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Relata Alejandra abusos sexuales del sacerdote Noé

Jaime Nava

En diciembre de 2013, cuando Alejandra acababa de cumplir 15 años, Noé Trujillo, uno de los sacerdotes que oficiaba misas en la parroquia del Santo Niño de Atocha, se masturbó frente a ella en la parte trasera de su automóvil luego de haberla llevado a un “despoblado” cercano al aeropuerto de San Luis Potosí.

En entrevista con La Jornada San Luis, Alejandra –nombre utilizado para proteger su identidad– y su madre, narraron cómo los abusos se extendieron durante casi tres meses hasta que la denuncia de su madre logró que se iniciara un proceso penal por los delitos de abuso sexual y estupro.

A la iglesia del Santo Niño de Atocha acudían todos los jueves y domingos Alejandra y su madre, fue ahí donde conocieron al padre Noé Trujillo, quien usualmente se encargaba de suplir las ausencias del sacerdote Gilberto Alvarado Martínez. Alejandra recordó que comenzó a tratar a Noé Trujillo a mediados de agosto del 2013, “en una ocasión me confesó él y me dijo que yo era muy bonita y que me había contado a mis pretendientes y que yo tenía siete pretendientes y me dijo ‘yo quiero ser su pretendiente número ocho’”.

El sacerdote aprovechó la amistad vía Facebook para comenzar a hablar con ella: “me empezó a decir que estoy muy bonita, que si tengo novio”, relató Alejandra, y además señaló que llegó a pensar que era una broma, “incluso le llegué a decir que entonces lo que él quería era que yo me fuera de monja pero él me dijo que no, que me quería ‘como mujer’”.

Quería su “última experiencia”

Ante la negativa de Alejandra, Noé Trujillo se dijo enfermo de cáncer y le pidió que fueran novios porque se iba a morir: “me decía que quería que yo fuera su última experiencia como una novia, entonces yo le dije: bueno, vamos a ser novios de facebook”.

Con el argumento de padecer cáncer el clérigo convencía a Alejandra para que no terminara la relación virtual que mantenían. Un día “me dijo que me quería llevar a los ‘baños bicentenario’, me dijo que fuéramos cada quien en su cubículo”. Al no obtener una respuesta favorable Noé Trujillo “me vuelve a decir que tiene cáncer”.

Alejandra recordó cómo el sacerdote la llevó a un terreno por la carretera a Matehuala y narró cómo terminó quitándole la blusa “de botones” que llevaba puesta para después comenzarla a besar y a masturbarse, “entonces yo me empiezo a asustar y le digo que no, que ya me lleve a mi casa; entonces me dice que lo perdone, se limpia afuera y se sube de nuevo al auto”.

El 22 de diciembre del 2013 Alejandra acudió con el padre Gilberto Alvarado para contarle, en secreto de confesión, que era novia del sacerdote Noé Trujillo, “ah sí, ya sé que anda con él” recuerda que le dijo su confesor, quien además le aconsejó que continuara la relación: “mire usted, ande con él porque pobrecito, él sufrió mucho en su infancia, tiene cáncer y además de eso yo veo que a usted sí la quiere, nada más no le diga nada a su mamá”.

Tras una discusión con su mamá, en febrero del 2014, Alejandra salió de su casa hacia la iglesia principal de Soledad de Graciano Sánchez y ahí se encontró con Noé Trujillo, quien le ofreció llevarla a su casa después de acompañarlo a oficiar una misa; sin embargo, antes de llegar a la iglesia Alejandra relató: “mientras vamos en el camino se mete a un despoblado y me dice que me pase para atrás, me intenta quitar el vestido y yo le digo que no, pero él continúa quitándome todo, entonces yo le digo a él que no pero él sigue y pasa todo”, reveló entre lágrimas.

“Por usar pantalones”

Alejandra narró que el sacerdote le dijo que ella se había ganado “eso” por usar pantalón: “me dijo que todos te van a querer hacer eso si usas pantalón”. Después de haberla llevado a la misa le comentó que la llevaría con el padre Gilberto Alvarado porque su mamá la estaba buscando, no sin antes llevarla a comprar una pastilla del día siguiente. “Me dijo que de todas maneras, si quedaba embarazada, me llevaba a una clínica a abortar”.

Antes de llevarla  con Gilberto Alvarado el padre fue a recoger a Alfonso Zamarrón –el ayudante y chofer de Noé Trujillo– con la intención de irse a Ahualulco “para tener una coartada”. Al llegar a la iglesia el padre Gilberto le preguntó qué había pasado: “le dije Noé abusó de mí y me pidió perdón pero a mí no me gusta eso, mejor que Noé se consiga a una muchacha de su edad para que le dé lo que él quiere porque a mí no me gusta eso”, razón por la cual el sacerdote le dijo “no, usted ya no puede salir de esto, ya se metió en esto y ya no va a salir”, además de aconsejarle, de nueva cuenta, que no le dijera nada a su mamá.

El entonces sacristán de la iglesia, Gerónimo Castillo Berrones, escuchó la conversación entre el padre Gilberto Alvarado y Alejandra. “Él iba a declarar pero ya no pudo”, afirmó la madre de Alejandra, ya que el 9 de abril de ese mismo año fue encontrado sin vida con un balazo en el pecho, hecho que, de acuerdo con las autoridades, se trató de un suicidio.

Tras asegurarse de que Alejandra se hubiera tomado la píldora de emergencia, Gilberto Alvarado la llevó hacia otra iglesia donde la esperaba su madre. “No pasó nada, sí andaba con Noé pero nada más fue a misa”, le dijo el padre a la mamá de Alejandra.

Amenazas contra la madre

“Tienes que dejarte porque si no voy a mandar matar a tu mamá”, le dijo Noé Trujillo el 22 de febrero del 2014 antes de abusar de ella por segunda vez en el día. Alejandra relató que el padre la llevó dentro del dispensario médico de la iglesia de Soledad. “Me dijo ya cállate porque tú fuiste la que dejó que pasara todo esto y si no voy a mandar matar a tu mamá, entonces es cuando yo me dejó,  sólo estoy llorando y veo hacia arriba mientras él está haciéndolo”.

Tanto las pertenencias de Alejandra como las del sacerdote Noé Trujillo se quedaron al interior del automóvil del cura, por lo que al intentar asomarse por la ventana del dispensario para tratar de ver la hora en el reloj del palacio municipal de Soledad se dio cuenta de que afuera de la iglesia se encontraba la madre de Alejandra junto a policías ministeriales: “me vio muy asustado y me dijo si te llega a preguntar algo la policía vas a decir que tú quisiste porque si no tu mamá las va a pagar todas”.

El sacerdote la dejó encerrada en el dispensario y le pidió a su ayudante, Alfonso Zamarrón, que la sacara de ahí y le recordara que no dijera nada o le enviaría a un supuesto ministerial para que le hiciera daño a su mamá. Todavía dentro de la iglesia Alejandra se encontró con el padre Ramón Gómez a quien le contó lo que había pasado y le dijo “¿no tendrás a un novio a quien echarle la culpa?”.

Ese 22 de febrero del 2014 Noé Trujillo huyó en un taxi del lugar, quedando su vehículo y las pertenencias que se encontraban dentro bajo resguardo de la autoridad. Ese mismo día se realizó la denuncia e inició la averiguación previa que derivó en un proceso penal que, a la fecha, sigue sin resolverse. “Nada más se presentó en abril pero se reservó su derecho a declarar”, señalaron.

Trabas en la investigación

La búsqueda de justicia no ha sido sencilla, desde el primer momento Alejandra y su madre se han enfrentado a la revictimización de parte de instituciones públicas en donde incluso le llegaron a decir que ella había tenido la culpa de lo que le había pasado: “En Cavid me atendió una sicóloga que me dijo tú tienes la culpa de todo”.

Alejandra y su mamá sostuvieron que en un primer momento les dijeron que no podían realizar una ampliación de su declaración; sin embargo a través de los abogados lograron que se realizara aunque en el momento que se presentó a realizar la ampliación el personal del juzgado le dijo “cállate con tu voz de chiquiona, me desesperas con tu maldita voz de chillona”.

Igualmente dijo que durante los interrogatorios ha sido víctima de burlas y violencia física de parte del abogado del padre Noé Trujillo, quien llegó a sujetarla del brazo y a empujarla en presencia del juez, hecho que quedó asentado en un escrito realizado por personal de Prodem; sin embargo no ha quedado registro de esas agresiones en el expediente porque el juez tercero del ramo penal ha argumentado “que él está viendo lo que está ocurriendo”.

La madre explicó que hasta la fecha durante el procedimiento se han realizado cinco cambios de jueces sin que haya una explicación clara del por qué. “He visto que hay corrupción con nosotras […] el juez Jorge Eduardo Ríos Betancourt me dijo ‘señora ya dele gracias a Dios que está viva, la violaron pero no se la mataron”.

Calificaron como “ilegal” la entrega del celular y del vehículo que el juez  Salvador Ruiz le concedió a Trujillo y consideraron que se le hizo entrega de esas pertenencias “porque quisieron salvar al otro sacerdote, porque si se conjuntan las evidencias de ambos sacerdotes yo siento que no salen de prisión”.

Consultar su propio expediente se ha vuelto un trámite complicado para Alejandra y su madre a quienes constantemente les niegan que su expediente se encuentre dentro de las oficinas del juzgado tercero del ramo penal. “Está en archivo”, “tiene que esperar a la ministerio público”, “aquí no lo tenemos”, “pregunte en la oficina de allá” son algunas de las frases que reciben al ir de oficina en oficina tratando de localizar el expediente número 73/15.

Desaparecen documentos

Asimismo denunciaron la sustracción de documentos que formaban parte del su expediente.

Dichos documentos habían sido enviados por Telcel y contenían la relación de mensajes intercambiados entre el sacerdote Noé Trujillo y Alejandra; de acuerdo con su testimonio el expediente deberían constar las 45 páginas enviadas por Radiomóvil Dipsa, SA de CV, sin embargo dentro del expediente se encuentra una sola hoja.

Actualmente Alejandra cuenta con 17 años y tanto ella como su madre lamentan la negativa del juez Ríos Betancourt para permitir que se realicen peritajes en la computadora de Noé Trujillo para obtener más pruebas que posibiliten la obtención de una sentencia favorable para la víctima.

“Yo quiero repetirlo, pero me excité tanto que yaculé, eres lo más sublime y tus senos están hermosos y me sentí sublime, quiero llegar a lo máximo” (sic), le escribió el ahora suspendido padre Noé Trujillo a Alejandra. “¿Y dicen que es inocente?”, cuestiona su madre.

Noé Trujillo se encuentra suspendido desde junio del 2014 cuando la Arquidiócesis de San Luis Potosí tuvo que enfrentar numerosas acusaciones de abuso sexual y pederastia cometida por sacerdotes potosinos.

Desde que se inició la averiguación en contra de Noé Trujillo Alejandra y su madre han tenido que cambiarse de domicilio en tres ocasiones ya que han sufrido el acoso de personas “fanáticas” que permanecían frente a su casa, iban para “estarme viendo a qué hora salía. Pero yo no salía”, comentó Alejandra.

Después de lo ocurrido Alejandra perdió 25 kilos y dejó de ir a la escuela a la que acudía. Terminó sus estudios de secundaria a través de un sistema abierto y así ha continuado con la preparatoria, “sólo va a hacer los exámenes”, dice su madre, porque le cuesta trabajo salir sola; no obstante quiere estudiar una licenciatura en derecho para ayudar a niños que sean víctimas de abuso sexual razón por la cual quiso dar a conocer lo que le pasó ya que quiere encontrar a otras víctimas para ayudarlas.

TEXTOS EXTRAS

Dijo el cura que tenía cáncer y buscaba una “última experiencia”

“Por traer pantalones todos van a querer hacerte eso”

Confesor recomendó a la joven continuar “la relación”

Del expediente del caso han desaparecido documentos

JSL
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