Barcelona. Convergència Democrática de Catalunya (CDC), el partido que ha sustentado el gobierno catalán durante más de dos décadas y que ha impulsado el desafío independentista de la región española, cerrará más de 40 años de historia y se transformará en una nueva formación con un nuevo nombre.
Así lo ratificó hoy Artur Mas, presidente de CDC y ex jefe del gobierno de Cataluña, quien aseguró que “no se entierra nada de lo bueno” y que “renacerá” un nuevo proyecto sin “divorciarse” del actual, que se ha visto salpicado por casos de corrupción.
Los militantes de la formación respaldaron este fin de semana el inicio de un nuevo rumbo, que se materializará en un congreso previsto del 8 al 10 de julio en Barcelona, capital catalana.
El partido que el histórico Jordi Pujol creó en 1974 y que durante décadas formó parte de la coalición nacionalista Convergéncia i Unió (CiU), concurrirá previsiblemente en las elecciones generales españolas del 26 de junio por primera y última vez con sus siglas.
En el último lustro, pasó del nacionalismo conservador al independentismo, bajo el timón de Artur Mas. Se vio también ensombrecido por la corrupción y por las sospechas sobre Jordi Pujol, quien gobernó Cataluña durante 23 años y hoy está imputado por presunto blanqueo.
El nuevo partido “será un buen hijo de Convergència”, dijo Artur Mas anoche tras la votación de las bases del partido, en la que un 67 por ciento avaló el cambio y un 32 por ciento se mostró disconforme.
CDC forma parte ahora de la coalición independentista Junts pel Sí, que gobierna en Cataluña desde principios de año con el apoyo del partido anticapitalista CUP, cuyas bases votaron hoy una enmienda a favor de “librarse” del acuerdo que mantienen.
La creación de un nuevo partido no supondrá la “disolución” de CDC que jurídicamente seguirá existiendo. Detalles como el nombre se debatirán en el congreso de julio.
También se desconoce cuál será el papel en el nuevo proyecto de Artur Mas, quien al frente del gobierno de Cataluña impulsó el proceso independentista de la región, de 7.5 millones de habitantes.
Su relevo tuvo lugar en enero, cuando las reticencias de la CUP hacia él por los casos de corrupción que salpican a CDC le obligaron a retirarse y dejar paso a Carles Puigdemont, quien tomó su testigo.
“Pueden contar conmigo para la responsabilidad que se decida”, dijo Mas este fin de semana.





