Alan Rodríguez
La actual polémica sobre el discurso con guiños supremacistas del mandatario Donald Trump ha suscitado que desde distintos ámbitos surjan posturas en desacuerdo con su alegato. La industria de Hollywood y muchos cineastas se han alineado en un frente contestatario. La pasada entrega de los premios Óscar, con múltiples nominaciones de filmes con temática racial, fue un claro ejemplo.
Entre los nominados a mejor documental estuvo uno que sin duda ejemplifica esa causa. No soy tu negro (2016) de Raoul Peck llega a nosotros como parte de la Gira Ambulante 2017 para hablarnos de un personaje que, como sostiene el propio cineasta haitiano, es urgente recuperar para el debate de los temas que hoy día atañen a la sociedad estadounidense.
El documental se presenta a partir de este 24 de marzo en varias salas de la ciudad. Es en todo momento una ventana al pensamiento de James Baldwin, novelista, ensayista y activista nacido en Harlem, quien siendo muy joven se mostró como talentoso escritor en Nueva York y luego arribó a París para impregnarse de ideas innovadoras. Ya de vuelta en su país, a partir de finales de los cincuenta fue un pilar en la lucha de los derechos de la raza negra, manteniéndose ligado a líderes como Malcom X, Martin Luther King y Medgar Evers.
El realizador dedicó 10 años para hacerse de los derechos de los escritos publicados e inéditos de Baldwin. De esa manera es que todo el filme se caracteriza por el resonar del juicio libertario de Baldwin, a veces de su viva voz (“En America solo era libre en la lucha”, lo oímos decir) y otras en la voz de Samuel L. Jackson como narrador, todo sin pie a comentarios del cineasta ni de nadie más.
Peck creció en el Congo, Francia, Alemania y Estados Unidos. Se licenció en Ingeniería Económica en Alemania antes de asistir a la Academia de Cine y Televisión en Berlín (DFFB). Fue ministro de Cultura de la República de Haití y desde enero de 2010 es Presidente del Consejo de Administración de la Escuela de Cine La Femis, en Francia.
En 2001 se hizo merecedor del Irene Diamond Award, que premia la labor de quienes mantienen un compromiso con los derechos humanos y el cine. Esa vocación humanista de este director compagina con su idea sobre lo que significa hacer cine. Para Peck no sólo se trata de contar historias: “Hago películas combatientes, películas para la memoria”.
No soy tu negro ha ganado varios premios del público por varios de los festivales por los que ha circulado, entre ellos el de Toronto y la berlinale. Sin temor a equivocarme, tendrá similar impacto entre los espectadores de Ambulante 2017 porque es un filme del que no te olvidas.
Porque Raoul Peck con su documental-homenaje va tras la estela de un héroe ideológico y consigue alumbrarnos con la luz del razonamiento legítimo de Baldwin, tan directo y desafiante como el de Jean Genet (Los negros, 1948), tan reivindicador y genuino como el de Frantz Fanon.
El título mismo No soy tu negro, trae consigo la esencia de la subversión. Supone una negación a lo concebido por quienes han ejercido el dominio sobre la raza negra. Como lo indica Fanon en Piel negra, mentiras blancas (1952), ha sido el blanco quien ha creado una idea y una imagen estereotipada de qué es ser negro.
El pensador martiquinés aseguraba que aquello que comunmente se denomina el alma negra, es una construcción del hombre blanco que se traduce en una imagen desviada del hombre negro: la del salvaje, la que representa lo feo, lo malo, lo bruto, lo irracional. Es en ese sentido de rechazo que Fanon también aseguraba que todo pueblo o cultura colonizada o sometida se encara en relación con la lengua de quienes la dominan. “No soy tu negro” es pues una expresión de rebeldía y emancipación.
Además, de manera muy interesante el filme de Peck descubre a Baldwin también como crítico y analista del modelo clásico de representacion hollywoodense, que frecuentemente excluyó a los negros. A Baldwin le dio por deconstruir y así analizar las películas de Hollywood con las que Peck creció. El mismo cineasta ha reconocido que esas películas inicialmente fueron las que le dieron forma a su mundo; un mundo sin rostros negros o de negros vistos únicamente como salvajes. Así que el encuentro en la adolescencia con los textos de Baldwin le abrió los ojos.
La visión dominante del cine antiguo de Hollywood queda exhibida en este documental, pues Peck recurre a muchas imágenes de archivo de filmes sobre todo clásicos para ilustrar lo que Baldwin aseguraba con palabras: ese cine está cargado de una ideología.
La presencia en las pantallas de cine de No soy tu negro llega con el impacto de un meteoro incandescente en la actualidad de la agenda política estadounidense, en la discusión acalorada de la que saltan chispas por las diferencias raciales. Es un filme más que oportuno que debe verse y sobre el que debe meditarse. Porque Raoul Peck recobra a James Baldwin como voz fundamental para entender el presente de Estados Unidos. Con respeto y admiración, lo relanza como promotor de una amplia mirada analítica del sistema y la historia de esa nación.
@kromafilm





