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Dos semanas viviendo entre aguas negras

La primera semana de mayo, en nuestra casa ubicada en Vildósola 2xx, colonia Polanco, empezaron a brotar aguas negras por alcantarillas y sanitarios. Una inmundicia completa.

Contratamos plomeros y albañiles. Abrieron el tubo central de drenaje y lo encontraron lleno hasta rebosar. Concluyeron que la obstrucción debería estar en el drenaje de la red municipal. Fuimos a Interapas con el ingeniero Pedro Infante; al día siguiente envió un vehículo con maquinaria enorme y empezaron a explorar. Resulta que encontraron que el tubo de drenaje municipal está “colapsado”. Los pozos de visita de las inmediaciones están anegados. Nos informaron que este desperfecto ya lo tenían identificado desde hace varios meses, y aún así no tomaron medidas correctivas. Regresamos a Interapas y nos hicieron saber que había que licitar la obra para poder iniciar los trabajos; deberíamos esperar meses para iniciar una licitación.

Ubicaron la obstrucción del drenaje en V. Carranza, casi esquina con Fray José de Arlegui. La calle de Vildósola está a 500 metros de V. Carranza.

El sábado 15 de mayo llovió copiosamente; el agua insalubre rebosó el drenaje y se introdujo a las instalaciones del hogar.

Regresamos a Interapas y nos dieron la misma respuesta: Lo intentarán solucionar con el personal de ese organismo. En tanto esperar la licitación…

Nos permitimos hacerles llegar una carta a varios regidores de diferentes partidos, solicitando su intervención ante nuestro grave problema. También escribimos cartas a diversos diputados y senadores. La respuestas fue inmediata. Nos ofrecieron su intervención.

Al día siguiente, los empleados de Interapas empezaron a excavar en la calle V. Carranza, esquina don Fray José de Arlegui. Conforme profundizaban la excavación, aparecía mayor cantidad de aguas negras. Dos días después volvieron a abrir una nueva zanja al poniente del sitio original, en la esquina de Carranza y Julio Verne (a 30 metros de distancia aproximadamente); ocurrió lo mismo, el hueco se llenó de aguas pestilentes. Dos días después iniciaron una nueva excavación en la calle de José Vasconcelos… Ocurrió lo mismo.

En tanto se excavaba en los sitios mencionados, las aguas del drenaje municipal se introducían por el drenaje central de nuestro hogar…

Nos vimos en la necesidad de desfuncionalizar el servicio de agua en nuestra casa. No hay agua para sanitarios, regaderas, lavadora, cocina, lavado de trastes. Es que cuando se vierte agua por cualquier tubería, aparece por los pisos de la casa.

Como no tenemos agua, aprovechamos para rehacer los registros y reponer los tubos centrales con nuevos materiales de construcción. La idea era que al destapar las obstrucción en los circuitos municipales, el nivel del agua de los pozos de visita bajaría y se recuperaría el flujo de agua residual.

Al conversar con los dos empleados que están trabajando en el sitio antes mencionado, les hicimos ver que los efectos de la obstrucción repercuten en un amplio sector. Algo que conviene que se enteren es que los vecinos ya empezaron a resentir el mismo problema: ya sale agua fétida por las alcantarillas de sus casas. Hablando con los dos trabajadores que están asignados a excavar esas zanjas les dijimos que considerábamos conveniente utilizar máquinas potentes en vez de un trabajo con pico y pala. Ya se iniciaron las lluvias y es aconsejable ganar tiempo. Nos contestaron que no, que “el ingeniero” les dijo: “llévensela despacio”. Esto último nos llena de azoro e inconformidad…

Puesto que los vecinos ya empezaron a resentir la misma situación, el problema es progresivo; si vuelve a llover se saldrá de control.

El problema serio es que por la tubería del sistema municipal nos regresan aguas negras de la red municipal. Y si vuelve a llover el agua buscará salida a cielo abierto. La contaminación bacteriológica será inminente. Debemos recordar que las enfermedades diarreicas se generan por exposición a los gérmenes enteropatógenos y ellos están en aguas que contienen residuos intestinales.

Es un problema de salud pública en nuestra ciudad…

Es inaceptable para nosotros que un funcionario exprese su “capacidad resolutiva”, su “vocación de servicio” con un: “llévensela despacio”. Ese servidor público con su insensibilidad nos agravia…

No es tiempo de callar… No al silencio reverencial. Pedimos resultados convincentes.

Texto elaborado por:

Dr. Fernando Ávila Lomelí

JSL
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