Carolina Gómez Mena 

Ciudad de México. El próximo 4 de octubre la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) citó a reunión en la que podría relevar información sobre los permisos de pesca de merluza que otorgará para 2019.

Se han presentado alrededor de 180 permisos, muchos de embarcaciones de gran calado, lo que perjudicaría a los pescadores medianos, y que llevan tiempo capturando esa especie.

Environmental Defense Fund (EDF) México, señaló que de esta pesquería dependen más de 2 mil 400 familias de Guaymas y Puerto Peñasco (Sonora) y San Felipe (Baja California).

Cristino Luna, armador de merluza y vocal por parte de los productores en el Comité Consultivo de Manejo advirtió que si “se hace un mal manejo de los permisos del recurso se va a afectar a gran parte de la población de Peñasco y San Felipe Baja California.

Subrayó que “esperamos que se tome en cuenta los antecedentes de pesca de merluza, y sobre todo de las personas que estamos involucradas, mismas que desde hace tiempo hemos estado realizando acciones tendientes a una pesca sustentable”.

Claudia Higuera, armadora y comercializadora y vocal por parte de los productores en el referido comité, expuso, en el mismo sentido que “si se otorgan más permisos de los recomendados por el Instituto Nacional de Pesca, sin respetar el derecho histórico de los armadores, se afectaría mucho a la pesquería”.

Añadió que “quienes hemos participado en el proceso de hacer a la pesquería responsable, hemos ayudado a hacer un registro histórico de la biomasa del recurso, que es lo que debemos cuidar, si no respetamos la recomendación del Inapesca, sobreexplotaríamos el recurso”.

El Fondo para la Defensa Ambiental (EDF, por sus siglas en inglés) ha alertado que la pesquería de merluza, que es la segunda más importante para productores de mediana escala, está en riesgo “ante la falta de claridad de la Conapesca, respecto a quién y cómo otorgará los permisos de pesca para la temporada 2019”.

Rafael Ortiz, director de Pesquerías de EDF de México, dijo que existe temor que estos permisos pudieran otorgarse a personas que no son de las comunidades que se han dedicado por años a esta pesquería.

Añadió que este problema se debe a “la falta de reglas claras para la asignación de permisos”, lo cual incide en que éstos “terminen en manos de cuates o personas que nada tienen que ver con la pesca local”.

El Inapesca recomienda que no puede haber más de 80 barcos pescando merluza para no poner en riesgo a la especie.

“La merluza se pesca entre enero y marzo, cuando va a reproducirse al Alto Golfo. Por eso es importante tener un número limitado de barcos pescando y eventualmente una cuota, para no afectar su ciclo reproductivo”.

El 1 de septiembre la Conapesca dejó de recibir solicitudes de permisos de pesca, “y se sabe que recibió cerca de 180 solicitudes, la mayoría de ellos pertenecientes a personas que no han pescado merluza hasta ahora, y cuyos barcos tienen más capacidad y alcance, lo que podría generar un desequilibrio en la pesquería”. Existe también la preocupación de que esos permisos se otorguen como “favores a personas que nada han tenido que ver con el desarrollo de actividades para asegurar una pesca responsable.

El Grupo Técnico Merluza, formado por investigadores y científicos expertos en este recurso pesquero, también recomienda “mantener como máximo en 80 el número de embarcaciones permitidas, como lo señala la Carta Nacional Pesquera” en las zonas de captura de esta especie.

El Grupo Técnico sugiere una pesca de “entre 70 y 100 toneladas por embarcación, buscando proteger al recurso y la rentabilidad de los barcos”.

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