Carlos López Torres
Aunque el reclamo de la Arquidiócesis relacionado con la indiferencia de la sociedad, respecto al clima de inseguridad y violencia que prevalece en el país tiene que ver en parte con la manipulación informativa, deformadora y sesgada suministrada por quienes usan el poder a conveniencia, lo cierto es que el tratamiento de la crisis económico-financiera y sus terribles efectos en la inmensa mayoría de la población, abonan de manera sensible al empeoramiento de las relaciones entre gobernantes y gobernados con elevados costos para quienes osan oponerse a las imposiciones de los pocos.
No es casual entonces que el reclamo, la protesta, la denuncia y la organización verdaderamente independiente y democrática de los diversos grupos sociales frente al autismo, la cerrazón y el uso de la fuerza pública como herramientas permanentes del Estado, haya alcanzado a la par de la ineficiencia e ineficacia gubernamental para remontar la crisis, altos niveles de criminalización y persecución política que fortalecen la represión y la institución de la cárcel política, que no logran sin embargo parar la inconformidad y el descontento reflejado en las calles del país.
Tampoco es fortuito que el peso de los efectos de la crisis global y local se haga recaer precisamente sobre la inmensa mayoría de los afectados de siempre, reduciendo aún más sus posibilidades de bienestar sobre la base de recortes presupuestarios que afectan drásticamente las áreas educativas, de la salud y otros rubros que harán posponer la solución de los graves problemas ancestrales y actuales de millones de mexicanos, aunque el arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero demande a propósito de los anunciados recortes “…que se haga una economía más justa y equitativa y sobre todo, honesta”.
Y es que en el caso San Luis Potosí, donde la honestidad de la clase política y sus administradores de altos sueldos es rara avis, como lo hace patente la sospechosa actitud de los legisladores en la actual revisión de las cuentas públicas, frente a un gobierno que, no obstante haber sido presidido por un médico, en materia de salud presenta millonarias irregularidades en cuanto a la calidad de la obra y los manejos financieros del presupuesto en ese rubro de la salud.
O como en el caso de la educación, donde según datos proporcionados por la OCDE y los aliados del Peña y el gobernador Carreras López, Mexicanos Primero, nos seguimos manteniendo entre los estados más rezagados en esa importante área, aunque el improvisado titular de la SEGE Joel Ramírez declare con un dejo de autosuficiencia que “las evaluaciones externas serán siempre bienvenidas, pues representan una oportunidad extra a nuestro propio diagnóstico para identificar las fortalezas y también las áreas de oportunidad para mejorar”.
¿Cuál es ese diagnóstico sobre la educación en el estado? ¿Será acaso el mismo que hizo el ex gobernador Toranzo cuando calificó como una tragedia la educación en la entidad, ante silencio del entonces titular de la SEGE Juan Manuel Carreras? ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades del sistema educativo en la entidad? ¿Será que en medio del gran recorte al presupuesto educativo se resolverá la tragedia que vive ese sector? Efectivamente se requiere honestidad de los funcionarios.





