Jorge Torres
José Manuel Morín Cabrera, derechohabiente del IMSS, quien denunció a La Jornada San Luis, en abril del 2014, que le “robaron” un riñón en la clínica 50, pues dijo que él solo fue a que le extirparan un cálculo renal y le extrajeron todo el órgano, presentó a dos testigos de la “falta de tacto” e inadecuada atención, los cuales aseguraron que el afectado recibió un trato inhumano, pues a pesar de que tenía complicaciones, antes de su operación, no lo atendieron debidamente.
El quejoso aseguró que sigue adelante en su proceso contra el urólogo Francisco Turrubiates Palomo, “que reconozca el error que cometió”.
Ramón Anaya López, quien fue compañero de Morín Cabrera en la sala de recuperación de la clínica 50 del IMSS, comentó que él fue el 26 de noviembre de 2008 a las 7 de la mañana para su operación de cervicales, de la cual salió entre 11 y 11:30 de la mañana. Relató que cuando estaba en recuperación escuchó “unos lamentos bastantes fuertes”; al ver que nadie acudía se reincorporó de la cama y vio a Morín Cabrera que estaba recargado en la pared, sentado en “un charco de sangre”. con dificultades para respirar. “Yo estuve trabajando en el cuerpo de bomberos, recibí capacitación de primeros auxilios e inmediatamente, a pesar de mi operación, yo me bajé de mi cama y me acerqué a él para ponerle una mascarilla de aire y le empecé a oxigenar, él ya estaba en un charco de sangre y no alcanzaba a respirar”, dijo.
En ese momento, comentó, llegó una persona con cubrebocas y gorro azul y con palabras altisonantes le dijo que no podía estar haciendo eso, volvió a su cama a recostarse y después ya no supo nada. “La persona que lo pueda dejar ahí fue una persona inhumana porque no se tentó el corazón para decir ‘ahí lo dejamos’, y pues es la versión que yo tengo de esa persona, no pueda haber una persona como esta trabajando ahí, al rato puede ser un familiar de otra persona y es puro batallar porque se pierden vidas irresponsablemente”.
Por su parte, Magdalena Rojas señaló que que al día siguiente que subieron a Morín Cabrera, ella escuchó a la esposa que reclamaba insistentemente al doctor del por qué le había sacado el riñón, “y el doctor le contestaba que el riñón ya lo había tirado. Esa es la versión que yo escuché entre ellos, la señora estaba desesperada porque ella quería saber dónde estaba el riñón”. Dijo que un doctor no puede hablarle de esa manera a un familiar de un paciente. “No se vale que una persona como esta esté en una institución que es reconocida a nivel nacional. ¿Con qué confianza llega uno a recibir atención médica?, uno ya no sabe con lo que se va encontrar”, dijo.
Finalmente, Morín Cabrera comentó que da el testimonio de estas dos personas para que las autoridades vean cómo se dieron las cosas y que no se puede permitir que por malos manejos una persona como estas pueda volver a cometer “un error” y todo quede como si nada. Destacó que por información de la Procuraduría General de la República, sabe que el jurídico del IMSS quiere llegar a un arreglo con él, pero hasta ahora es fecha de que no lo han llamado. “Lo único que quiero es que reconozca el error que se cometió para que esto no vuelva a pasar a otras personas”, concluyó.





