The Independent
El presidente Donald Trump se reunirá con altos ejecutivos de la industria petrolera en la Casa Blanca con la esperanza de convencerlos de que destinen los recursos de sus respectivas empresas a reactivar el sector petrolero venezolano después de que las fuerzas estadunidenses capturaran al presidente Nicolás Maduro.
Trump dijo en una publicación de Truth Social que los líderes de las “grandes petroleras” invertirán “al menos 100 mil millones de dólares” en Venezuela para “reconstruir, de una forma mucho más grande, mejor y más moderna, su infraestructura de petróleo y gas”.
También afirmó que Washington y Caracas han estado “trabajando bien juntos” en la reconstrucción de la industria petrolera venezolana en los días transcurridos desde que la presidenta venezolana Darcy Rodríguez fue instalada tras el secuestro del líder Nicolás Maduro en una violenta incursión nocturna por parte de comandos estadunidenses la semana pasada.
Trump tiene previsto reunirse con ejecutivos a las 2:30 p.m. de este viernes, el último evento en su agenda antes de partir de la Casa Blanca para un fin de semana de golf en Palm Beach, Florida.
Según la Casa Blanca, asistirán ejecutivos de 17 empresas, entre ellas Chevron, la única con alguna participación en Venezuela, además de ExxonMobil y ConocoPhillips. Estas dos últimas perdieron el control de proyectos anteriores en el país cuando el entonces presidente Hugo Chávez los nacionalizó hace casi dos décadas.
Se cree que otras empresas que enviarán representantes son Valero, Marathon, Shell, Halliburton Trafigura, Eni y Repsol. También se cree que asistirán el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Energía, Chris Wright; y el secretario del Interior, Doug Burgum.
La reunión con los peces gordos de la industria petrolera se produce en un momento en que el presidente ha buscado reformular la decapitación del gobierno venezolano por parte de su administración -un ataque sorpresivo que ha provocado la condena de gran parte del mundo y ha suscitado preocupaciones en Estados Unidos sobre si violó las leyes estadounidenses- como parte de sus esfuerzos por reducir el costo de vida para los estadunidenses, que según las encuestas están cansados de su enfoque en los tratos y regateos internacionales en medio de una inflación incesante y una desaceleración del mercado laboral.
Tras el secuestro de Maduro, Trump afirmó que Estados Unidos se haría cargo de las ventas de crudo venezolano en todo el mundo y dijo que el gobierno de Caracas proporcionaría a Washington entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo anteriormente sancionado para vender.
Aunque los críticos han presentado la medida como una repetición de la invasión estadunidense de Irak de 2003 (derrocar al gobierno de una nación rica en petróleo para instalar un régimen más amigable con Estados Unidos y obtener beneficios financieros), Trump ha afirmado que beneficiaría a los estadunidenses al reducir los precios de la energía con la ayuda del petróleo barato de la nación anteriormente sancionada.
A pesar de su promesa de petróleo barato para bajar los precios para los estadunidenses, puede que tenga que esforzarse mucho para convencer a los ejecutivos de que abran sus arcas en un país que ha sido particularmente inhóspito para las empresas petroleras occidentales durante las últimas décadas.
Las empresas se han mostrado cautelosas a la hora de mostrar interés en regresar a Venezuela sin contratos férreos y garantías que impidan que Caracas interfiera, aunque Trump ha dicho que el gobierno estadunidense ayudaría a garantizar cualquier inversión mientras promocionaba su relación con Rodríguez.
Los productores de petróleo de esquisto con sede en Estados Unidos también han protestado por el nuevo amor de Trump por el petróleo extranjero, que advierten que derrumbaría el mercado del crudo producido en Estados Unidos en un momento en que el presidente ha buscado obsesivamente repatriar las capacidades industriales estadunidenses.





