- Baja 20 mil millones
- Más gasolina y diésel
Carlos Fernández-Vega
El brutal saqueo de Petróleos Mexicanos (Pemex), su acelerado endeudamiento hasta llegar a nivel histórico, la corrupción galopante, la caída en picada de su producción y la obstinada cuan antipatriótica intentona de privatizarlo –todo a lo largo del régimen neoliberal– llevó a Enrique Peña Nieto, con la cara más dura que el concreto, a extender el acta de defunción de la mayor empresa pública del Estado nacional: “la gallina de los huevos de oro se nos fue secando, se nos fue acabando”, y sin más de ello culpó a los mexicanos, lavándole las manos a quienes la exprimieron hasta el último centavo.
La última administración neoliberal entregó un Pemex agonizante al nuevo gobierno, el de López Obrador, prácticamente en calidad de cadáver, con el objetivo de que éste no tuviera más alternativa –según los tecnócratas– que concretar el proceso privatizador por ellos iniciado. Pero como en tantas cosas, los neoliberales se toparon con pared, y el reflotamiento y consolidación de la entonces famélica empresa del Estado se convirtió en una de las más audaces políticas públicas de la 4T, de tal forma que la “acabada” gallina de los huevos de oro negro cacarea, y cada vez más fuerte.
No ha sido fácil llevarla a cabo, porque la herencia neoliberal fue bestial, dado el grado de depredación alcanzado en ese periodo. Con todo, los números financieros, operativos y productivos de Pemex mejoran día a día, aunque falta camino por recorrer, y existe la voluntad política para hacerlo.
En la mañanera de ayer, el director general de Pemex, Juan Carlos Carpio Fragoso, actualizó números: en materia financiera, dijo, en menos de dos años la empresa redujo su deuda en más de 20 mil millones de dólares, y hoy tenemos el nivel más bajo desde 2014. “Este resultado es muy importante, porque significa menos pagos de intereses y más recursos para invertir en extracción, refinación y petroquímica en beneficio del país”.
El mismo funcionario subrayó que “no pretendemos que Pemex se siga endeudando; no hicimos esto (reducir el débito) para ahora volver a endeudarlo hasta 100 mil millones de dólares (como hizo el régimen neoliberal). La idea es que se mantenga así, que se cumpla con todos los créditos; si se puede bajar más, a través del apoyo de la Secretaría de Hacienda sin poner en riesgo las finanzas públicas, se va a seguir haciendo”.
Pero no sólo mejoró el perfil de la deuda. La producción de combustibles de Pemex, documentó el funcionario, registró un incremento de 186 por ciento en los últimos ocho años, pasando de 350 mil a un millón de barriles diarios de gasolina, diésel y turbosina. “Estamos refinando más petróleo en México; actualmente, refinamos 81 por ciento más que en 2018, al pasar de alrededor de 612 mil barriles por día a más de un millón 100 mil. Esto ha sido posible gracias a la operación constante de las refinerías, la incorporación de la refinería Olmeca y las mejoras operativas en instalaciones estratégicas de la refinería ubicada en Tula”.
Otro cambio importante es el incremento en la producción de los combustibles que comercializa Pemex; en 2018, de cada 100 litros vendidos, sólo 24 eran producidos en sus propias refinerías; hoy, la relación es de 87 de cada 100, lo que significa que Pemex “genera cada vez más valor dentro de su propia cadena productiva y depende menos de compras externas para su operación comercial. Además, las ventas de gasolinas y diésel crecieron 17.9 por ciento en el periodo enero-septiembre de 2026, en comparación con el mismo periodo del año anterior.
La mejoría no sólo es en combustibles: en petroquímica, la producción de derivados del etileno aumentó 27 por ciento respecto al año anterior; en fertilizantes, aumentó 16 por ciento; se producen más insumos para apoyar al campo mexicano y fortalecer la producción de alimentos.
Entonces, ¿fueron los mexicanos quienes “acabaron” con la gallina de los huevos de oro, Kimosabi? La industria petrolera nacional fue masacrada por los tecnócratas en su afán privatizador y de negocios para sus “amigos”, pero México tiene Pemex para un buen rato.
Las rebanadas del pastel
Lástima: al represor cuan ineficiente Pablo Lemus se le apestó su intentona de privatizar el agua de la zona metropolitana de Guadalajara. Anuncia la presidenta Sheinbaum que el gobierno federal aportará todos los recursos (“son entre 12 mil y 13 mil millones de pesos”) para solucionar el grave problema hídrico que afecta a millones de habitantes de la capital jalisciense y su área conurbada, quienes hasta ahora reciben agua insuficiente, puerca, fétida e insalubre, además de golpiza tras golpiza del “gobernador”, su predecesor y sus porros.
X: @cafevega



