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Human Rights Watch (HRW) solicitó a la FIFA guardar un minuto de silencio antes de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, en memoria de dos migrantes —un colombiano y un mexicano— que murieron durante operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, con lo que volvió a colocar los derechos humanos en el centro del torneo.
El colombiano Johan Sebastián Durán fue asesinado el lunes en Biddeford, pequeña ciudad del estado de Maine, mientras el mexicano Lorenzo Salgado murió en Houston la semana pasada.
Ambos casos ocurrieron durante controles en carretera realizados por la policía migratoria (ICE) en el marco de la campaña de represión contra los inmigrantes impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Sería totalmente apropiado que la FIFA guardara un minuto de silencio antes de la final del Mundial 2026 en el MetLife Stadium” entre Argentina y España, declaró Minky Worden, directora de iniciativas globales de HRW, en una entrevista con la AFP.
“Hay un centro de detención del ICE a solo nueve millas (14.5 km) de distancia, y es una oportunidad que tiene la FIFA para cumplir sus promesas de que este Mundial respetaría los derechos humanos”, agregó.
El Mundial 2026 fue el primero en incluir criterios de derechos humanos en el proceso de licitación, una medida surgida tras las críticas recibidas por torneos anteriores celebrados en Rusia y Qatar.
Worden señaló que el torneo, coorganizado entre Estados Unidos, Canadá y México, será recordado como un “Mundial MAGA”, en referencia al movimiento “Make America Great Again” (“Hagamos grande de nuevo a Estados Unidos”) de Trump.
“Cuando pensemos en este Mundial, el mundo va a recordar los asesinatos del ICE y las deportaciones que ocurrieron al mismo tiempo que se desarrollaba el torneo”, afirmó.
Worden también criticó duramente el Premio de la Paz de la FIFA, otorgado a Trump en diciembre, al considerar que sirvió para “encubrir los abusos de la administración de Trump, que se dirigían principalmente contra los migrantes y sus familias”.
Las declaraciones de Worden se produjeron después de que varios grupos de derechos humanos ofrecieran una rueda de prensa en Nueva York, antes de la final del Mundial el domingo.
Daniel Norona, director de incidencia política para las Américas de Amnistía Internacional, afirmó ante reporteros que la FIFA no había cumplido sus promesas de organizar un Mundial inclusivo.
“La FIFA no ha utilizado su influencia para este torneo”, dijo, y señaló que las políticas de deportación de Trump habían obligado a los inmigrantes a “vivir en las sombras”.





