La redacción
Ciudad de México. Pasar seis meses fuera de las canchas por una lesión fue un suplicio para el mediocampista de Pumas Pablo Barrera, quien reconoció que al ingresar al terreno de juego en la victoria contra Leon le invadió el sentimiento de llorar “porque me sentí arropado por la gente”.
El volante detalló que de las cuatro operaciones en la rodilla a las que se ha sometido ésta fue la más complicada porque se realizó un injerto y debía esperar cinco meses para confirmar que su cuerpo lo haya aceptado. “El apoyo de la gente me motivó para seguir defendiendo estos colores, será algo que me deja marcado”.
Barrera veía desde su casa los partidos de Pumas y lo frustraba no poder ayudar a su equipo ante la mala racha que vivía. “Había partidos en los que jugaban bien y no se les daba el resultado, ya quería estar bien para ayudarlos”, dijo.
Destacó que ahora, bajo el mando de David Patiño, los universitarios han superado ese bache y tienen el objetivo de recuperar su mejor nivel.





