Armando G. Tejeda
Hay duelo, rabia e indignación en la acampada de la Puerta del Sol, el epicentro del movimiento contra la especulación en la vivienda, tras la muerte la víspera de Maricarmen Abascal, la octagenaria que fue desahuciada de su vivienda el pasado 23 de septiembre y que falleció con un cuadro clínico de estrés y agotamiento.
Su muerte provocó una conmoción en el país en plena precampaña para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, en las que la vivienda y los desahucios tendrán un papel central.
Entre las casas de campaña y los jóvenes activistas se erigieron dos pequeños altares para rendir homenaje a la memoria de Maricarmen y en ambos hay flores, veladoras y muchos mensajes de duelo, de aliento, de acompañamiento en la lucha y de esperanza.
“El desahucio de Maricarmen y su muerte es un ejemplo más de que los barrios se están desintegrando porque la vivienda se ha convertido en un negocio sin escrúpulos para que vengan, como están viniendo, los mexicanos ricos a comprar edificios enteros, a echar a la gente mayor de sus casas y a convertirlos en pisos turísticos o a especular con ellos”, denunció a La Jornada Alicia, una madrileña jubilada que cada día baja desde su casa con comida preparada por ella misma para entregársela a los jóvenes que protestan en la Puerta del Sol.
Un joven que se cubrió la cara para mantener el anonimato ante el temor a ataques de grupos de extrema derecha y neonazis, relató que “cuando nos enteramos de su muerte sentimos impotencia y rabia. Así que vamos a intentar que bajo ningún concepto se repita esta situación porque someter a una persona tan mayor a ese nivel de estrés y con un desenlace que nadie queríamos, porque al final ha muerto sin casa, en un hospital sola, con incertidumbre, miedo y cansancio. Y eso no es una muerte digna”.
Alicia, de 25 años y con un trabajo precario, relató que cuando conoció la noticia sintió “mucha tristeza y rabia porque al final es una muestra de lo que pasa cuando haces negocio con la vivienda. No sólo es Maricarmen, también es Olga que se suicidó en Barcelona cuando estaba en el hospital y casi delante de sus dos hijos. Por eso nosotros seguiremos aquí, en su memoria pero también porque vamos a luchar por nuestro futuro, tal y como ella nos enseñó. Y no vamos a claudicar”.
En el terreno de la política, el líder de la oposición y del derechista Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, acusó al presidente del gobierno, el socialista Pedro Sánchez de intentar “manipular” a la sociedad con el fallecimiento de Maricarmen: “se cree capaz de manipular a todos y no lo vamos a permitir: No vamos permitir un intento de manipulación emocional a los españoles. No va a colar”.
Sus declaraciones fueron sólo unas horas después de que los grupos municipales madrileños del PP y la extrema derecha de Vox no se levantaron durante el minuto de silencio que le dedicó el bloque de la izquierda a la memoria de Maricarmen.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, se justificó así: “no vamos a dar ni un paso atrás, ni vamos a agachar la cabeza, ni vamos a pedirles perdón. Vamos a ganarles donde hay que ganar en democracia, que es en las urnas, que es donde habla el pueblo. No es una persona que ha sufrido un desahucio, es una estrategia electoral y un señuelo para tratar de permanecer en el poder”.
En la Asamblea de la Comunidad de Madrid también se registró un enfrentamiento entre la presidenta Isabel Díaz Ayuso y la oposición:
“Maricarmen no se iba a morir igual”, afirmó la socialista Mar Espinar, quien señaló “la codicia de los fondos buitre”.
Y Ayuso reviró: “Maricarmen responsabilizó a Pedro Sánchez. ¿La ley es socialista, pero la culpa es de Ayuso?”.
Y a continuación, Manuela Bergerot, de Más Madrid, recriminó a Ayuso haberse burlado de Maricarmen:
“Hay que lavarse la boca para hablar de Maricarmen y le advierto que no habrá paz en las calles de Madrid frente al acoso inmobiliario”.
Además, todavía resuenan algunos de los insultos más graves que le dedicaron a Maricarmen dirigentes de la derecha y la extrema derecha desde su irrupción pública, como cuando le llamaron “Morocarmen” (en alusión despectiva a la palabra moro), también le llamaron “puta sinvergüenza” y la han “acusado” de “jugar al bingo”.
El líder de Vox en Cataluña, Ignacio Garriga, aseguró en un pleno parlamentario que “si Maricarmen fuera Morocarmen ya hubiera tenido una vivienda”.
El concejal del PP de Vivienda de Benalmádena, en Andalucía, José Luis Bergillos, dijo durante un debate cuando Maricarmen estaba hospitalizada que “es una puta sinvergüenza”.
El periodista Vito Quiles, que forma parte del medio de comunicación fundado por Javier Negre y que se dedica a expandir bulos, afirmó en sus redes hoy mismo: “están tan enfermos que son capaces de haberla asesinado ellos y culpar a la derecha para evitar perder el poder el 29N”.
El eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch fue en la misma línea y hasta pidió una autopsia.
Durante las dos semanas que Maricarmen se convirtió en símbolo del movimiento proliferaron reportajes en medios conservadores sobre su supuesta vida cotidiana y su carácter, uno de ellos, publicado en El Español relata que sus “vecinos” les contaron que se pasaba “las tardes en el bingo”, que “tenía malas formas” en su trato personal y que hasta “dejaba a deber sus compras” en el mercado.







