Por Dpa
Buenos Aires. La líder de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, solicitará al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en su visita a la Argentina que la Justicia de su país colabore en la búsqueda de sus nietos apropiados ilegalmente durante la última dictadura militar (1976-1983).
“Al presidente Barack Obama que nos visita en esta fecha, le pedimos también como Abuelas que la Justicia de Estados Unidos nos ayude a legalizar los exámenes de sangre de posibles nietos que están allá y cuyos datos estamos teniendo”, anticipó en entrevista con dpa.
El 40 aniversario del golpe de Estado que el 24 de marzo de 1976 instauró una sangrienta dictadura encuentra a Carlotto activa al frente del organismo de derechos humanos. En 2014 y tras casi 36 años de búsqueda halló a su nieto, Ignacio Guido Montoya Carlotto. Pero con 85 años prefiere evitar el retiro. Plena de energía, Abuelas ya halló a 119 nietos y su meta es restituir la identidad a los cerca de 400 apropiados ilegalmente cuya identidad aún no fue restituida.
¿Qué significa para usted este 40 aniversario del golpe de Estado? Carlotto: Es una fecha simbólica porque 40 años marcan la dimensión del tiempo que ha transcurrido de una lucha de las Abuelas, las Madres de Plaza de Mayo, los familiares y después los hijos.
Todavía no está terminada esta lucha porque no está todo esclarecido.
Faltan localizar y encontrar para restituirle su identidad centenares de nietos, todavía no se saben dónde están los restos de miles de los 30 mil desaparecidos y además falta el juicio, por la Justicia ordinaria, de condena a todos los responsables de este terrorismo de Estado entre los que se encuentran no sólo los uniformados sino también civiles.
Creo que de alguna manera esto convoca a la sociedad a tomar dimensión, a 40 años, de aquella historia que comienza el 24 de marzo de 1976 y que despojó a la Argentina de la economía, mató, torturó, creó centenares de centros clandestinos de detención, verdaderos campos de concentración y robó bebés, que eso es inédito, no existe ni en Latinoamérica ni en el mundo, ni aun en las guerras convencionales ese metodología, ese plan de robos de bebés, y también de bienes. Todo eso está movido por nosotros, que tenemos casi 39 años de estos 40, y queremos, estamos tratando de que sea una vieja forma de dejar presente lo que quieren muchos que sea pasado.
¿Usted cree que la herida está aún abierta? Carlotto: La herida está abierta porque la muerte de un hijo es una herida abierta. En mi caso particular, me devolvieron los restos de (mi hija) Laura el día de su muerte, pude hacer el duelo. Y también logré encontrar a su hijito. Yo podría decir: ‘Bueno, misión cumplida’, pero la herida no se cierra.
Esas heridas no se cierran, pero se soportan si uno lucha, y si la lucha es digna, sin venganzas, sin odios, simplemente de mucho compromiso, mucha tenacidad, mucha dedicación.
En lo personal yo comencé primero buscando a mi marido, que reapareció, después a Laura, sufrí el exilio de dos hijos, me quedó sólo el más chico. Y todo eso y lo que siguió fue ver qué más podía hacer cada día y lo bueno fue juntarnos, formar este grupo que se llamó más tarde Abuelas de Plaza de Mayo. Yo podría estar en la edad del descanso pero no puedo descansar, no puedo pasear, no puedo salir de vacaciones porque no tengo ganas, quiero seguir trabajando en lo que me quede de vida, viendo qué más puedo hacer con las que quedamos, que somos pocas y con los nietos y los jóvenes, que son el recambio que vamos a tener.
¿Qué puede hacer el Estado para colaborar en la búsqueda de los menores que fueron apropiados durante la dictadura? Carlotto: Buscar, hacer campaña en los medios de comunicación, difundir en el exterior. Ahora estamos trabajando con la Red Europea por el Derecho a la Identidad. Si hemos encontrado a una nieta en Holanda, otro en Miami, pueden estar en cualquier lugar del mundo.
Por eso al presidente Obama que nos visita en esta fecha, aparte de pedirle la desclasificación de los archivos, a lo cual hubo una respuesta favorable y de la cual nos congratulamos, le pedimos también como Abuelas que la Justicia de Estados Unidos nos ayude a legalizar los exámenes de sangre de posibles nietos que están allá y cuyos datos estamos teniendo.
Así como existe la extradición, en este caso sería que la Justicia dé legalidad a la extracción de sangre de la persona y que legitime que llegue a destino (para su comparación en el Banco Nacional de Datos Genéticos con las muestras de familiares de desaparecidos).
Tenemos contacto con algunos de los probables nietos y estos chicos no quieren, se niegan al examen, y acá también, pero como es un delito de lesa humanidad que no prescribe hay que seguir hasta las últimas consecuencias, no es cuestión de la voluntad de nadie, tienen que conocer su identidad.
¿Qué podrían contener los archivos que se van a desclasificar? Carlotto: Vamos a ver qué tienen. Ya hemos recibido archivos en otra oportunidad, pero estaban censurados, con tachaduras. Por eso les pedimos que los manden puros. Mucha luz no arrojaron, pero uno nunca sabe cuándo puede aparecer algo. Hay mucha información porque Estados Unidos tuvo un rol totalmente claro en esta dictadura.
¿Va a asistir al acto con el presidente Obama en el Parque de la Memoria de Buenos Aires? Carlotto: No. El Parque de la Memoria son lugares muy caros a nuestros sentimientos, entonces una cree que tiene que ir quien acompaña, quien siente, no es bueno tenerlo para un efecto de la foto, para un efecto político.
¿No entiende como un gesto de acercamiento de parte de Obama el anuncio de desclasificación de documentos? Carlotto: Sí, nosotros valoramos este gesto humanitario que ha tenido Obama, decimos que él no fue el responsable de lo que pasó, fueron otros gobiernos, pero Estados Unidos no sólo el tema de la dictadura cívico-militar sino que en su política exterior nos ha tenido como patio trasero. Nosotros le propusimos a Obama reunirnos en privado, charlar con él, lo saludaríamos con respeto, no en público. Ante la ignorancia de saber si él podía o quería, le enviamos una carta a través de la embajada pidiendo la desclasificación de los archivos, la respuesta es esta: Obama acepta, lo cual es un gesto.
¿Al pedido de reunión no tuvieron respuesta? Carlotto: No, porque eso era a contraprestación de ir a la ex ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada, el principal centro clandestino de detención) y yo les dije claramente a los funcionarios de la embajada: ‘La ex ESMA es un lugar de recogimiento, de mucha significación afectiva, y yo realmente no querría que el señor Obama pasara por malos momentos porque los jóvenes, los huérfanos del terrorismo de Estado, están enojados’. Ya con eso le dije todo.





