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Ciudad del Vaticano. Francisco inauguró el Año Nuevo el viernes con la tradicional bendición del Ángelus desde la biblioteca papal pese a la ciática que le impidió asistir a las celebraciones del nuevo año en la basílica de San Pedro.

El pontífice, que parecía relajado de pie en un atril en el Palacio Apostólico, le deseó a los fieles que lo seguían por video “un año de paz, un año de esperanza”. Sonrío a la cámara mientras repetía su tradicional despedida, “no olviden rezar por mí”, y deseo a todos “un buen almuerzo”.

La bendición papal se trasladó al interior del palacio en lugar de realizarse en una ventana con vistas a la Plaza de San Pedro para no animar a los fieles a congregarse allí ya que Italia adoptó estrictas medidas para luchar contra el coronavirus durante las fiestas.

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