Reuters
Desde Turquía, los integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) presentaron acuerdos de venta de armas que incluyen miles de millones de dólares, dejando claro que están escuchando las peticiones de Estados Unidos de aumentar el gasto para defender Europa, pese a que Donald Trump dijo sentirse decepcionado.
Los líderes se reunieron en una cumbre en la capital, Ankara, con la esperanza de proyectar unidad tras otro año difícil, en el que la guerra con Irán volvió a poner de manifiesto las grietas en la alianza que ha sustentado la seguridad occidental desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
En un encuentro con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, Trump dijo que podría haber boicoteado por completo la cumbre de la OTAN de no ser por sus cordiales relaciones con el líder turco, y no descartó nuevas retiradas de tropas de Europa.
“Bueno, ya veremos. Me ha decepcionado mucho la OTAN”, afirmó, al señalar a Reino Unido, Francia, Alemania e Italia por no hacer lo suficiente para apoyar la guerra de Washington contra Irán.
Trump añadió que “los aliados no nos trataron bien”, aunque reiteró que no quería ni necesitaba su ayuda. “Antes de que se lo pidiera, dijeron que no estarían allí, y hemos invertido billones de dólares en la OTAN”, señaló.
El presidente estadunidense dijo que había hablado con su par ruso, Vladimir Putin, y con el ucranio Volodymir Zelensky, antes de la cumbre sobre el fin de la guerra que comenzó en febrero de 2022, cuando Rusia invadió a su país vecino.
“Creo que ambos quieren llegar a un acuerdo. Es una lástima que haya tardado tanto (…) Algo va a salir de ahí”, afirmó.
Aunque criticó con dureza a aliados de larga data, Trump anunció que Washington levantará las sanciones impuestas a Turquía en 2020 por la compra por parte de Ankara de misiles de defensa aérea rusos. También expresó su disposición a vender a Ankara aviones de combate F-35.
Esta medida supondría un gesto importante hacia Erdogan y eliminaría un motivo de fricción histórico en las relaciones bilaterales.
Rutte quiere una revolución
Los miembros de la OTAN han intentado en repetidas ocasiones demostrar a Trump que están a la altura de las circunstancias.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, dijo este lunes que los europeos habían hecho aumentos “asombrosos” en el gasto en defensa.
Antes de la llegada de Trump, Rutte anunció con bombos y platillos una serie de iniciativas y acuerdos en un foro sobre la industria de defensa y pidió una “revolución” en este sector en toda la alianza, advirtiendo sobre el enorme gasto militar de Rusia, así como el de China, Corea del Norte e Irán.
“No podemos permitirnos el lujo de perder tiempo. Necesitamos capacidades ahora mismo para garantizar que seguimos preparados. La situación de seguridad así lo exige”, señaló Rutte. “El zumbido de la maquinaria debe convertirse en un rugido”.
Los acuerdos, con un valor estimado en al menos 50 mil millones de dólares según un funcionario de la OTAN, incluyen la compra por parte de países europeos de drones de vigilancia a la estadunidense Northrop Grumman NOC.N, y la adquisición de aviones a la sueca Saab SAABb.ST por la alianza.
Las acciones de Saab llegaron a subir más de 5 por ciento por apuestas de los inversores a que la empresa se beneficiará del rearme europeo. Morgan Stanley mejoró la calificación de la acción.
El sector de la defensa europeo ha sido criticado a menudo por su fragmentación y por estar lastrado por la burocracia y las rivalidades entre empresas y países. Esto ha hecho que Europa dependa en mayor medida de las compras de armamento estadunidense.
El débil crecimiento económico y la necesidad de mantener generosas prestaciones sociales también han hecho que el gasto en defensa resulte más difícil de justificar en Europa.
Críticas de Trump
Las tensiones dentro de la OTAN, ya de por sí complicadas por la cuestión de Ucrania y el deseo de Trump de arrebatar Groenlandia a Dinamarca —otro miembro de la OTAN—, se han agravado desde que Estados Unidos atacó Irán en febrero.
Trump ha criticado de forma repetida a los miembros de la OTAN por su apoyo insuficiente en el conflicto, amenazando con abandonar la alianza.
Las autoridades europeas insisten en que han cumplido en gran medida sus compromisos de permitir a Estados Unidos utilizar su espacio aéreo y sus bases, pese a no haber sido consultados sobre una guerra profundamente impopular que ha sacudido sus economías.
Estados Unidos también ha anunciado la retirada de efectivos de Europa y ha puesto en marcha una revisión de seis meses de su presencia militar en el continente.
Los europeos habían afirmado que estaban preparados para que se repitieran algunas de las recientes críticas de Trump y que no estaban seguros de un resultado positivo, en parte debido a su volátil relación con líderes como la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.





