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Quiero pensar que me la están tratando bien, dice madre de Zoé

Jaime Nava

De 581 reportes recibidos en 2015 por la coordinación del programa Alerta Amber en San Luis Potosí sólo el caso de la desaparición de Zoé Zuleica Torres Gómez continúa sin resolverse. La menor, de quien se encuentran posters en las puertas de la Procuraduría General de Justicia del Estado, desapareció dos días después de Navidad durante una fiesta de quince años en el salón Nayaxy en la colonia Genovevo Rivas Guillén.

En entrevista con La Jornada San Luis, la coordinadora del programa Alerta Amber, María Magdalena Vega, dijo que a pesar de que se le ha dado seguimiento a la investigación no tienen más elementos para conocer la ubicación de la menor, por lo que solamente queda “esperar que se cometa un error por parte de las personas que la tienen”.

Familiares, principales sospechosos

A decir de Magdalena Vega la persona responsable de la desaparición tiene que ser algún familiar, porque Zoé “era muy inteligente, muy sociable y que ella no se hubiera ido con nadie que no hubiera conocido”. Entrevistada por separado, Carolina Gómez Rocha, madre de Zoé, coincidió con la posibilidad de que sean familiares de su esposo quienes tengan a  su hija.

Zoé, de 5 años, desapareció el 27 de diciembre del 2015 mientras se encontraban en una fiesta de quince años a la cual únicamente asistieron familiares de la menor provenientes de San Luis Potosí, Querétaro, Celaya y Austin, Texas.  “No había gente extaña, las únicas tres personas extrañas ya las investigaron y supuestamente ya están descartadas de la investigación”, comentó Carolina Gómez.

De acuerdo con la madre de Zoé a la PGJE le falta investigar a fondo a la familia de su esposo, ya que sospecha de una tía proveniente de Austin, quien tras pasar vacaciones decembrinas en San Luis Potosí “siempre se iba después del 7 de enero”; sin embargo, decidió regresarse a Estados Unidos el mismo día que desapareció Zoé. “Quiero pensar que la familia de él la tenga y que esté bien mi hija, que me la estén tratando bien y que no esté en manos de otras personas” comentó.

Búsqueda y extorsión

Desde el primer momento de ausencia de Zoé, familiares y amigos han tratado de localizarla difundiendo su imagen por medio de posters en las calles, camiones y lonas que han colocado en otras ciudades como Querétaro y Celaya; no obstante, lejos de obtener indicios que les ayuden a dar con su paradero han recibido llamadas en las que después de responder los dejan en silencio o de extorsión para pedirles hasta 130 mil pesos por la menor. “Al principio empezamos a recibir muchas llamadas de Querétaro y Tijuana, pero no dicen nada”.

Por su parte, la coordinadora del programa Alerta Amber mencionó que “cuando se proporciona un número de teléfono y hay tanta información con todas las vías normalmente vas a recibir muchísimas llamadas, desde extorsión hasta para proporcionar datos que considera la gente que son importantes para la familia”. A pesar de ello, afirmó que todos los números desde los cuales han recibido llamadas de extorsión han sido reportados.

Ante comentarios que recibe de otras personas en el sentido de que sólo con dinero se realizan las investigaciones de manera adecuada, la mamá de Zoé dijo tener dudas sobre si el dinero ayudaría a localizar a su hija. “Mo se me da el soborno, pero que me digan dónde tengo que firmarles para darles una cantidad con tal de que se pongan a investigar al cien como deberían”, ya que dijo no ver ninguna respuesta positiva, por lo que cuestionó: “hay niños que se perdieron en estas fechas y ya aparecieron ¿cómo es posible que mi hija aún no aparezca?”.

Desapariciones, un problema en aumento

La coordinación del programa Alerta Amber en el estado ha recibido 129 reportes por desapariciones sólo en la zona Centro del estado entre enero y febrero del 2016. De ellos, 127 fueron localizados con vida, mientras que los dos restantes y el de la pequeña Zoé Zuleica continúan en investigación.

Mientras que durante 2015 en promedio se registró una desaparición por día, en lo que va del 2016 el promedio se sitúa en poco más de dos desapariciones diarias, en su mayoría mujeres de entre 11 y 17 años, según María Magdalena Vega.

La funcionaria informó que hasta ahora ninguno de los casos de desapariciones en el estado se debe a algún grupo de delincuencia organizada. Atribuyó las causas a la violencia familiar (incluida la violencia física y sexual), al consumo de drogas entre menores y, aunque reconoció que cerca del cinco por ciento de los casos registrados se debieron al contacto entre adultos y menores vía Facebook, dijo no tener la certeza de que lo que pudiera haber pretendido la otra persona estuviera relacionado a la trata de personas.

JSL
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