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“Balacera”, “ejecución”, “un muerto”, “tres muertos”; se desató la psicosis

Regresó el miedo a San Luis Potosí. Las últimas semanas ha ido creciendo la intensidad de la violencia en todo el estado, especialmente en la capital, aunque las autoridades se niegan a reconocerlo o, por lo menos, a aceptarlo públicamente. A pocas horas de que el director general de Seguridad Pública Municipal del ayuntamiento capitalino, Antonio Garza Nieto, hiciera un llamado a la población para evitar caer en psicosis, ésta fue inevitable.

Las redes sociales comenzaron a arrojar reportes acerca de disparos de arma de fuego en la colonia Ricardo B. Anaya. “Balacera”, “ejecución”, “un muerto”, “tres muertos”, la información iba y venía imprecisa o a cuentagotas. En Whatsapp se compartieron distintos audios donde voces masculinas y femeninas aseguraban ser testigos de cierres de vialidades derivadas de un nuevo episodio violento en la capital del estado: “tengan mucho cuidado y retírense lo más pronto posible”, pedía una mujer antes de finalizar la grabación.

En otro de los audios una voz masculina aseguró: “Chavooos, reporte de último momento, reporte de último momento: tengan cuidado, antros, bares, están pintados de color de rojo. Quien no se reporte lo van a balacear, así que tengan mucho cuidado al recoger a personas en antros, tugurios y todo eso. Acaban de balacear el Tavares también, por favor, banda, tengan mucho cuidado. La ciudad entró en código rojo, acaban de pasar el dato”.

Un video grabado desde el interior de un camión urbano dejó ver a un grupo de personas corriendo para protegerse tras haber escuchado las detonaciones; mientras la gente a bordo de sus vehículos hacían sonar desesperadamente el claxon en un intento por desatascarse de la posible trampa que significa el quedar atrapado en el tránsito de la tarde durante un enfrentamiento. Casi una hora después de lo ocurrido las autoridades emitieron, por medio de sus redes sociales, breves mensajes para confirmar un muerto y un herido por disparo de arma de fuego.

Sin embargo, la ausencia de información oficial fue llenada por más mensajes y nuevos audios que acercaban el terror a otros sitios de la ciudad: la supuesta “balacera en Muñoz” desató tal histeria entre los potosinos que fue necesaria la emisión de mensajes desde las cuentas oficiales de seguridad pública para pedir a la ciudadanía “no caer en falsos reportes […] En Muñoz no ocurrió ningún evento delictivo”.

También hubo quienes preguntaron: “¿Cuántos audios son?” e intercambiaron el número de archivos sonoros entre sus contactos como si fueran coleccionables. Poco importaron los avisos institucionales, las redes cuestionaron la credibilidad de la información proveniente de quienes hace unos días aseguraban que San Luis Potosí era un estado seguro; pero que en menos de 48 horas ya acumula cuatro hechos delictivos que involucran descargas de armas de fuego. Peñasco convertido en vertedero de cuerpos, jóvenes que desaparecen de las calles capitalinas o empresarios que amanecen sin vida en baldíos. Volvió la violencia y, con ella, la psicosis, la desinformación, el temor, las dudas y los rumores.

JSL
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