David Brooks, corresponsal 

Nueva York. La presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi, ordenó la formulación los cargos para la destitución del presidente lo antes posible -algunos esperan que se podrían aprobar antes de la Navidad- afirmando que Donald Trump está poniendo “en peligro nuestra república”.

En una breve declaración en el Capitolio, la demócrata más poderosa de Washington, afirmó que las conclusiones de las investigaciones realizadas por la cámara a lo largo de los últimos dos meses, dejaron claro que Trump abusó de su poder violando así su juramento al promover la interferencia extranjera en las elecciones estadunidenses. Proclamó que “en América nadie está por encima de la ley”.

Justificó el paso veloz del proceso señalando que “el presidente no nos deja otra opción más que actuar porque está intentando corromper, una vez más, la elección para su propio beneficio”. Subrayó que “nuestra democracia es lo que está en juego”.

El Comité Judicial de la cámara baja, encargado de elaborar los cargos formales conocidos como “artículos de impeachment” (aunque otros comités podrían participar en ese proceso) anunció que está convocando una audiencia el lunes para que sus abogados y los del Comité de Inteligencia formalmente presenten la evidencia de la investigación, apuntando hacia cargos de abuso de poder y soborno en torno al manejo de la relación con Ucrania por Trump, como también los intentos de obstrucción tanto del proceso legislativo como de la investigación sobre la mano de Rusia en las elecciones de 2016 encabezada por el fiscal especial Robert Mueller.

De hecho, Pelosi señaló que aunque el enfoque de las investigaciones ha sido sobre la presión presidencial a Ucrania para obtener un favor en beneficio de los objetivos electorales de Trump, “esto no se trata de Ucrania; esto se trata de Rusia”, ya que la presión empleada por Trump fue congelar asistencia militar, algo que benefició a Moscú. “Nuestra adversario es Rusia”, indicó.

Si todo procede a ese ritmo, algunos calculan que es posible que se logre elaborar y presentar los artículos de impeachment ante el pleno para un voto aprobando el impeachment del presidente antes del 20 de diciembre, último día de sesiones (por ahora) del Congreso este año.

“Los demócratas me están intentando destituir sobre NADA”, tuiteó Trump y, en tono desafiante, solicitó que los demócratas, a los que calificó de “locos”, apresuraran el proceso, “para que podamos tener un juicio justo en el Senado”. Trump sigue confiado en que el Senado, bajo control republicano, lo absolverá.

Por ahora la estrategia republicana es solo hacer lo posible para entorpecer el proceso en la cámara, y descalificar su validez constantemente, sin la participación de representantes legales del presidente y esperar que esto culmine -y se anule- en el Senado.

Sin embargo, todos están conscientes de que podrían producirse más sorpresas que tienen el potencial de descarrilar los planes. La especulación es incesante sobre si habrá más altos funcionarios que decidan arriesgarse al revelar más actos ilícitos, o si ex aliados del presidente decidan abandonarlo, o si se descubre más comportamiento corrupto del mandatario y sus asesores más cercanos, algunos de los cuales estaban abajo investigación con su abogado personal Rudy Giuliani el más prominente.

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