Jairo Gómez, especial para La Jornada

Bogotá. Desde el Congreso de los Diputados en Colombia se exigió este lunes cuentas a la esposa del presidente Abelardo de la Espriella, Ana Lucía Pineda, sobre las donaciones en dinero y en especie que más de una veintena de países enviaron, tras el terremoto del pasado 10 de agosto.

Los cuestionamientos comenzaron a crecer cuando el portal digital Cuestión Pública reveló que Pineda constituyó la fundación “Colombia Luz y Sonrisas” para recaudar fondos un mes antes de que De la Espriella asumiera la presidencia y que el propio mandatario decidiera que la fundación de su mujer canalizaría los recursos llegados desde el exterior.

Al presentar la gestión de su gobierno y sus acciones en torno a la tragedia de más de 300 mil damnificados, el ultraderechista publicó en redes sociales un video exaltando la labor de su esposa Ana Lucía en el proceso de recuperación de las zonas devastadas por el terremoto. “Gracias amore mío”, titula el video.

El vicepresidente del Senado y miembro del Pacto Histórico, Alejandro Ocampo, autor de la petición a la primera dama (así se le denomina en Colombia a las esposas de los presidentes), pidió explicaciones y aclaró que “no estamos afirmando que haya un delito”; pero indicó que “estamos exigiendo lo mínimo que le debe cualquier gobierno a un país que acaba de sufrir una tragedia: trazabilidad”.

Las dudas comienzan cuando se conoce la génesis de la fundación Colombia, Luz y Sonrisas y la constitución de la misma con un capital de 10 millones de pesos, unos 3 mil dólares y es dirigida por la esposa de De la Espriella.

“Cuando se convierte (la fundación) en el canal prioritario para recibir las donaciones de una emergencia nacional, promovida desde medios y funcionarios del Estado, lo mínimo es transparencia total: cuánto entró, en qué se gastó, dónde está y quién lo audita de forma independiente”, señaló el parlamentario del Pacto Histórico.

La gestión del ultraderechista en la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto, es sometida a escrutinio por la opinión pública básicamente a través de las redes sociales porque los medios de comunicación corporativos, en una especie de luna de miel, no registran críticas al actual gobierno.

Uno de los cuestionamientos que más se leen en las redes sociales es el haber descartado, por parte de De la Espriella, la transición con el anterior gobierno y que, tras el sismo, evidenció la poca información que los funcionarios entrantes tenían sobre el estado del país.

Esta crítica se evidencia, precisamente, en una declaración que entregó a un medio de comunicación el nuevo director de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastre, David Tamayo: “no he tenido el tiempo suficiente para decirles asertivamente y con toda sinceridad cómo encontré la Unidad”.

De la Espriella, en cambio, sí ha utilizado eficazmente las redes sociales promoviendo sus tareas de gobierno, publicando las visitas fugaces a los territorios afectados, al tiempo que constantemente informa sobre acciones de las fuerza pública incautando cocaína, capturando delincuentes de organizaciones armadas y destacando la garantía de seguridad en el territorio nacional.

Ente tanto, el número de fallecidos por el terremoto aumentó a 329 y 234 desaparecidos.

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