Ciudad de México. Los sonidos penetrantes, la crítica social, la ira manifiesta/continua de Public Image Limited (PiL), se descargaron en la Ciudad de México, para sublimar los ánimos de algunos cientos de gustosos fanáticos, que tuvieron que esperar unas cuantas décadas para escuchar por primera vez a la banda londinense de culto.
No hubo el característico sintetizador de la banda inglesa que dio a su propuesta musical el prefijo de post, pero lo salvaron con grabaciones de sonidos que acrecentaron la conciencia de estar presenciando un pedazo perdido de historia que, gozosa/iracundamente, se mostraba ante los ojos y oídos del respetable.
El principio sonoro de PiL en la Ciudad de México inició con “Albatross”, así comenzó el prodigio de un concierto con enormes e indelicados momentos que el público gozoso aceptó de diferentes maneras, algunos desordenada/incontrolable, otros ensimismados y otros más con el asombro de que no podían creer lo que sus ojos/oídos estaban contemplando.
Así poco a poco el concierto fue mutando hasta convertirse en un proverbial recital; concierto que los asistentes almacenaran en lo más profundo de la memoria para que no se les vaya nunca a otro sitio y sacarlo únicamente de vez en cuando.
Por supuesto que se extrañó la excéntrica figura joven de John Lydon deambulando locuaz por todo el escenario, pero lo cambió por un baile mesurado que por momentos dejó ver que la insania creativa continúa ahí.
Habían pasado “Double trouble” y la emblemática “This is not a love song” y los integrantes de PiL: John Lydon, Bruce Smith, Lu Edmonds y Scott Firth, ya se sintieron cómodos en el escenario del Plaza Condesa.
El desfile de historia musical protagonizada por John Lydon siguió y no se detuvo hasta 120 minutos después de las 21 horas con: “Deeper water”, “Corporate”, “Death disco” y “The one”.
Pero los cientos de personas sabían que lo mejor de la velada estaba por venir, se respiraba en el ambiente, y tan fue así, que así fue llegaron “The body”, cargada con un inmenso coro que cimbró el piso; le siguió “Warrior”, que superó a su antecesora en potencia y festividad; que a su vez fue rebasada por “I’m not satisfied”, para finalizar el bloque con “Religion”, que hizo transmutar el concierto en una homilía punk.
Pero todos los momentos anteriores fueron pulverizados cuando sonó “Rise”, ahí sí el concierto alcanzó su perfección.
PiL se despidió. Pero regresó para discutirse con un par de rolas más su tema homónimo/postulado “Public Image” y trenzar “Open up” con “Shoom”.
Pero como suele suceder con este tipo de grupos colosales: verlos una vez no es, no será nunca suficiente; esa fue la sensación que dejó Public Image Limited en la Ciudad de México, la lluviosa noche del martes.





