Afp y Xinhua

El gobierno de Panamá declaró este sábado estado de emergencia para hacer frente al terremoto registrado el viernes en el país y coordinar las labores de asistencia a las comunidades afectadas, informó el ministro de la Presidencia, Juan Carlos Orillac.

En conferencia de prensa desde la sede del Ejecutivo, en la capital, el funcionario dijo que la declaración busca garantizar la disponibilidad de las instituciones públicas y movilizar los recursos necesarios para brindar ayuda a los damnificados.

Orillac señaló que el presidente panameño, José Raúl Mulino, instruyó la conformación de una comisión encargada de coordinar las acciones de asistencia, gestionar los recursos y atender las necesidades identificadas en las zonas afectadas.

El ministro agregó que el gobierno habilitó centros de acopio para recibir donaciones destinadas a los damnificados, incluido uno en el parque Omar, en la capital panameña, mientras que las gobernaciones provinciales también recibirán donaciones para canalizar la ayuda.

Temor de panameños

Aún temerosos, los panameños comenzaron este sábado a recoger escombros en las zonas afectadas por el terremoto de magnitud 7.7 que destruyó la víspera importantes infraestructuras, aunque sin que se reportaran muertos.

Panamá, de unos 4.5 millones de habitantes, se vio sacudido el viernes por el potente sismo, que dejó una treintena de heridos leves y provocó daños en viviendas, escuelas, hospitales, iglesias, edificios públicos, puentes y carreteras, informaron autoridades.

“Esto es algo nunca visto, no estábamos preparados para esta clase de eventos”, dice a la Afp Aldulfo Quintero, de 41 años, mientras limpia los escombros de un local en Chitré, capital de la provincia de Herrera, a unos 250 kilómetros al suroeste de Ciudad de Panamá.

Según cuenta, tiene “un temor grande” a que un temblor así se repita.

Herrera es, junto a Los Santos, Coclé y Veraguas, una de las provincias más afectadas por el sismo. 

En Chitré, con más de 66 mil habitantes, decenas de casas están dañadas. El sismo derrumbó techos y paredes, además de afectar vehículos. El suministro eléctrico sigue interrumpido.

Los lugareños se apresuran a limpiar sus hogares y comercios y a retirar los escombros.

Desireth Villarreal, de 29 años, muestra a la Afp cómo quedó la casa donde vive de alquiler y trabaja como maquilladora. Todo el cielo raso se vino abajo.

Como otros vecinos, prefirió dormir en el parque por los daños en su vivienda y por el temor a las réplicas que aún se sentían este sábado. Uno de esos temblores la obligó incluso a salir corriendo de su casa en plena entrevista.

Villarreal cree que tendrá que dormir en el parque “como una semana”, porque “¿quién va a reparar eso?”, se pregunta señalando el techo.

“Pasamos aquí toda la noche, muchos no dormimos, ya estamos instalados, de aquí no nos vamos”, relata a la Afp Gloria Gutiérrez, de 67 años, sentada en una silla plegable en el parque de Chitré.

El sismo se registró el viernes a las 12:56 locales (17:56 GMT) con epicentro a 10 kilómetros de Pitaloza Arriba, en Herrera, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

Desde entonces, más de un centenar de réplicas, algunas de magnitud superior a 6, se sintieron en todo el país, de unos 4.5 millones de habitantes.

“Desastre grande”

Las autoridades aún evalúan los daños. Varias comunidades han quedado incomunicadas por la ruptura de carreteras, cuyo asfalto quedó agrietado por el sismo.

La víspera, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, afirmó que “el desastre” que enfrentaba el país era “grande”. 

La embajada de Estados Unidos informó este sábado que un helicóptero del Comando Sur, responsable de las fuerzas militares estadunidenses en Centro y Sudamérica, llevará suministros y ayuda humanitaria a las zonas afectadas junto a un equipo de ingenieros.

El jefe de la diplomacia estadunidense, Marco Rubio, afirmó el viernes que su departamento enviaría “rápidamente recursos y personal” para brindar asistencia.

En Ciudad de Panamá, donde los sismos no son frecuentes, se sintió el temblor con mucha intensidad y durante casi un minuto.

La capital panameña recupera la calma tras el pánico generado por el sismo, que obligó a miles de personas a desalojar los cientos de rascacielos de la ciudad.

El temblor también llevó a suspender temporalmente las operaciones en el aeropuerto de Tocumen, un importante centro de conexión aérea de América Latina.

Por el contrario, el canal de Panamá, por donde pasa 5 por ciento del comercio marítimo mundial, continuó operando con “normalidad”, según sus autoridades.

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