• Halcón disfrazado de embajador
  • Blanquiazules, gringos de clóset

Carlos Fernández-Vega

Los panistas no pierden oportunidad para presumir su condición de mascotas croqueteras (término derivado del alimento para perros y gatos, con respeto para los canes y mininos) y adoradores de las barras y las estrellas. Que los gringos les echen un lazo (que los utilicen, pues, en su condición de cipayos) les provoca una orgasmo, como en los casos de los “gobernadores” blanquiazules de Querétaro y Chihuahua, y aquellos “representantes populares” que no pierden oportunidad para lamerle las suelas al imperio.

El caso más reciente, que no el último, ha sido exhibido: el siempre servicial Mauricio Kuri (feliz de “contribuir” a las causas injerencistas de Donald Trump y sus halcones) se muestra orgásmicamente a los pies del agente de la CIA disfrazado de embajador, Ronald Johnson, con el pretexto de “poner la primera piedra” (en una reunión de “amigos”, prácticamente de compadres) de lo que sería la “Academia Estatal de Interdicción de Querétaro”, ideada para “recibir capacitación especializada de agencias de Estados Unidos y ponerla al alcance de instituciones mexicanas de seguridad pública” (versión del secretario de Seguridad Ciudadana del estado, Iován Pérez).

Pero fue tanto el regocijo del “gobernador” Kuri (en una suerte de catártica entrega a su pastor evangélico) que “olvidó” notificar el alcance de ese “encuentro” a la Secretaría de Relaciones Exteriores y al Grupo de Alto Nivel de Seguridad, como lo establece la Ley de Seguridad Nacional, la cual (como bien lo detalla el editorial de ayer de La Jornada) establece que “la cooperación en seguridad y el intercambio de información con agentes extranjeros (como los “capacitadores” de la citada “Academia Estatal” ) sólo pueden ocurrir bajo convenios o programas bilaterales suscritos por el Estado mexicano; es decir, el gobierno federal; además, prohíbe de manera explícita a los servidores públicos de las entidades federativas, municipios y demarcaciones de la Ciudad de México entablar relaciones bilaterales directas en materia de seguridad con agentes extranjeros”.

Son muchas las “extralimitaciones” del “embajador” Johnson, siempre avaladas y aplaudidas por las blanquiazules mascotas croqueteras (cómo olvidar a la gringa Maru Campos, que dice ser “gobernadora” de Chihuahua, reiteradamente exhibida como vil agente estadunidense en nuestro país; cada vez que abre la boca se embarra más), aunque ellas corresponden a las órdenes del halcón Marco Rubio, quien ha metido las manos hasta en el último rincón de América Latina por instrucciones del halcón mayor, Donald Trump.

No es gratuita la puntual advertencia de la presidenta Sheinbaum: “la derecha internacional sí quiere intervenir (en México); lo hemos estado denunciando permanentemente. Hay grupos muy de derecha en ese gobierno (el gringo) que no quieren a México, no quieren a los pueblos, y buscan que cambie el gobierno en México”.

Tampoco la de López Obrador: “Ronald Johnson no es diplomático ni tampoco político; más bien, actúa como un excitado y entrometido policía; debería ser más ecuánime y menos prepotente, buscar parecerse más a Josephus Daniels y menos al siniestro Henry Lane Wilson; en política exterior no se debe pontificar en territorio ajeno”, y en su reciente libro Pueblo recuerda que al destaparse la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua, el “embajador” gringo reaccionó en un tono desafiante, no diplomático ni mucho menos político; incluso, amagó con que el gobierno de Estados Unidos procedería a presentar denuncias en tribunales de su país contra presuntos lavadores de dinero o políticos corruptos mexicanos vinculados al narcotráfico.

Ayer, la presidenta Sheinbaum les refrescó la memoria a Kuri y a Johnson: “hay que cumplir la ley, porque no puede ser que uno hable del estado de derecho y después, a la hora de la hora, no cumpla con los requisitos”. En el caso de la citada “academia” no cumplieron con las leyes mexicanas (no se notificó a la Secretaría de Relaciones Exteriores ni al Grupo de Alto Nivel de Seguridad) ni del apoyo que recibirá de agencias estadunidenses, ergo, “incumplieron la Constitución y los tratados internacionales”.

Pero las mascotas blanquiazules tienen orgasmos múltiples creyéndose gringos, lo mismo que los priístas y demás matraqueros.

Las rebanadas del pastel

Pues nada, que a dos “representantes” de Morena les ha dado por contar chistes: Marcelo Ebrard asegura que la “negociación del T-MEC está libre de temas políticos” (jajaja), mientras el caradura de Ricardo Monreal jura: “no tengo ambiciones personales” (recontra jajaja). Simpatiquísimos los dos candidatos a la casa de la risa.

X: @cafevega

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