Alan Rodríguez
Lee Chandler vive con el desgarro de haber cometido un descuido que resultó mortal, así que día a día lidia con el dolor y una furia contra sí mismo que a veces expulsa a puñetazos contra extraños en algún bar. Alienado y presa de sus demonios, es víctima de haber propiciado la muerte. Arrastra ese lastre cual encarnación de un muerto. Lee Chandler es el protagonista de la reciente película de Kenneth Lonergan, un filme con el que su autor nos asoma a un abismo.
Escrita y dirigida por el también dramaturgo neoyorquino, Manchester frente al mar (Manchester by the sea, USA, 2016) se lanza como candidata fuerte al Óscar como mejor película este 26 de febrero. Se trata de un título que pertenece a Amazon, por lo que hablamos de la primera película distribuida por un servicio de streaming en conseguir esa nominación.
La idea original viene de los actores Matt Damon y John Krasinski, ambos oriundos de Massachussets, donde se ubica el pueblo costero de Manchester-by-the-Sea (Essex). Hace algunos años, Damon comisionó a Lonergan el desarrollo del guión y su intención fue dirigirlo él mismo, pero al final compromisos como el rodaje de The Martian (Ridley Scott, 2015) no lo dejaron.
Por esos días Lonergan pasaba por momentos complicados tras haber realizado Margaret (2011), película que veía frenado su estreno por la demanda interpuesta por el productor Gary Gilbert, quien exigía una reedición acortada del filme que el cineasta se negaba a hacer.
Manchester frente al mar nos pone al aborde del acantilado de donde se desbarranca emocionalmente Lee (Casey Affleck), quien interrumpe sus días de conserje en Boston para regresar a su pueblo natal Manchester-by-the-Sea tras enterarse que su hermano mayor ha muerto. Ha quedado como tutor de su sobrino mal guitarrista y noviero Patrick (Lucas Hedges), a cuya madre alcohólica al parecer le perdieron la pista. Pero ese retorno promete invocar los hechos más trágicos en la vida de Lee Chandler, los que lo han obligado a cargar con un dolor ligado a una angustia de vivir.
Se trata de una trama sencilla, aunque las cosas se nos describen entre saltos en el tiempo, con constantes flashbacks. Casi toda la película está contada a trozos de un ayer y de un ahora, en un ir y venir en la memoria traumatizada de Chandler, al ritmo de una narrativa discontinua.
Las acciones quedan acentuadas en su gravedad o delicadeza por la música. La mayoría, son piezas de la canadiense Lesley Barber que se imponen por encima de palabras o sonidos ambientales, creando atmósferas sugestivas.
Dramaturgo desde sus días en la Universidad de Nueva York, Lonergan exhibe un cuidadoso trabajo en mostrar a su protagonista rebasado por los acontecimientos, abrumado por su realidad desgraciada. Ya Martin Scorsese (quien lo tuvo como guionista en Pandillas de Nueva York) había hablado sobre su capacidad para tallar con tino a sus personajes y a las situaciones que los envuelven.
Por eso, no escapa de nuestra atención el trabajo de Casey Affleck en su papel de lánguido hombre, aquejado por un trauma emocional tan fuerte que lo hace flotar por la vida como féretro en el mar. El actor supo impregnar en su personaje Lee una sello abatido, moldeado a partir de la culpa y el duelo. Alguien incapaz de restablecer lazos con el mundo, sobre todo con su sobrino.
Affleck se quedó con el Globo de Oro en su categoría y tiene la nominación al Óscar a mejor actuación estelar masculina. Michelle Williams, aquí como su esposa Randi, se pone a la par del drama agudo que propone el director. Su trabajo también le valió la nominación de la Academia como mejor actriz de soporte. Como prueba de los aciertos de ambos actores, recordemos ese diálogo entre Lee y Randi lleno de oraciones inacabadas y titubeos por la aflicción.
Manchester frente al mar es el filme más triste entre los nominados a la estatuilla como mejor película este año. Su historia no es original pero se desarrolla como torrente de fuertes emociones. Sobre todo, se resiste a las narrativas complacientes que trabajan experiencias trágicas personales para al final siempre encajarnos su visión feliz. Es una película sobre la pérdida y el dolor de la muerte, sobre el hundimiento emocional más destructivo, aquél que aniquila el interés por la vida hasta el punto de sentir no merecerla.
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