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Muchos esperaban que la reapertura del cruce de Rafah entre Egipto y Gaza trajera alivio al territorio devastado por la guerra, pero para los primeros palestinos a los que se les permitió cruzar, resultó ser más angustioso que un regreso a casa corriente.
Tres mujeres que ingresaron a Gaza el primer día de la reapertura relataron a The Associated Press el martes que las tropas israelíes les vendaron los ojos y las esposaron, luego las interrogaron y amenazaron, reteniéndolas durante varias horas e infligiéndoles lo que describieron como un trato humillante hasta que fueron liberadas.
Las tres estaban entre 12 palestinos (principalmente mujeres, niños y ancianos) que ingresaron a Gaza el lunes a través de Rafah, que había estado cerrado durante la mayor parte de la guerra entre Israel y Hamas. Las fuerzas israelíes tomaron el control del cruce en mayo de 2024.
Las tres mujeres detallaron que el abuso tuvo lugar en un puesto de control en el borde del área de Gaza bajo control militar israelí que todos los retornados debían atravesar después de cruzar Rafah.
Los 12 retornados fueron llevados en autobús a través del cruce y luego condujeron hasta llegar a la zona militar israelí, declaró una de las retornadas, Rotana al-Regeb, quien regresaba con su madre, Huda Abu Abed. Las dos habían salido de Gaza en marzo del año pasado para que la madre recibiera tratamiento médico en el extranjero.
Al ser consultado sobre los reportes, el ejército israelí aseguró que “no se conocen incidentes de conducta inapropiada, maltrato, aprehensiones o confiscación de propiedad por parte del establecimiento de seguridad israelí”.
La agencia de inteligencia Shin Bet y COGAT, el organismo militar israelí que supervisa la ayuda humanitaria en Gaza, no respondieron de inmediato a las preguntas sobre las acusaciones de las mujeres.





