Reuters y Redacción
El peso mexicano retrocedió diez centavos este viernes, presionado por una escalada militar en Medio Oriente que impulsó la demanda de activos de refugio, incluido el dólar.
En operaciones al mayoreo, el tipo de cambio concluyó en 17.52 pesos por billete verde, de acuerdo con el precio de cierre del Banco de México, una afectación de diez centavos (0.58 por ciento) para la moneda mexicana, que acumuló un descenso semanal de 4 centavos (0.26 por ciento) frente al dólar.
Irán y Estados Unidos han intercambiado ataques cada vez más intensos durante una escalada de una semana que ha desbaratado la tregua del mes pasado, lo que ha impulsado la demanda de la divisa estadunidense como activo para refugio y ha llevado los precios del petróleo a máximos cercanos a los de un mes.
El dólar por su parte, cerró estable, índice del dólar que mide la cotización de la moneda estadunidense frente a otras seis divisas, se situó en 100.76, pero registró una caída semanal de 0.2 por ciento, debido a la disminución de las posibilidades de una subida de tasas a corto plazo, pero los flujos hacia activos refugio han contribuido a sostenerlo.
En el mercado bursátil, el índice referencial de la Bolsa Mexicana de Valores, el S&PBMV/IPC, subió 0.42 por ciento, al cerrar en 66 mil 634.23 puntos, con lo que ligó un alza semanal de 0.20 por ciento.
Los títulos del conglomerado Grupo Carso encabezaron las alzas, con 3.49 por ciento más a 134.49 pesos, seguidos por los de la minera Industrias Peñoles, que ganaron 3.10 por ciento a 802.36 pesos.
La BMV se desligó del comportamiento de la bolsa de Nueva York, lastrada nuevamente por la preocupación en torno a las inversiones masivas en inteligencia artificial (IA), en un contexto al que sumaron las persistentes tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
El índice Nasdaq, que agrupa a las grandes empresas tecnológicas, cayó 1.40 por ciento, el índice ampliado S&P 500 perdió 1.01 por ciento y el Dow Jones retrocedió 0.77 por ciento. Los tres principales índices también registraron pérdidas semanales.
Algunos inversores del sector de la inteligencia artificial han comenzado a prepararse para una desaceleración del auge del gasto, que ronda el billón de dólares, y algunos gestores activos ya están reduciendo su exposición, según un análisis de Reuters.
Los semiconductores, esenciales para construir los centros de datos dedicados a la IA, se ven particularmente afectados, mientras resurgen las dudas sobre la rentabilidad futura de las inversiones de las empresas para desarrollar esta tecnología.





