María Elena Yrízar Arias
El domingo anterior se dio a conocer que el diputado local por el primer distrito con cabecera en Matehuala, Alejandro Segovia Hernández, había pedido licencia al Congreso del Estado para retirarse de sus funciones por tiempo indefinido. Lo anterior parece ser la consecuencia o los efectos de las declaraciones desafortunadas que hiciera públicamente en el uso de la palabra ante el pleno de los diputados, cuando hizo alusión al gobernador Juan Manuel Carreras, como alguien a quien le faltan huevos para hacer los cambios de algunos funcionarios de su gabinete. En términos populares o del uso del lenguaje vulgar, esas palabras son las más corrientes para pronunciarse en una tribuna de tal importancia.
Lo que aquí trataremos es el análisis del tipo de lenguaje que utilizó el diputado para dirigirse al pleno de los diputados y las consecuencias lógicas o efectos que se producen. Pero, hay que considerar que cuando te refieres al jefe del gobierno del estado, descalificándolo como alguien a quien le faltan huevos y quien prácticamente es el hombre más poderoso, es obvio que te encuentras ante un problema donde estás retando el poder del gobernador.
Además, si la Cámara de Diputados es otro de los poderes del Estado, entonces, lo que se diga allí es de suma trascendencia. En ese sitio se debe usar el lenguaje respetuoso para todos. Entendiéndose entonces que el uso de palabras vulgares, dirigidas al hombre más fuerte del estado, desde una tribuna de uno de los poderes del estado, pues denigra el nivel de respeto que debe haber entre los poderes y los políticos, porque se supone que los representantes populares deben ser personas honorables o, al menos, pues aparentarlo.
Si el diputado Segovia le pide al gobernador que tenga huevos, pues le ha salido contraproducente, pues al primero que le está demostrando que sí los tiene es al mismo diputado de Matehuala, la prueba está en que Segovia se vio obligado a ofrecer disculpas por su lenguaje, buscar al gobernador en su cumpleaños y pretender argumentarle que lo que dijo no ofendió al gobernador Carreras.
Pero, las cosas no han quedado allí. Porque resulta que sus compañeros de la Legislatura han asegurado que “no le permitirán renunciar” y dicen que necesitan una explicación creíble de los motivos por los cuales ha pedido licencia, y para el caso de que no se satisfaga a sus compañeros, estos harán un complot para no dejarlo renunciar. Lo que sería un nuevo reto al gobernador y un peligro para ellos mismos, por la simple razón de que palo dado, ni Dios lo quita.
Entonces, en este caso de que no le permitan la licencia al diputado, a quien le estarían faltando los blanquillos para sostenerse en su dicho de que pediría licencia, sería al mismo diputado local Alejandro Segovia.
El problema aquí es que el mismo diputado hizo pública la decisión de pedir licencia, decisión a la cual debieron de haberle ayudado a tomar las opiniones del secretario general de Gobierno Alejandro Leal y del diputado Fernando Chávez, del PRI, que según algunos testigos los vieron visitar al diputado en Matehuala y a quien debieron de haberle leído la cartilla de las consecuencias de sus palabras, desde luego, por órdenes superiores.
Supongamos que el gobernador se ponga en un futuro a tomar decisiones, y procediera en contra de la administración gubernamental pasada, podrían salir a relucir algunas acciones que van a perjudicar la reputación de algunos políticos que estuvieron en el afecto del gobernador anterior. Y que podría producir efectos colaterales.
La prueba de que le están haciendo al tonto en el Congreso, es que la licencia del diputado Segovia no se trató en el pleno, bajo la justificación de que no les había llegado a tiempo. Y ahora sabemos que dizque será atendida en la sesión extraordinaria que tendrá lugar el viernes 4 de mayo en Xilitla.
Para muestra de que sí toma decisiones el gobernador, están los dos casos de los cambios que ya hizo al retirar al director del Cobach, Amado Vega Robledo, y recibir la renuncia de Manuel Medellín Milán, como rector de la Universidad Tecnológica, después de los escándalos que se han venido dando dentro de esas instituciones.
El Congreso potosino va de escándalo en escándalo, que ha llegado a perder el estatus que el nivel de debate y elaboración de leyes debe tener. Algunos analistas han dicho que es un circo mediático y a lo mejor tienen razón. De lo que sí adolecen algunos políticos es de la comprensión de la verdadera función que deben desempeñar. Ya parece que no tienen seriedad. Hacen propuestas ilógicas y sin sentido, ya que algunas son anticonstitucionales y otras no caben ni en el sentido común. Pero tendremos la oportunidad de ver cuál es la calidad personal de cada uno de ellos. Eugenio Govea Arcos los ha tachado de corruptos y que votarán a favor de aprobar el asunto de las luminarias de Panavi y los millones de sobreprecio. Habrá que ver cómo reaccionan los llamados Broncos, o bien aprenden la lección y le bajan a sus posturas o aprenden del caso del diputado de Matehuala.
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