Ángel González, Especial para La Jornada
Caracas. La presidenta encargada Delcy Rodríguez se reunió este jueves en el Palacio de Miraflores con varios directivos de la empresa británica de hidrocarburos Shell y discutieron sobre proyectos de explotación de gas en el país.
En el encuentro estuvieron presentes Adam Lowmass, vicepresidente regional de Shell S.A; el vicepresidente global del área de Gas, Cederic Cremers; así como Elías Nucette y Alfredo Urdaneta, representantes de Shell S.A en Venezuela. Del lado venezolano, acompañó a la presidenta encargada Héctor Obregón, presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).
En una comunicación difundida en redes sociales, Pdvsa informó que el objetivo es “concretar nuevos esquemas de inversión, la reactivación de pozos y la explotación de yacimientos gasíferos”.
Shell es una de las mayores compañías globales de hidrocarburos y ha tenido presencia en Venezuela desde 1912. De hecho, fue la empresa que explotó el primer pozo petrolero comercial del país en 1914, llamado Zumaque I. Cuando en 1976 Venezuela nacionalizó la explotación petrolera, Shell se quedó como prestadora de servicios y fabricante de lubricantes.
En los 90 con la apertura volvió a la explotación de crudo en el Lago de Maracaibo y con la reforma de la Ley de Hidrocarburos de 2006 aceptó mantener el 40% de participación en el negocio. Desde 2018 redimensionó sus operaciones en el país para enfocarse en la explotación de gas, pero en 2020 suspendió la actividad debido a las sanciones impuestas por Washington.
Venezuela tiene unas reservas de gas que ascienden a 201 billones de pies cúbicos y se ubica en el octavo lugar a escala global, de acuerdo con datos del Ministerio de Hidrocarburos. Sin embargo, el país busca certificarse como la cuarta reserva mundial.
Con la reciente reforma de la Ley de Hidrocarburos y el nuevo escenario político abierto luego de la agresión militar ejecutada por Estados Unidos contra el país y el secuestro y extracción del presidente Nicolás Maduro, Venezuela ha dado pasos para atraer inversiones extranjeras que permitan reactivar su capacidad productiva.





