Carolina Gómez Mena
Ciudad de México. En la misa dominical el cardenal Norberto Rivera Carrera encomendó a la iglesia mexicana a los Niños Mártires de Tlaxcala, canonizados hoy por el papa Francisco y durante las peticiones se oró porque con la intercesión de estos nuevos santos, México pueda recuperarse de los sismos y dar inicio a la reconstrucción.
Previo al inicio de la misa dijo que la canonización de estos niños mártires alegra a toda la iglesia mexicana y en especial a Tlaxcala. “Nos encomendamos a ellos y pidámosle a Dios que nos de la misma valentía, entusiasmo y alegría de ser evangelizadores como estos niños mártires lo hicieron poniendo de por medio su vida”.
En la misa estuvo presente el embajador de Perú, Julio Garro Álvarez, el cual expuso que así como México apoyó a su país hace una década, cuando sufrieron fuertes sismos, ahora Perú respaldó al país.
“Hace 10 años el Perú fue asolado por terribles terremotos y México estuvo allí desde el primer momento. Este año año la desgracia ocurrió aquí, y los peruanos estuvimos con un grano de arena apoyando en lo que se pudo”,
En las peticiones se oró por “la hermana República del Perú y por la comunidad peruana radicada en México para que bajo la protección de el señor de los Milagros contribuyan en el concierto de las naciones a la paz y solidaridad entre los pueblos”.
En el semanario Desde la fe se expresó “júbilo” por la canonización de Cristóbal, Antonio y Juan. El obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo indicó que los niños mártires serán nombrados también “patronos de la niñez mexicana” y acotó que “la diócesis de Tlaxcala tendrá un antes y un después de la canonización”.
Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de las Casas, señaló en relación a este hecho que ahora “los niños y jóvenes indígenas viven hoy la invasión de la cultura de los medios modernos de comunicación, y el celular los absorbe. Con esto, pierden sus raíces culturales, dejan de hablar su idioma originario y están expuestos a la cultura dominante que impone modelos de conducta individualista y consumista”.
Ante esto exhortó “a los padres de familia a educar a sus hijos en su propio idioma, aunque también deben aprender el castellano, que necesitan para enfrentarse a los retos de la vida. Que también en su idioma les compartan su fe, que aprendan a rezar en su lengua nativa, que exijan a sus parroquias que se les evangelice en su propia cultura. Que en sus comunidades, haya escuelas y maestros bilingües, para que no se pierda su propia identidad”.





