Roberto González Amador
Madrid. El sistema desarrollado por el Banco de México (BdeM) para incrementar los pagos digitales en la economía no tiene entre sus objetivos una mayor fiscalización de las operaciones que realizan personas y empresas, aseguró este jueves Miguel Ángel Díaz Díaz, director de Sistemas de Pago del banco central.
Actualmente, nueve de cada 10 pagos en la economía mexicana son realizados en efectivo, una relación que el banco central y el gobierno mexicano buscan revertir a través de la plataforma Cobro Digital (CoDi), que se encuentra actualmente en una fase de prueba para que comience a ser de uso generalizado en septiembre, dijo Díaz Díaz al participar en la última jornada del Encuentro Santander América Latina.
Un mayor uso de pagos digitales hará posible incluir a más personas al sistema financiero formal para que se conviertan en usuarios de cuentas de ahorro y créditos, e incluso de productos más complejos como inversiones, seguros e hipotecas, añadió. Esto, abundó, también hará posible un mayor crecimiento de la economía.
Hasta ahora una de las tendencias que se ha observado es que en algunos sectores de la población existe cierta resistencia al uso de medios digitales de pago, e incluso de instrumentos ofrecidos por el sistema financiero, por la posibilidad de que esas operaciones sean rastreadas por las autoridades fiscales. En 2014, con motivo de la reforma hacendaria impulsada por el gobierno del entonces presidente Enrique Peña Nieto, entró en vigor una figura conocida como “discrepancia fiscal” que permitió a la autoridad fiscal verificar que existiera simetría entre el gasto de una persona con la tarjeta de crédito y los ingresos declarados al Fisco. Un par de años después, según cifras de la Asociación de Bancos de México, había disminuido en 1.2 millones el número de tarjetas de crédito en circulación.
Este jueves, en el marco del foro organizado por Santander, Díaz Díaz presentó los planes del gobierno mexicano para implantar el sistema CoDi, que en la práctica convierte un teléfono celular en una terminal punto de venta, para el caso de los negocios, y en una billetera para el usuario. Con la generación de un código QR se puede realizar un pago de una manera tan sencilla y rápida como si fuera efectivo.
Díaz Díaz fue interrogado respecto de la posibilidad de que el fisco se sirviera de ese tipo de herramientas para incrementar la fiscalización, dado que las operaciones digitales son totalmente rastreables.
“El Banco de México no tiene un objetivo fiscalizador con la iniciativa de desarrollar el CoDi. Se busca generar un esquema para que los usuarios tengan acceso al sistema financiero de manera más eficiente. Puede haber percepciones de que es un tema fiscalizador. Creemos que no existe por ahora el instrumento adecuado que compita con la eficiencia del efectivo para realizar una transacción, no se ha desarrollado un medio de pago tan eficiente como sacar un billete y pagar. Lo que el banco central está haciendo es poner la infraestructura para generar un producto que compita con el efectivo”.
En México, expuso, se ha observado una creciente adopción de los medios de pago electrónico, aun cuando hoy día 90 por ciento de las transacciones se realizan en efectivo.
En el periodo de 2006 a 2018, las transacciones liquidadas por medio electrónico crecieron a una tasa anual de 12.4 por ciento, mientras que los retiros en cajeros automáticos lo hicieron a un ritmo de 4.5 por ciento y mediante cheques se contrajeron 6.4 por ciento, en ambos casos en términos anuales.
En el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), por medio del cual pueden realizar transacciones entre sí desde los grandes bancos hasta los usuarios con pagos de menor valor, se realizaron el año pasado 2.4 millones de pagos al día, en promedio.
En este sentido, abundó en que el objetivo del banco central al desarrollar la plataforma CoDi es “funcionar como un fontanero”: poner, ejemplificó, una tubería que sea lo suficientemente efectiva para que las transacciones fluyan sin que nadie se entere de lo que está sucediendo.
“Desde la perspectiva de seguir el rastro del dinero, los pagos electrónicos son perfectamente rastreables. El Banco de México no tiene facultades para detectar operaciones ilícitas. Nosotros generamos la infraestructura para que el sistema pueda funcionar y no para detectar operaciones ilícitas, es una cuestión estrictamente financiera”.
Hasta ahora siete instituciones financieras, cinco bancos y dos sociedades financieras populares, participan en las pruebas piloto de CoDi, el cual será obligatorio a partir de septiembre para todos los intermediarios con al menos 3 mil cuentas.





