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