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Eduardo N. permanecerá en prisión; juez determina vincularlo a proceso

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Jaime Nava

Eduardo N., quien presuntamente privó de la vida a Eugenio N., fue vinculado formalmente a proceso por el delito de homicidio calificado, por lo que permanecerá recluido en el Centro de Reinserción Social de La Pila hasta que concluya el procedimiento con una sentencia.

De acuerdo con la narración de los hechos, Eduardo N. y varias personas más se encontraban en un «convivio» en el restaurante Hans la noche del jueves 4 de mayo.  Pasada la una de la madrugada ya del día 5,  Eduardo N. los invitó a su domicilio ubicado en la calle Paseo Alto en el fraccionamiento Campestre. A ese lugar se trasladaron Eduardo N. la víctima y tres amigos más quienes. Según relataron a los agentes del Ministerio Público que los entrevistaron, se retiraron entre las 3:40 y las 3:50 de la madrugada, quedándose únicamente Eduardo N. y la víctima en el área de la cocina.

Se expuso que de acuerdo con los primeros resultados de las diligencias periciales la víctima se encontraba sentada cuando Eduardo N. le apuntó con un arma. Enseguida el joven se puso de pie y levantó los brazos para cubrirse en un acto reflejo. Fue en ese momento cuando Eduardo N. habría accionado un revólver calibre 32. Se informó que el dictamen de mecánica de lesiones arrojó que la boca del arma se localizaba de frente a la víctima, por lo cual la herida se encontraba en el ala izquierda de la nariz. Tras haberle practicado la necropsia de ley se determinó que la causa de muerte fue por lasceración encefálica por paso de proyectil de arma de fuego.

La fiscalía argumentó que la escena del crimen fue alterada o manipulada; sin embargo, este hecho no ha quedado debidamente probado porque aún no es la etapa procesal adecuada para hacerlo. Entre las razones esgrimidas por los ministerios públicos para acreditar la probable responsabilidad de Eduardo N. se mencionó que tras haberse cometido el ilícito se trasladó poco después de las cinco de la mañana a la casa del procurador, Federico Garza Herrera, para comunicarle de viva voz que había lesionado a una persona en su domicilio.

Se reveló que Garza Herrera se comunicó con el director de la Policía Ministerial, José Guadalupe Castillo Celestino, quien se presentó en el lugar de los hechos pasadas las seis de la mañana.

Aunque el abogado defensor intentó que se declarara la nulidad de todos los actos de investigación bajo el argumento de que Federico Garza Herrera permitió el ingreso al fraccionamiento Campestre de la Policía Ministerial sin estar autorizado para ello, según el reglamento interno, la juez desestimó lo anterior debido a que sostuvo que un reglamento interno no está por encima de una norma legal; además, de que según consta en varias declaraciones que integran la carpeta de investigación, fue el propio Eduardo N. quien puso en conocimiento a las autoridades de lo ocurrido en la cocina de su casa, e incluso él les permitió el ingreso voluntariamente.

Agentes ministeriales dieron cuenta de la existencia de un arma de fuego tipo revólver que se encontraba sobre la barra de la cocina, la cual fue examinada y luego de haberle realizado las pruebas periciales correspondientes se encontró que en el gatillo había una huella digital coincidente con el dedo índice de la mano izquierda de Eduardo N. así como con fragmentos de bala que el médico forense extrajo del cuerpo de la víctima.

Por todo lo anterior, la juez Castillo Ortega consideró que existen elementos suficientes para acreditar la presunta intervención de Eduardo N. en el homicidio de Eugenio N.  La fiscalía solicitó un término de seis meses para concluir la investigación complementaria y así poder recabar testimonios, comprobar si existe alguna cámara de video cerca del lugar de los hechos, así como para cuantificar los gastos de los ofendidos y la afectación emocional.

Finalmente, debe señalarse que Eduardo N. se reservó su derecho a declarar y en caso de que al concluir el proceso penal sea declarado culpable podría imponérsele una pena de entre 30 y 45 años de prisión y sanción pecuniaria de hasta 2 mil 400 unidades de medida de actualización (UMA). No obstante, a Eduardo N. se le considera inocente en tanto no haya una sentencia condenatoria.